Estrategia de Duhalde para llegar a la Rosada

Cree que el 70% de los votos saldrá de cinco distritos.

Por Redacción

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“Observar, pensar, definirse sin presiones”. Ésos son tres de los elementos que conforman, desde lo discursivo, la estrategia de Eduardo Duhalde para avanzar en su candidatura a presidente de la Nación. Los que siguen son algunos de los elementos que, en su consideración, deben formar parte de su proyecto para retornar a la Rosada “con mejores vientos que los que me llevaron una vez a ese lugar”. • Duhalde estima que debe dosificar su protagonismo público-mediático. No aparecer en el día a día. Hablar cuando hay algo que decir y que ese decir tenga que ver con temas concretos que hacen a problemas y soluciones. O con un diagnóstico que tenga que ver con la consecuencia, a futuro, de determinado proceso. “La política cotidiana está llena de gente que habla y no dice nada”, suele decir a sus colaboradores. “Hay que hablar para incidir, para hacer pensar”, les acota. Uno de eso colaboradores, con sólida formación en historia, recordó a este medio: “En alguna medida se trata de abrevar en Frondizi, que tras dejar la presidencia hablaba de tanto en tanto y así seguía influyendo”. • En este marco Duhalde aspira a que su discurso no incurra en “definiciones vagas y genéricas”. Desde esta perspectiva se siente obligado por el rol que le cupo como presidente de la Nación. “Llegué ahí en el marco de la desarticulación del país. Con la ayuda de todos, todos salimos. Pero desde lo personal, aquel papel, aquel tiempo tan terrible, me obliga a ser muy responsable en cada cosa de lo que diga. Se podrá o no estar de acuerdo con lo que diga, pero a lo que yo diga no se le podrá negar compromiso serio con el país”, suele señalar Duhalde al definir los ejes de su discurso. • En el rango de definiciones “vagas y genéricas”, Duhalde encuadra, por caso, el discurso más permanente del grueso de la dirigencia política nacional en materia de seguridad. Le preocupa que se hable en términos de un problema reducido, en su solución, a más patrulleros y policías. “Él considera –dice uno de sus colaboradores– que ese posicionamiento se anula asimismo por lo estéril de su propuesta, que reduce en todo caso la solución a un problema de más presupuesto sin tener en cuenta la infamia territorial, la estigmatización territorial de la que es blanco la pobreza y la marginalidad”. Y acota el colaborador: “Eduardo siempre nos dice que cuando un pibe pobre te raya un auto lujoso, lo hace bajo dictado de un montón de razones, de broncas que bien pueden sintetizarse en: “Yo no tengo futuro”. • Duhalde está convencido de que en la elección presidencial del 2011 el 70% de los votos saldrá de no más de cinco distritos. También sabe que esos espacios están signados por enormes contradicciones sociales, “lugares –suele decir– con mucha gente sin tiempo para esperar”. Siente entonces que esta realidad obliga a la política a operar bajo presión. Opina entonces que la tonalidad de su discurso debe computar una relación muy directa, sustentada en gran economía de palabras, entre lo que se propone y la convicción firme de llevarlo a cabo. • En tren de estos razonamientos, el ex presidente está convencido de que, a consecuencia de la intensa dialéctica que la signa, la política argentina “tiene todo al alcance de la mano para hacer del pensamiento crítico una de sus principales herramientas”. En esta materia, la línea que baja a sus equipos de trabajo pivotea en lo que encuadra como “realidad sin más”: tanto desde lo empírico como desde lo teórico, la política tiene bien en claro dónde se ha fallado y por qué. “En consecuencia, no hay razones para llegar a la Rosada sin estar dateado”, le gusta sentenciar a Duhalde mientras afila su discurso. Mientras tanto, sigue deshojando la margarita para determinar cuándo apura su paso rumbo a un sillón que lo sobrecoge cada vez que recuerda como lo recibió en un enero no muy lejano.

El ex presidente cree que “ahora soplan mejores vientos” para intentar volver al sillón presidencial.

CARLOS TORRENGO carlostorrengo@hotmail.com