La técnica de respiración japonesa que calma en solo 5 minutos

Un método sencillo y ancestral ayuda a bajar el estrés, mejorar la concentración y relajar el cuerpo. Se puede practicar en cualquier momento del día y no requiere experiencia previa.

Por Redacción

Si la combinás con música relajante o aromas suaves, el efecto puede ser aún más profundo.

El estrés cotidiano, las exigencias laborales y el ritmo acelerado de la vida moderna afectan directamente nuestra salud física y mental. Frente a esto, en Japón existe una práctica muy sencilla de respiración que promete calmar la mente en apenas cinco minutos. Se trata de un método ancestral que combina consciencia, control del aire y relajación corporal, ideal para quienes buscan una pausa rápida y efectiva.

La técnica, conocida como respiración abdominal o haragei, se centra en llevar el aire hacia la zona del abdomen, en lugar de hacerlo solo de manera superficial en el pecho. El objetivo es oxigenar mejor el organismo y estimular el sistema nervioso parasimpático, encargado de inducir estados de calma.

Cómo practicarla paso a paso


  1. Sentate con la espalda recta y los pies apoyados en el suelo.
  2. Colocá una mano sobre el abdomen, justo debajo del ombligo.
  3. Inhalá lentamente por la nariz durante 4 segundos, llevando el aire hacia el vientre.
  4. Sostené la respiración por 2 segundos.
  5. Exhalá suavemente por la boca durante 6 segundos, notando cómo el abdomen se contrae.
  6. Repetí el ciclo durante 5 minutos.

Los beneficios comprobados


Los especialistas en técnicas orientales señalan que esta práctica ayuda a:

  • Reducir la ansiedad y los pensamientos acelerados.
  • Mejorar la concentración y la claridad mental.
  • Favorecer la digestión, al masajear de forma natural los órganos abdominales.
  • Relajar músculos y tensiones acumuladas en hombros y cuello.

Un hábito simple y gratuito


Lo mejor de esta técnica es que no requiere de un espacio especial, ropa deportiva ni dispositivos. Se puede realizar en la oficina, en la cama antes de dormir o incluso en un transporte público, siempre que puedas sentarte y concentrarte por unos minutos.


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