Equipo de rescate llegó al submarino, pero no pudo entrar

Los buceadores noruegos se convirtieron en la última esperanza de poder penetrar en el interior del sumergible siniestrado. Ayer llegaron hasta el submarino, pero no pudieron entrar por problemas técnicos en una de las palancas. Estudian otras alternativas de rescate.

MOSCU.-Pese a que buzos noruegos que participan de las tareas de rescate lograron ayer destrabar una de las escotillas de emergencia, cada vez son menores las chances de hallar sobrevivientes en el submarino nuclear ruso Kursk, hundido en el mar de Barents desde hace ocho días.

«Los buzos noruegos lograron desatornillar el cierre de seguridad de la escotilla exterior, pero no pudieron levantar la tapa, porque la palanca hidráulica que llevaban consigo no tenía la potencia suficiente», explicó con detalles el portavoz de la Flota rusa del Norte, Vladimir Navrotski.

El funcionario afirmó que los expertos noruegos «estudian otras posibilidades» para acceder al sumergible de 18.000 toneladas hundido a 107 metros de profundidad.

Según Navrotski, el problema mayor radica en la imposibilidad de los buzos para ingresar a la nave, debido al gran tamaño de sus escafandras, lo que les impediría desplazarse en los reducidos conductos que tiene el submarino.

La última esperanza

Los buceadores noruegos se convirtieron ayer en la última esperanza de poder penetrar en el interior del sumergible siniestrado, después de que quedara claro que el minisubmarino británico «LR5» no podría acoplarse a la escotilla de seguridad del buque por los daños que presenta la compuerta.

Sin embargo, Navrotski destacó la profesionalidad de los noruegos, quienes fabrican las herramientas que les faltan en un taller a bordo del barco «Seaway Eagle», en el que el sábado por la noche llegaron a la zona del desastre.

Los buzos noruegos detectaron bolsas de aire en algunas partes del submarino, pese a que las imágenes de televisión captadas en el fondo del mar muestran que el «Kursk» sufrió destrucciones no sólo en la proa, sino también a lo largo de todo el casco, incluida la popa.

Por su parte, el viceprimer ministro y jefe de la comisión gubernamental que investiga el accidente, Ilia Klebánov, afirmó que los expertos se inclinan por la versión de que el submarino se hundió al recibir «un golpe dinámico», que lo dejó sin control y esto motivó su caída al fondo del mar.

Aunque barajó de nuevo viejas versiones, Klebánov destacó que casi todos los indicios apuntan a que el «Kursk» chocó contra «un objeto submarino de más de 8.000 toneladas de desplazamiento».

La armada rusa dice creer que una explosión provocó que los torpedos de Kursk se detonaran, causando una explosión mucho mayor.

El Kursk quedó atrapado en el lecho del Mar de Barents el 12 de agosto, después de una explosión o colisión o ambas cosas.

«No hemos llegado a la conclusión de que la escotilla está tan averiada que no puede ser abierta», dijo en Oslo el portavoz de las fuerzas armadas noruegas, John Espen Lien.

«La escotilla no está destruida y se encuentra en relativamente buenas condiciones. Creemos que es posible abrirla con una cápsula de rescate británica o rusa», agregó.

«Alguien va a entrar»

El cuanto al operativo, el primer ministro ruso, Ilya Klebanov dijo que una vez se haya abierto la compuerta, algunos buzos entrarían al Kursk. «Está claro que alguien entrará, quizás alguien se negará, esta es una situación psicológica difícil, pero estamos seguros de que varios accederán y la operación continuará»,aclaró

Las autoridades rusas admitieron el sábado, apenas horas antes de que los equipos noruego y británico llegaran para ayudar, que prácticamente no hay posibilidad de que alguno de los tripulantes esté aún con vida.

En tanto, el presidente ruso, Vladimir Putin, en medio de la polémica canceló ayer una recepción en el Kremlin y dijo que sigue la tragedia «con dolor en el corazón y lágrimas en los ojos».

El ex viceprimer ministro Borís Nemtsov llamó a Putin «inmoral» y el vicepresidente de la Duma o cámara de diputados, Vladímir Lukin, condenó su rechazo inicial a la ayuda extranjera.

Algunos familiares de los tripulantes del «Kursk» se quejaron también de «las mentiras y el caos» en la Armada durante ocho angustiosos días, y a sus quejas se sumaron las criticas de políticos y funcionarios rusos.

