Expectativa e incertidumbre genera en Río Negro la zafra lanera 2021/22

En los próximos días comienzan en la provincia las esquilas de la temporada 2021/2022.  Se estima que más de 1,5 millones de ovejas serán esquiladas este año, lo que a priori, representaría una producción de lana superior a los 6 millones de kilos.

Con gran expectativa, pero también con cierta incertidumbre y preocupación Río Negro se apresta a vivir una nueva zafra lanera.

En los próximos días comienzan en la provincia las esquilas de la temporada 2021/2022.

El inicio de esta tradicional actividad campestre será a partir del primer fin de semana de agosto en el Valle Medio, zona donde el clima no es tan hostil en esta época y a mediados de mes las comparsas se instalarán al este rionegrino. A medida que transcurran los meses se irán trasladando hacia la zona cordillerana para terminar la zafra durante enero o febrero.

Se estima que más de 1,5 millones de ovejas serán esquiladas este año, lo que a priori, representaría una producción de lana superior a los 6 millones de kilos.

Se prevé la esquila de más de 1,5 millones de ovejas. Foto: archivo.

Y, en este contexto, las expectativas están centradas en el nuevo escenario que se presenta ante una mejor situación sanitaria COVID-19, un incremento del stock ovino, un mercado mundial firme y con “buenos” precios y el gran interés de productores y trabajadores del sector por capacitarse y seguir progresando.

Por otro lado, la sequía que afecta a gran parte de la provincia y los problemas sanitarios en algunos establecimientos ganaderos, generan preocupación e incertidumbre.

“Estamos con mucho entusiasmo. El año pasado se tuvo que trabajar muy contenido por la pandemia. No pudimos realizar todas las supervisiones de esquilas que hubiéramos querido. Fue bastante difícil lograr, medianamente, lo que se había pactado para la zafra. Este año, hay mucha gente que ha recibido la vacuna anti-COVID y la pandemia nos presenta un escenario distinto. Además, el mercado internacional ha traccionado muy bien. Las expectativas son buenas” señaló el coordinador técnico del Prolana en Río Negro, Juan Bustamante. 

El Prolana lleva 27 años de aplicación en Río Negro. En la zafra pasada certificó unos 3,5 millones de kilos de lana y brindó capacitaciones en distintas regiones de la provincia con el objetivo de seguir mejorando la mano de obra y la producción de lana. Para esta zafra, desde el programa se han diagramado nuevas capacitaciones y se planifica una presencia y asistencia más fuerte en los campos.

La situación climática y sanitaria de los animales le pone un interrogante a la calidad de la fibra. La falta de lluvias y nevadas afectan a gran parte del territorio rionegrino preocupa mucho. En la Región Sur rionegrina, zona que concentra más del 90% de las ovejas del stock provincial, la escasez de humedad se registra desde el centro hacia el oeste donde las mediciones pluviales durante el primer semestre de este año están muy por debajo de las históricas y ponen en jaque a la producción ganadera. Por otro lado, después de veinte años, en algunos campos ubicados en el centro de la Región Sur volvieron a aparecer «focos» de sarna, una situación muy preocupante para productores y organismos vinculados al sector.

“El estrés por enfermedad, por alimento o falta de agua afecta mucho al animal. Son factores que impactan directamente en la calidad de la lana” aclaró Bustamante.

En distintos campos se vacunan a los animales contra la sarna. Foto: archivo.

Para poder erradicar la sarna ovina, una enfermedad contagiosa altamente prurítica causada por el ácaro Psoroptes ovis, que genera pérdidas en la lana, el cuero y hasta puede causar la muerte del animal, desde hace unos meses se viene trabajando intensamente desde la Coprosa y el Ente para el Desarrollo de la Región Sur, con técnicos a terrenos y un banco de productos veterinarios.

Por otro lado, el Ministerio de Agroindustria y Producción, en forma conjunta con cooperativas, municipios y comisiones de fomentos, ha puesto a disposición de los productores bancos de forrajes para paliar la falta de pasturas y, desde el DPA y Ley Ovina, se realizan trabajos de extracción de agua a través de perforaciones con el objetivo de garantizar la provisión necesaria de este líquido vital para las personas y los animales.

En algunas regiones, han desaparecido las lagunas y arroyos y la captación subterránea no arroja los resultados esperados. Si bien actualmente, en general los animales presentan un buen estado corporal, los campesinos afirman que, si no se registran lluvias o nevadas en los próximos meses, los efectos de la sequía se verán reflejado en las lanas “post parto”, de aquellas ovejas que se esquilan desde octubre en adelante y en las señaladas, por la inevitable mortandad de corderos y ovejas.

