Ernesto Bünzli, maestro de taller de la ex Enet Nº 1 y su esposa Isabel Arias
Neuquén

En el mes de la capitalidad neuquina me permito evocar a personas que escribieron la historia desde su labor cotidiana. Nuestra entrevistada, Isabel Carmen Arias de Bunzli, Chela, habitante de un Neuquén del recuerdo que lleva inserto en su memoria, nació el 19 de marzo de 1931.
Hija de Constantino Arias, español de Galicia y de Pura García de Andalucía, que llegaron al país en 1921. En sus primeros tiempos vivieron en Centenario pero su madre enviudó a los 37 años y regresaron a Neuquén a vivir a la calle Alcorta 280, una pequeña casa que Pura recibió por herencia. Chela estudió en la Escuela N° 2 y recuerda que su padre trabajó de balsero para Vialidad Nacional. Cuenta que siendo niña participó de la inauguración del Puente Carretero que une Cipolletti con Neuquén.
En su juventud conoció a Ernesto Bünzli, nacido el 1 de septiembre de 1923 en Dique Cordero, hijo de un Técnico Industrial suizo-alemán, llamado Ernst y su madre Elizabeth, nacida en Alemania, aunque toda su familia era checa. Su padre trabajaba en Agua y Energía en la construcción del dique Cordero, lugar en el que Ernesto realizó la escuela primaria. La secundaria la cursó en el colegio San Carlos y en el Pío Nono, ambos en la Capital Federal. Quiso ser marino pero no siguió la carrera así que se recibió de técnico mecánico.
Como Ernesto tocaba el acordeón y los hermanos de Chela eran músicos, todo permitió que Chela y Ernesto se conocieran y comenzaran a noviar. Se casaron el 29 de diciembre de 1956 y se fueron de luna de miel a Bariloche, ya que don Bünzli era afiliado además de ser el representante de la mutual Osplad en Neuquén.
Chela recuerda que el terreno en el que construyeron su casa en calle Salta al 300 se lo compró a su cuñado Simón Riba, en ese momento una calle de bardas, sin delimitar. Con alacranes en la cocina, su vivienda la construyó un muchacho de apellido Castaño y las aberturas el carpintero de la época, don Dalla Torre.
Chela y Ernesto tuvieron dos hijas: Graciela Elizabeth, médica que tiene tres hijos, Manuel, Florencia y Monserrat; y Adriana Beatriz que tiene a Astrid, ingeniera agrónoma de gran carrera universitaria, que trabaja dictando conferencias de la especialidad.
Recuerdan que su padre tenía un taller en su casa en el que realizaba los trabajos de tornería, como en la escuela. Cuando don Bünzli tenía 23 años ya había ingresado a trabajar en la ENET N°1 sita en calle Láinez 237 entre Sarmiento y Alcorta -hoy demolida-.
Homenajeamos a don Ernesto Bünzli, un maestro de taller de la escuela ex-Enet 1 (hoy EPET 8), enseñaba en la Fresadora y fue maestro de sección y luego jefe del taller, compañero de don Eugenio Perticone, de don Juan Mantelli, de don Rodolfo Roldán, de Cristóbal Leiva, de Luis Ramos, de Alejandro Funes, de don Ramón Chato Díaz, entre otros.
Hombres de aquella antigua escuela técnica que con trabajo tesonero y esfuerzo pusieron manos a la obra para la proyección y construcción del nuevo edificio que desde 1972 está en la Ruta 22 y Avenida Olascoaga; una institución testigo del crecimiento de la educación neuquina.
Fueron personas comprometidas con su tarea de formación de futuros técnicos, con el cuidado de aquellas máquinas pertenecientes al patrimonio histórico escolar y con la institución en la que transitaron infinidad de alumnos que fueron y siguen siendo orgullo de la provincia neuquina y valletana.
Esas maquinarias deberían conformar un museo en la misma escuela para orgullo de la institución, para que alumnos y padres de hoy puedan observar, comparar, cotejar aquellos instrumentos tan valiosos para cada época y que los maestros de taller supieron usar y enseñar. ¡Valorémoslos!
Beatriz Carolina Chávez
DNI 6.251.256
Neuquén
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