El sistema cloacal no incluye el tratamiento de los desechos. Los caños descargan unas 9 toneladas de residuos crudos al mes. “En verano se siente el olor, y es fuerte”, aseguraron los vecinos.

Pilcaniyeu es una comunidad con las particularidades de cualquier otro pueblo de la inmensa estepa rionegrina, pero con la ventaja de tener cerca a Bariloche, lo cual facilita el acceso a distintos productos y servicios.

Así se presenta la pequeña pero pujante aldea ubicada a la vera de la Ruta 23, que pugna por salir adelante y asegurar el futuro de sus hijos. La escuela primaria, fundada en 1931, es una referencia reconocida por todos. El nuevo hospital también es motivo de orgullo. Los pobladores reconocen que en los últimos 15 años los progresos en infraestructura fueron muchos.

Pero a la hora de señalar las cuentas pendientes, en la primera línea de preocupaciones aparecen proyectos nunca concretados como una terminal de ómnibus, la creación de fuentes de trabajo que vayan más allá del sector público y contar con un buen sistema de saneamiento.

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La contaminación que genera el volcado de los desechos cloacales en un simple zanjón y sin ningún tratamiento permanece irresuelta y se agrava cada día.

Oscar Ocares, un poblador que se dedica a la albañilería, dijo que “Pilca ha crecido mucho” y que de servicios “está bien”. Destacó que ya no haya pozos ni letrinas pero, se apuró a aclarar, “entre lo que falta, la planta de tratamiento sería fundamental”.

El intendente Néstor Ayuelef va por su cuarto mandato y reivindica todo lo logrado en materia de saneamiento. Dijo que en su gestión fueron erradicadas 87 letrinas domiciliarias y reemplazadas por baños instalados con su correspondiente desagüe. Además en 2003 comenzó a extender la red de cloacas, que hoy cubre casi todo el pueblo.

“Creo que es algo espectacular”, afirmó el intendente. Claro que la disposición final de los desechos no cumple con ningún parámetro sanitario ni ambiental. El tratamiento llegará con la construcción de la planta prevista en el Plan Castello.

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“El proyecto en general lo armó la provincia. La gente del DPA y Arsa armaron el proyecto ejecutivo de la obra.
No sé bien en qué consiste, no tengo profesionales acá para hacer el día a día”.
Néstor Ayuelef, intendente de Pilcaniyeu.

Mientras el líquido colectado deriva hacia un bajo ubicado junto a la vía del ferrocarril, sobre el ingreso antiguo a Pilcaniyeu. Una zanja longitudinal en la que desembocan varios caños de PVC es la precaria instalación “provisoria”, que se mantiene desde hace años.

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En un primer tramo el desagüe está entubado y a unos 300 metros, a la altura del cementerio, cruza las vías por una alcantarilla y termina en una pequeña laguna donde abundan las aves acuáticas y se acerca a beber el ganado.

Varios vecinos consultados admitieron que el foco de contaminación está a la vista de todos y que “en verano se siente el olor, y es fuerte”.

Precariedad

Una recorrida por el lugar permite comprobar que no está señalizado ni tiene un cercado apto para evitar que el ganado o la fauna silvestre se acerquen a la zona de vertido, ubicada al sudoeste de la localidad.

Según el último censo, Pilcaniyeu tenía una población 757 y algunos vecinos aseguran que actualmente se acercan al millar. Nadie aporta datos certeros, pero hay quienes dicen que una lenta migración procedente de la zona rural y también la reubicación y el asfalto de la Ruta 23, que ya tiene presencia visible en la ciudad, han influido en el módico incremento poblacional.

La cuadrícula urbana tiene apenas 30 manzanas y está rodeada de la estancia Pilcañeu, que pertenece al grupo Benetton y rodea a Pilcaniyeu por todos sus flancos.

Las cloacas, un avance

Claudio Bates, secretario de la escuela 269, dijo que las cloacas fueron “un avance significativo”, pero subrayó que el vertido de los efluentes “en un bajo a cielo abierto” es un problema que se mantiene latente.

Aseguró que en el pueblo se conoce el proyecto de construir una planta depuradora pero nadie los informó sobre los detalles.

Bates y otros pobladores señalaron que los pozos particulares en muchos casos estaban saturados y la red cloacal “ayudó” a aliviar esa situación. Pero dijo desconocer cuál sería la mejor solución técnica para completar el ciclo de tratamiento.

Al margen de esa falencia, todos en el pueblo destacan la llegada del asfalto, que cubre buena parte de la trama urbana (incluidos dos vistosos boulevares), la red de agua potable, el cuidado de los espacios públicos, la llegada de la fibra óptica y la contención que brinda el gimnasio municipal, inaugurado hace cinco años luego de una larga espera.

Los vecinos padecen el mal olor pero confían en que la solución llegará

Los vecinos de esta localidad son conscientes de la insuficiencia de la red cloacal y del riesgo ambiental que implica el vertido de los efluentes crudos en un mallín lindante con la planta urbana. Pero también están anoticiados de que hace pocos días se firmó el contrato para construir una planta depuradora y confían en que la solución está a la vuelta de la esquina.