El objetivo del sector es poder atacar con la mayor rapidez y eficacia posible los problemas actuales e intensificar las acciones para seguir mejorando las condiciones de trabajo y calidad de la fibra que se produce en la provincia. En este sentido, Bustamante afirmó que la meta es garantizar lanas protocolos RWS -Estándar de Lanas Responsables-, una certificación cada vez más buscada en el mercado internacional que tiene un impacto muy positivo en valor producto. “Hoy el mercado internacional está pidiendo saber que la lana que llega a la industria. Si es de animales que no han tenido estrés hídrico, si en los campos se hace rotación, si los animales tienen un buen pasar, etc. Estas lanas tienen un sobre precio. Tenemos que llegar a certificar lana orgánica como lo está haciendo Chubut, e inclusive algunos productores de Rio Negro. Es el próximo desafío que tenemos” sentenció.

El factor climático y las plagas generan preocupación

Durante este primer semestre del 2021, el registro de lluvias ha sido muy dispar en la provincia y prácticamente no ha nevado. Solo, a principios de junio, el suelo se pintó de blanco en las zonas más altas del oeste provincial. Pero la nieve duró unos pocos días. En el centro, la esperada nieve, no llega. Esta situación genera gran preocupación y pone en alerta a los campesinos de cara a la primavera, época en las ovejas empiezan a parir, y también porque los efectos se verán reflejados en las lanas post parto, de esquilas de octubre en adelante.

En este sentido, el productor Oscar Ismael Díaz García, cuyo campo se ubica en la zona de Montoniló, a unos 43 kilómetros al norte de Jacobacci detalló que el registro anual histórico de precipitaciones en esa zona promedia los 160 milímetros, y “en lo que va de este año, solo llovieron 33 milímetros y no ha nevado”.

Oscar Díaz García, productor de la zona de Montoniló, ubicada a unos 43 kilómetros al norte de Jacobacci: «Ese año llevamos 33 milímetros de lluvia». Foto: gentileza.

“La situación preocupa mucho. Sobre todo, porque no hay pronostico cercano de lluvia o nieve. Por suerte, no tengo problemas de sarna, pero si continúa esta sequía va a afectar mucho la parición. Las ovejas hoy bien porque no ha hecho frío. Pero si no llueve las pocas reservas de agua que hay se van a secar y la situación se va a agravar” afirmó.

Díaz se abastece de agua desde un aljibe, de 6,5 metros de profundidad, ubicado en cercanías de la casa. Siempre, en esta época tuvo un nivel de agua se ubicó entre 2 y 2,30 metros. “Ahora está en 1,5 metros y calculo que, si continúa la sequía, en verano no voy a tener agua”. Hace un mes le realizaron una perforación de 23 metros, pero el agua extraída de la misma es salada.

En referencia al mercado lanero, afirmó que, si bien los valores de la lana han remontado, “por más que tengamos buenos precios, nunca llega a cubrir lo que aumentan las cosas cada día”. Los incrementos que vienen experimentando los combustibles, productos e insumos, etc. se hacen cada vez más insostenibles para los productores.

Díaz, programó la esquila para el 20 de septiembre. Hace “preparto” y espera obtener, de las 550 ovejas, una lana de buena calidad. “Generalmente la lana tiene una finura de 19,3 micrones y 51% de rinde. Hoy anda en valores que se ubican entre los $ 400 y $430 el kilo” afirmó.

El valor de una lana de una finura de 19,3 micrones y un 51% de rinde al peine ronda entre los $ 400 y $430 el kilo. Foto: archivo.

La contracara de la sequía, la da la zona de Valcheta, donde ha llovido más de lo esperado. En esta zona, la mayoría de los productores empieza a esquilar a partir de septiembre. “Venimos bien con las precipitaciones. Tenemos un año atípico. En la zona de Arroyo Ventana y Arroyo Verde, llovieron 300 milímetros y en el resto de la zona un poco menos. Si bien hace más de un mes que no llueve, las lagunas están llenas y las lanas muy buenas. No tenemos inconvenientes sanitarios, pero el gran problema sigue siendo la predacción” afirmó la Técnica del Programa Regional Ganadero del Ente de la Región Sur, ingeniera agrónoma Miriam López.