(Télam/Reuters/EFE)

Un tripulante quiso salir y quedó atrapado

Un tripulante del submarino nuclear ruso «Kursk» intentó hasta el último minuto abandonar la nave hundida, pero quedó atrapado en la escotilla de emergencia, según las conclusiones de los buzos noruegos que descendieron hasta el sumergible.

Entre las escotillas «hay una persona», informó la cadena estatal de televisión RTR, la única que emite desde el mar de Barents.

Visiblemente nervioso, el corresponsal de la RTR Arkadi Mámontov dijo que la «situación es extraordinariamente complicada» y añadió que «no se sabe si la persona está viva o muerta».

A 107 metros de profundidad, los buzos noruegos lograron desatornillar el cierre de seguridad de la escotilla exterior, pero no pudieron levantar la tapa, porque la palanca hidráulica no tenía potencia (ver nota central).

Los socorristas, según el corresponsal de la RTR, detectaron la presencia de un cuerpo en la cámara de evacuación de emergencia del submarino. Cuando los buzos abrieron la válvula de seguridad no salió aire, por lo que expertos consideran que el tripulante cerró la escotilla interior, dejó entrar agua en la cámara de evacuación, pero no pudo abrir la escotilla exterior.(EFE)

El presidente sigue el drama «con lágrimas en los ojos»

Acosado por la opinión pública por su pasividad en la crisis del «Kursk», el presidente ruso, Vladimir Putin, canceló una recepción en el Kremlin y dijo que sigue la tragedia «con dolor en el corazón y lágrimas en los ojos».

En su tercera intervención pública en los ocho días de drama, Putin aseguró que aunque «el lógico desenlace» era absolutamente pesimista, el rescate continuará «hasta el último momento» para salvar «a quien pueda ser salvado».

«Lucharemos por las vidas de cada uno de nuestros marinos, y esperemos lo mejor», pidió el presidente ante la jerarquía de la Iglesia Ortodoxa rusa convocada en el Kremlin para la recepción y banquete de cierre del concilio episcopal celebrado esta semana.

La recepción se canceló en señal de respeto por las víctimas del «Kursk», mientras Putin pidió a los ciudadanos «apoyar a las familias de los militares, ayudar a las madres, esposas, hijos y padres» de los tripulantes del submarino nuclear hundido.

«Ellos necesitan de nuestra ayuda y requieren de apoyo moral, material y humano», dijo con semblante más serio de lo habitual.

El presidente usó el plural al afirmar: «con dolor en el corazón y, sin exagerar, con lágrimas en los ojos, estamos siguiendo la tragedia que se desarrolla en el mar de Barents».

«Por desgracia, algunas veces no somos nosotros, sino los acontecimientos, los que nos dictan el lógico desenlace de las situaciones», declaró en tono grave.

Sus breves palabras se produjeron en medio de un vendaval de críticas por su falta de liderazgo y sensibilidad en el naufragio del «Kursk», que llegaron ayer a exigencia de responsabilidades y a insinuaciones de «falta de hombría». (EFE)

Los familiares de las víctimas están abatidos

Las pocas posibilidades de supervivencia de los tripulantes del «Kursk» sumían ayer en el abatimiento y el dolor a sus familiares reunidos en el puerto de Vidiaievo.

La televisión rusa mostró ayer imágenes de los 213 familiares que se encuentran en este puerto, base naval de submarinos, a la espera de noticias de los tripulantes.

Psicólogos de la academia militar San Petersburgo se encuentran en camino a Vidiaievo, informó el gobernador de la región de Murmansk, Yuri Yevdokimov.

El funcionario expresó además que temía que las instalaciones médicas preparadas para los familiares no sean suficientes.

El gobierno ruso declaró este sábado que era probable que todos los tripulantes del submarino «Kursk» ya hubieran muerto. Y las esperanzas se van perdiendo con el correr de las horas.

Sin embargo, las imágenes televisivas mostraban que muchos de sus seres cercanos aún aguardaban un milagro en Vidiaievo.

En tanto, la capacidad de todos los hoteles y pensiones de la zona se encuentra colmada.

Como consecuencia, las familias comenzaron a ofrecer habitaciones de sus viviendas como albergue.


Los buceadores noruegos se convirtieron en la última esperanza de poder penetrar en el interior del sumergible siniestrado. Ayer llegaron hasta el submarino, pero no pudieron entrar por problemas técnicos en una de las palancas. Estudian otras alternativas de rescate.

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