Enjuiciarán a un taxista acusado de violar a un menor en Bariloche

SAN CARLOS DE BARILOCHE (AB).- En fecha próxima, pero todavía no determinada, los jueces de la Cámara Segunda del Crimen enjuiciarán al taxista Enrique Antonio Riquelme, de 58 años, a quien acusan de haber violado en forma reiterada a un menor desde que tenía 6 años, y realizar actos de corrupción en los dos años siguientes, que a juicio de los especialistas le ocasionaron un daño psicológico irreparable.

Los actos se habrían producido en el interior de la vivienda del sospechoso y también en el taxi que conducía, y fueron calificados por el agente fiscal como «promoción de la corrupción agravada por la edad de la víctima y por el uso de violencia y amenazas. La violencia ejercida sobre el menor habría quedado acreditada por los forenses, que certificaron los múltiples hematomas que presentaba el menor en sus piernas. Una versión, además, indica que el imputado habría contagiado con sífilis a la víctima, pero la circunstancia no pudo ser verificada.

La que denunció el hecho ante el fiscal Eduardo Benjamín Fernández fue la madre del menor, quien expuso que su hijo de 8 años vivía de lunes a viernes en el domicilio de su abuela y que el imputado habitaba una casa vecina.

La difusión televisiva de la violación que había sufrido una chica de 12 años sirvió como elemento disparador de la confesión del menor: aprovechó el momento para confiarle a su madre que él también había sido abusado sexualmente por «Quique» Riquelme, y la mujer pudo verificar las lesiones que presentaba su hijo en las piernas, desde los muslos a los tobillos. El menor refirió que esos hechos habían comenzado a producirse cuando iba a primer grado y aún seguían.

En la requisitoria de elevación a juicio, el agente fiscal argumentó que «la reiteración persistente de este tipo de actos aberrantes ininterrumpidos dorante dos años, la naturaleza de los actos y tocamientos impúdicos, las manifestaciones verbales de contenido sexual, la igualdad de sexos de la víctima y victimario, y el acoplamiento homosexual con varón menor de 12 años, resultan siempre perversos y configuran actos constitutivos de la corrupción». Además, consideró que estaban acreditadas las secuelas psíquicas de carácter permanente en el menor, y que en este caso el acceso carnal es apto para dejar «una huella psíquica que trasciende en aberraciones eróticas y configura la corrupción».

El chico describió los elementos que había en la habitación de Riquelme y la ropa interior que utilizaba, detalles que fueron corroborados en el allanamiento posterior, y señaló que le pegaba fuerte en sus piernas.

Las profesionales psicóloga y psicopedagoga coincidieron al calificar de creíbles los dichos del niño, «quien se encuentra angustiado por lo vivido y tiene temor hacia el victimario», y consideraron que «el daño psicológico sufrido es irreparable y resulta difícil que supere el shock traumático, por haber sido reiterado en el tiempo».


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