ESCENARIO: Puja con Sobisch

Por Redacción

Sobre la aberrante muerte del profesor Carlos Fuentealba, cabalgarán inevitablemente los contenedores electorales de 2007.

Perdido por perdido, el gobernador neuquino Jorge Sobisch, aspira a sortear hoy el embate para voltearlo de los maestros de todo el país, y seguir en carrera para ponerse al frente de los que quieren llevar orden ante tantos piquetes y cortes de ruta.

El presidente Kirchner, en tanto, desdeñoso de las formas institucionales – le despreocupa el funcionamiento del Congreso, ordena embestir contra jueces desde el Consejo de la Magistratura y difunde datos engañosos sobre la inflación, entre otras cosas -, privilegia su relación directa con los votantes y pone el acento en los progresos económicos.

Desde el atril de la Rosada, a su regreso de El Calafate, Kirchner optó por ignorar el nombre de Sobisch (éste había dicho que era «un perverso que se esconde»), pero no se privó de calificar de «fusilamiento» el episodio en el que cayó Fuentealba en Arroyito, y machacó contra los que impulsan hoy «la doctrina de seguridad bis» en un momento en que el país vive tensiones sociales producto del «crecimiento» y no de la «exclusión» como sucedía, en su criterio, «desde 1976 o aún antes».

Criticó al diario «La Nación» desempolvando viejos archivos y contestó (en otra elíptica referencia a Sobisch) a los que lo acusan de «permisivo», que prefería el orden «apelando a la convivencia y dejando que la gente se exprese en democracia».

«Sobisch, que tenía una intención de voto del 4%, aspira ahora a llegar al 10 por ciento, con el apoyo de los que estuvieron a favor del ´proceso´ militar. Kirchner sabe que enfrente no tiene a nadie que pueda discutirle el poder. No es un amante del republicanismo y sabe que la mayoría de la población está tranquila con él porque incorporó a 4 millones de personas al mercado laboral y a unas 10 millones de personas al consumo», señaló una alta fuente K.

Dentro del PJ, pidiendo reserva de identidad, se tildó de «irresponsable» el aumento a los docentes dispuesto por el ministro Daniel Filmus cuando se lanzó a la liza electoral porteña. En tal sentido, recordaron la renuncia del titular de Economía bonaerense, Gerardo Otero, quien dio un portazo a comienzos de marzo porque juzgó que dicho incremento desestabilizaba las finanzas de Solá. Ayer, Kirchner defendió esa medida cuestionada, entre otros, por su ex ministro Roberto Lavagna y por gobernadores opositores como Sobisch.

El neuquino, por su parte, confía en «salir fortalecido» del actual conflicto y revertir «la imagen de derrumbe» que por estas horas exhiben los principales medios de difusión, confiaron sus operadores.

 

ARNALDO PAGANETTI