Polémica: Chubut reclama los equipos de AESA a YPF como reparación histórica
El sindicato petrolero pidió que la empresa ceda activos como “reparación histórica”, pero el planteo genera dudas por la estructura societaria de las compañías involucradas.
El reclamo del Sindicato del Petróleo y Gas Privado de Chubut para que YPF transfiera equipos de perforación a la provincia abrió una controversia en el sector energético. La exigencia apunta a que esos activos, operados por AESA, queden bajo control de Petrominera Chubut como «compensación» por la retirada de la petrolera de áreas convencionales.
El planteo se da en el marco del proceso de salida de YPF en yacimientos maduros de Chubut, lo que generó preocupación por la continuidad de la actividad y el empleo. En ese contexto, el sindicato sostiene que la salida de la compañía debe ir acompañada por una compensación concreta para la provincia.
El sindicato denunció que la empresa «avanzó en los últimos años con la reducción de operaciones de equipos de torre y con la suspensión de actividades de AESA». Esos movimientos profundizaron el vaciamiento operativo y justifican aún más el pedido de transferencia de activos.
La polémica está en que el pedido presenta un punto central de discusión: los equipos reclamados no pertenecen directamente a YPF. AESA es una empresa de servicios con estructura propia, dedicada a ingeniería, construcción, operación y mantenimiento en la industria energética. Si bien está vinculada a YPF y trabaja en proyectos clave, sus activos forman parte de su propio patrimonio y no del de la petrolera de manera directa.
En 2001 y en el marco de la fusión de ASTRA e YPF (ambas empresas controladas por Repsol) se decide que el paquete accionario de A-Evangelista SA pase a manos de YPF SA, siendo esta situación vigente hasta el presente.
Los equipos de AESA en Chubut operan principalmente en el sector petrolero (A-Evangelista S.A.), enfocados en la perforación, terminación de pozos y servicios de mantenimiento en yacimientos convencionales como Manantiales Behr.
Esto implica que la eventual transferencia de equipos no depende únicamente de una decisión de YPF, sino que involucra a otra sociedad con funcionamiento independiente y activos afectados a contratos específicos.
Además, los equipos en cuestión cumplen funciones dentro de la operación petrolera, tanto en yacimientos convencionales de Chubut como en otras áreas del país, lo que complejiza aún más cualquier posible reasignación.
El reclamo sindical, por su parte, se apoya en un argumento político y territorial: la necesidad de una “reparación histórica” ante la retirada de YPF de campos que fueron clave en su desarrollo. También advierten sobre el impacto que la reducción de actividad tuvo en la provincia en los últimos años.
La falta de una respuesta concreta por parte de la empresa mantiene abierto el conflicto, que combina demandas laborales, tensiones regionales y un debate más amplio sobre el alcance de las responsabilidades de las compañías energéticas en las provincias productoras.
El reclamo del Sindicato del Petróleo y Gas Privado de Chubut para que YPF transfiera equipos de perforación a la provincia abrió una controversia en el sector energético. La exigencia apunta a que esos activos, operados por AESA, queden bajo control de Petrominera Chubut como "compensación" por la retirada de la petrolera de áreas convencionales.
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