La presencia del puma y el zorro colorado es cada vez más marcada en la zona y estas especies se van extendiendo al resto de la Región Sur. Si bien la incorporación de perros pastores ha amortiguado las pérdidas en las majadas, los productores deben mantenerse en alerta permanente.

Capacitar para mejorar la producción y la lana

Entre las acciones que se llevan adelante desde el Prolana para mejorar la producción, las capacitaciones tienen una importancia significativa y una demanda cada vez más creciente.

Para este año, se programaron cursos de acondicionamiento de lana y esquilas. El cronograma se inicia en Comallo, con una capacitación entre el 6 y 12 de septiembre. Luego en Ñoquinco, entre el 27 de septiembre y el 1 de octubre y en Maquinchao entre el 11 y el 17 de octubre. Se evalúa incorporar un taller, entre el 6 y el 12 de septiembre, en Pilquiniyeu del Limay.

Cada año el Prolana dicta cursos de acondicionamiento de lana y esquila. Foto: José Mellado.

El coordinador de Prolana en Río Negro, Juan Bustamante, detalló que, debido a la gran demanda, esté año se incorporó a Ñorquinco al calendario anual, dando respuesta a a un pedido de hilanderas de EL Bolsón y El Manso.

Detalló que las capacitaciones, abarcan temas vinculados seguridad e higiene, bienestar animal y políticas públicas con modalidad de género y técnicas de acondicionamiento de lana y esquilas bajo el sistema New Patterns. “Seguimos fortaleciendo la incorporación de la mujer. Un 40% de quienes se inscriben para estos cursos son mujeres. También hemos recibido inscripciones y demandas de estudiantes de escuelas técnicas, algo que nos sorprende y agrada mucho” sentenció.

La sacrificada vida del esquilar

“Nos vamos en esta época y volvemos en diciembre, para las fiestas de fin de año, y luego seguimos hasta febrero o marzo, según como venga la zafra. Eso lo que hay. No hay mucho para elegir porque en esta zona el trabajo no abunda. Uno ya está acostumbrado” señala Roberto Llapileo (30), quien hace unos días partió desde Maquinchao hacia Trelew para sumarse a una comparsa de esquila e iniciar la zafra 2021/22 en la Patagonia. Desde hace seis años, en esta época el hombre se ausenta de su cada para trabajar en un oficio muy sacrificado y que no le representa grandes ingresos económicos.

Roberto Llapileo (30) lleva 6 años trabajando en las esquilas. Foto: José Mellado.

Roberto nació en Pilquiniyeu, un paraje ubicado a unos 100 kilómetros al sur de Maquinchao. Allí, su papá trabajaba como peón rural y esquilaba a tijera. Tiene dos hermanas mujeres y dos varones. “Los tres varones somos esquiladores. En caso, primero me sumé a una comparsa para trabajar como ´playero´ -persona que le acerca la oveja al esquilador- y después aprendí a esquilar y me hice esquilador. Es duro, pero me gusta” afirma.

La jornada del esquilador empieza a las 6 de la mañana y termina a las 7 de la tarde. La mayor parte del tiempo el cuerpo debe estar en una posición inclinada, que dejar sus huellas. “Son cuatro cuartos de cuatro horas y 15 minutos cada uno. En el medio paramos un rato para tomar unos mates o comer, y seguimos. Los primeros días de la zafa te duele todo. Después el cuerpo se acostumbra, pero todos los días terminas muy cansado. No te quedan ganas de hacer nada. Solo descansar. Es dura la vida del esquilador porque uno pasa frío, calor, a veces duerme en lugar que nos son adecuados, está lejos de la familia mucho tiempo y se extraña, pero no queda otra, hay que trabajar” afirma.

Roberto Llapileo: «Es dura la vida del esquilador». Foto: gentileza.

En cada zafra, la “comparsa” que Roberto empieza a esquilar en campos ubicados en el sur de Chubut y luego cruza a Santa Cruz. Recorre establecimientos ganaderos de entre 12.000 y 25.000 ovejas. El año pasado, la situación sanitaria COVID-19, hizo que el trabajo fuera más complejo por los cuidados preventivos. “Por suerte ninguno se contagió de coronavirus, pero no pudimos pasar a Santa Cruz. En cada zafra siempre esquilo entre 15.000 y 16.000 animales. La temporada pasada llegué a 13.000” añadió.

El año pasado Roberto cobro $ 25 pesos por cada oveja esquilada. En esta zafra, el valor ascendió a $ 32. “Con la plata que ganas en la zafra, tenes que vivir todo el año. Tenes que administrarte bien para que alcance” sentencia.


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