Música y artes visuales: «Refugio, un mapa sonoro» llega a la sala de Ámbito Histrión de Neuquén

La tercera edición del ciclo “Canción de Estepa” propone para este viernes un espectáculo interdisciplinario hecho de música y artes visuales, surgido en Villa La Angostura y creado por Julieta Rimoldi, Lucas Giotta y Marina Hernalz.





La tercera edición del ciclo Canción de Estepa será este viernes, a partir de las 22, en el espacio cultural Ámbito Histrión, ubicado en Chubut 240. Por tal motivo, llega, desde Villa la Angostura, “Refugio, un mapa sonoro”, espectáculo interdisciplinario ideado por Julieta Rimoldi, Lucas Giotta y Marina Hernalz.
La apertura del concierto estará a cargo del cantautor neuquino Juan Burton, quien es, además, uno de los creadores del ciclo junto a Judith del Pino y Mauricio Espinosa.


Sobre esta nueva entrega, Juan dijo que el deseo inicial de estos encuentros sigue siendo el mismo: compartir el escenario con propuestas musicales que reflejen otros aconteceres, otras vivencias.
La música Julieta Rimoldi, desde Villa la Angostura, contó a RÍO NEGRO que este “mapa sonoro” de guitarras y voces, es un recorrido por una serie de canciones de su autoría y que realiza junto a Lucas Giotta. La escena se completa con la artista visual Marina Hernalz, quien crea ambientes a partir de dibujar y proyectar luces y colores sobre una escenografía ideada especialmente para el espectáculo por Jesica Pereira. Las entradas anticipadas con descuento cuestan 1500 pesos. Entradas, en puerta (el día del espectáculo) $2000, con descuentos para estudiantes y jubilados.


Aquellos días de pandemia: el encierro hecho arte


La idea inicial del espectáculo surgió a principios del año pasado, dijo Julieta. “Tenía ganas de representar la etapa invernal y, a la vez, asociarla al encierro que nos tocó atravesar. Tuve la necesidad de buscar y oír eso que reside en un lugar interno, adentro de una misma”.
“Me tocó despedir a mi madre en ese tiempo de encierro. Su partida hacia otro plano hizo que hablara del “refugio”. La madre como lugar del que nos vamos y al que queremos volver. Conceptualmente hablando, no fue pensado previamente, pero con el correr de la obra me fui dando cuenta que no solo era un homenaje a mi mamá sino que a todo mi linaje femenino. Esto es el arte para mí: partir de un lugar sin saber que llegamos a un espacio mucho más profundo”.

Juan Burton, músico y cantautor neuquino, uno de los creadores de Canción de Estepa.


Respecto a la invitación de otras artes para este refugio sonoro, Rimoldi deseaba volver a la concepción de sus primeras canciones, cuando ya se valía de imágenes que interactuaban en escena. “Fue como hilar el pasado con el presente. Quisimos que lo visual generara volumen y textura y que no fuera solo una proyección en una pared vacía”, consideró.

A nivel compositivo, el espectáculo, que dura una hora, no tiene silencios sonoros ni visuales. Es un viaje dinámico de principio a fin. Todas las canciones están unidas mediante transiciones sonoras. Es una nota que comienza y no para.
“Hay una coherencia en esa continuidad porque, el concierto fue concebido como el transcurrir de una vida con todas sus aristas hasta llegar al final y trascender. Y es en ese tramo donde finalmente percibimos la esencia de lo que somos”.

La artista visual Marina Hernalz crea ambientes a partir de dibujar y proyectar luces y colores sobre una escenografía ideada especialmente para el espectáculo por Jesica Pereira.


Julieta considera al lugar donde vive, Villa la Angostura, como algo sumamente importante en sus composiciones. Es su fuente de inspiración. No está atada a letras y melodías. Cada vez más siente la libertad de dejarse llevar por lo que la rodea, por esa comunicación que nace sin una guía musical preconcebida. Hay veces que encuentra la música en la poesía de alguien, y otras en que sus letras se imponen por sí solas. “Trato de no pensar tanto, y eso me gusta también, porque creo que cuando aparece la libertad sin demasiado análisis y prejuicios, aparece nuestro arte más verdadero”.
Recuerda que, cuando vivía en Buenos Aires, siempre buscaba el cielo, las flores, los árboles. “La vida urbana no me impidió encontrar esa ventana a lo natural, a la esencia de lo que nos hace seres vivos. Aquí o allá, la naturaleza me cuenta cosas y es entonces cuando conecto con ella, refugio de mis sentimientos y emoción”.

Por Oscar Sarhan


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