Denis Delfino nació en un paraje rural, vive en Pilcaniyeu desde hace 10 años y trabaja en Edersa. Aseguró que en verano, el olor que proviene del bajo adonde van a parar los desechos cloacales es “insoportable”.

Según dijo, el temor principal tiene que ver con los chicos, que están expuestos a la contaminación, aunque reconoció que en el pueblo no hubo “por ahora” movilizaciones o campañas sobre el tema.

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A pocos metros del zanjón que recoge las aguas servidas está la vivienda de Paola Moreno, una bombera voluntaria, nacida en la localidad, quien confirmó que las emanaciones malolientes son más molestas en verano, aunque “desde que entubaron, un poco mejoró”.

Dijo que más de una vez colgó la ropa y al rato quedaba “pasada de olor” y debía lavarla otra vez.

La red cloacal de Pilcaniyeu conduce los líquidos por gravedad hacia la zona donde la vía del tren y la vieja traza de la ruta 23, donde son volcados sin tratamiento alguno (foto9).

El caño principal tiene a esa altura varias entradas de ductos más pequeños y se extiende por una zanja longitudinal que corre junto a las vías.

Otro vecino, Oscar Ocares, dijo que el problema de las cloacas es de larga data, pero destacó que la obra de la planta pronto será realidad porque “ya está firmada”.

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Ocares se dedica a la construcción y señaló que años atrás la mayoría de las casas tenían letrinas, pero muchos propietarios pudieron mejorar sus instalaciones con ayuda del municipio y ahora tienen desagües y cámara séptica.

El comerciante Francisco González también opinó que la planta depuradora “es hoy una gran necesidad”, aunque destacó que “el 90% ya tiene cloacas y esa ya es una gran cosa”, en comparación con la época en que “había muchos patios inundados porque se colmaban los pozos”.

Una jubilada que lleva 30 años en Pilcaniyeu, Mercedes Escobar, dijo que los olores del vertido cloacal eran una gran molestia en verano pero mejoraron en el último tiempo.

Pidió que el municipio la ayude a mejorar la instalación cloacal de su casa, que está terminada a medias.

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Otro jubilado, José Varela, se presentó como originario del paraje Coquelén, y aseguró que las emanaciones del zanjón “se sentían fuerte hace un tiempo” y reclamó que se construya la planta depuradora. “El pueblo está bien, esa obra falta nomás”, aseguró.

Qué dicen los expertos

Construir una red colectora de desechos cloacales sin prever tecnologías para el tratamiento en el punto de vertido puede aportar más problemas que soluciones. Ese es el déficit que hoy padece Pilcaniyeu y busca resolverlo con una planta depuradora que -según el intendente Néstor Ayuelef- está proyectada desde hace varios años.

La doctora en biología y militante de la ong Árbol de Pie Valeria Ojeda confirmó que desde la teoría es preferible mantener los pozos domiciliarios, si están bien hechos, antes que construir cloacas sin prever el tratamiento. “Si vas a poner una red, lo peor que hay es tirar el crudo -explicó-. Porque va a parar a un bajo donde seguro hay un mallín o un humedal”.

Señaló que, en un pueblo de pocos habitantes y donde no hay grandes edificios, “si el suelo se la banca se puede resolver en cada terreno”. Hay opciones como el lecho nitrificante y otros “sistemas superadores”.

Aclaró que no conoce el caso de Pilcaniyeu y para opinar mejor “habría que ver el caso puntual”.

El arquitecto Carlos Muzzio, de larga experiencia en el tema y varios años como funcionario municipal en Bariloche, también sostuvo que “los pozos individuales son buenos para lugares con baja densidad poblacional”, pero hizo la salvedad de que desconoce la situación de Pilcaniyeu.

Señaló que la evacuación en un solo lugar puede resolverse con distintos sistemas y que el más elemental es una “laguna de oxidación”, que debe estar bien aislada y con los cuidados necesarios para que “no haya contacto con animales”.

Según Muzzio, las plantas depuradoras clásicas también pueden servir para el objetivo de saneamiento integral del efluente.

Pero opinó que las instalaciones domiciliarias, con biodigestor, cámara séptica y zanjas drenantes “si se hacen bien funcionan, sobre todo en los suelos pedregosos como los que hay en la estepa”. Calculó que tienen un costo que no supera los 35 a 40 mil pesos para una familia de 4 personas.

En cambio, “si el pueblo ya tiene cloacas sí se puede optar por una planta de tratamiento, para lo que hay distintas opciones y presupuestos”, explicó.

Dijo que hay planta “industrializada” o prearmadas que se podrían instalar sin grandes costos, con la posibilidad de “utilizar el efluente para fertilizar campos”. Dijo que el equipamiento que se necesitaría para una población como Pilcaniyeu es relativamente barato, porque el volumen de desechos que produce “sería el mismo que una manzana céntrica de Bariloche”.

Aunque aceptó que el costo subiría algo si se la quiere proyectar para varios años de crecimiento en el número de usuarios.

Créditos:
Coordinación: Marianela Vergara - Javier Lojo
Textos: Daniel Marzal
Fotos: Alfredo Leiva
Transmedia: Andrea Saldía, Sebastián Curinao
Audiovisual: Sofía Schmidt, Andrés Stefani

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