Falleció el creador de «Tootsie» y «África mía»

Sydney Pollack murió anteanoche de cáncer, en su casa de Los Ángeles. Tenía 73 años y una extensa carrera en Hollywood que desarrolló como director, actor y productor.

LOS ÁNGELES.- El director, actor y productor Sydney Pollack murió anteanoche, a los 73 años, de cáncer, en su casa de Pacific Palisades, rodeado por su familia.

El creador de «Tootsie» y «África mía», el actor de «Will & Grace» en la tevé, y de «Michael Clayton» en el cine supo en su larga carrera ganarse el respeto de los mejores actores de Hollywood. Dirigió a Robert Redford siete veces, a Paul Newman dos veces; a Meryl Streep, Barbra Streisand, Dustin Hoffman, Harrison Ford y Tom Cruise entre otros. Y aunque la cima la alcanzó entre 1970 y 1980, justamente con las dos películas que lo hicieron más famoso, nunca dejó de trabajar en la maquinaria de los sueños. De hecho, a fines del año pasado interpretó a Marty Bach junto a George Clooney en «Michael Clayton». «Sydney hizo que el mundo fuera un poco mejor, las películas un poco mejores e incluso la cena un poco mejor. Inclino mi sombrero para una actuación de categoría», dijo Clooney cuando supo de su muerte. «Se lo extrañará muchísimo», agregó.

Pero antes, había actuado también en la última película de Stanley Kubrik, «Ojos bien cerrados», y antes, también lo hizo para Woody Allen y Robert Altman. Su última participación en la pantalla fue en «Made of Honor», una comedia romántica actualmente en exhibición en los cines, donde actuó como el padre del personaje interpretado por Patrick Dempsey. En los últimos años, Pollack produjo muchas cintas independientes junto con el cineasta Anthony Minghella y la compañía productora Mirage Enterprises.

Catalogado como el último de los grandes directores románticos, Sydney Pollack, nació en Lafayette, Indiana, un lugar donde aparte de los campos de maíz no hay casi nada. «Éramos los únicos judíos del lugar», relató décadas más tarde.

En la secundaria se enamoró del teatro, una pasión que lo impulsó a renunciar a la universidad, mudarse a Nueva York e inscribirse en la Neighborhood Playhouse School of the Theater, una escuela de actuación. «Comenzamos juntos en Nueva York y él siempre fue excelente en todo lo que emprendió en su trabajo, con sus amistades y su carácter humano, así como con su talento», expresó Martin Landau, un viejo amigo de Pollack y socio en Actor's Studio, a través del vocero Dick Guttman.

Tras participar en un puñado de producciones en Broadway en la década de 1950, comenzó a interesarse por la dirección. Sin embargo, nunca dejó totalmente la actuación.

Como él mismo tenía experiencia delante y detrás de la cámara, consiguió captar para sus proyectos a los actores más famosos. Juntos invirtieron dinero e ideas en películas que eran exitosas a nivel comercial pero a la vez no renunciaban a la calidad artística. «No es imposible hacer películas que sigan la tendencia mayoritaria y que sean realmente buenas. Costa Gavras dijo una vez que este tipo de casualidades pueden ocurrir», bromeaba al respecto.

Pollack siempre vio el negocio del cine como una totalidad. Trabajó no sólo como director, sino como exitoso productor, fue autor de las ideas para muchos proyectos, defensor de los derechos de los actores, y muchas veces también actor. Era un intelectual irónico de los que ya no quedan muchos en una Hollywood cuyos brillos están dominados por el comercio.

Con «Tootsie», Pollack logró un enorme éxito poniendo a Dustin Hoffman como un actor que se disfraza de mujer para conseguir un papel y que así vestido intenta conquistar a Jessica Lange. En el Festival de Cine Tribeca del 2005, Pollack dijo que el protagonista de «Tootsie», Dustin Hoffman, le insistió para que interpretara al agente desesperado del personaje central. Pollack afirmó que Hoffman le envió rosas varias veces con una nota que decía: «Por favor sé mi agente. Con amor, Dorothy», una alusión a la figura femenina del principal personaje, Dorothy Michaels. «Pensé que nadie creería que él era una mujer», admitió Pollack. «Pero el mundo lo creyó, enloquecieron».

En 1984 le siguió «Song Writer», que fue un fracaso. Pero un año después rodó con Robert Redford, Meryl Streep y Klaus Maria Brandauer «África mía» (1985), basada en el libro de Tania Blixen. Por ese film obtuvo el Oscar al mejor director y la cinta fue elegida la mejor del año: su mayor triunfo. Su recompensa fue un nuevo trabajo, «Havana». Redford protagonizó también esta historia de amor en medio de la crisis de Cuba. Pero sus esperanzas se desvanecieron cuando los críticos destrozaron el filme calificándolo de una remake fallida de «Casablanca» y casi nadie lo vio.

Aunque en 1993 tuvo que competir nada menos que con «Jurassic Park», de Steven Spielberg, con «The Firm» volvió a tener otro enorme éxito, esta vez con Tom Cruise como actor principal.

Su última película como realizador, «Sketches of Franck Gehry» (2005), es un documental sobre el arquitecto que concibió el famoso museo Guggenheim de Bilbao (España). Amante del vino, incondicional de Francia e Italia, Sydney Pollack estaba casado desde 1958 con Claire Griswold, con quien tuvo tres hijos

Hace unos nueve meses los médicos descubrieron que sufría un cáncer, pero no quiso interrumpir su trabajo. Hace poco apareció en «Entourage», una serie transmitida por cable sobre Hollywood, y casi como una forma de hacer testamento se encarnó a sí mismo. (AP/DPA/AFP)


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