Falló la investigación y quedó impune el asesinato de Miguez

Absolvieron al “Tigrecito” Ancao y a Valdebenito por el beneficio de la duda. La sentencia critica el trabajo de la fiscalía y la querella, y les marca varios errores



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Desconsuelo. Los familiares de la víctima, ayer tras conocer el resultado del juicio oral.(Foto: miguel gambera )

La Cámara en lo Criminal Segunda de Cipolletti absolvió por el beneficio de la duda a Juan “el Tigrecito” Ancao y a Raúl Valdebenito por el homicidio de Jonathan Miguez, ocurrido en septiembre del 2012. César Gutiérrez Elcarás, presidente del tribunal, leyó la resolución y la madre de Miguez, querellante en la causa, rompió en llanto tras la lectura del juez y tuvo que salir acompañada por sus familiares que en silencio presenciaron la audiencia que duró apenas unos minutos.

El tribunal compuesto por Elcarás, Guillermo Baquero Lazcano y Sonia Martín no encontró elementos objetivos y suficientes para responsabilizar penalmente a los imputados. De hecho el presidente del tribunal fue muy crítico con el trabajo de instrucción de la fiscalía. En la sentencia marcó varios errores por parte de la fiscalía y la querella en el proceso de investigación. Ambos imputados permanecieron con prisión preventiva durante el juicio y parte del proceso de intrucción. Ayer recuperó la libertad Valdebenito, pero Ancao quedó en prisión por pedido de un juez de Ejecución.

Criticas a la investigación

La teoría de la parte acusatoria fue que se trató de un homicidio por error. Les atribuyó a Valdebenito y Ancao haber organizado un plan criminal junto a otras tres personas que resolvieron su situación procesal con una probation.

El móvil del plan era la venganza de Valdebenito por el robo al taller mecánico de su padre. Sin embargo, según la teoría de la fiscalía, confundieron a la víctima con Marcos Pollutro, la persona que realmente buscaban. Se probó el robo y la búsqueda de venganza de Valdebenito, pero según el fallo de la Cámara Segunda no se comprobó que los autores materiales hayan sido los procesados.

El único dato objetivo que tenía el tribunal fue la declaración de un testigo que aseguró que escuchó a Ancao “de su boca” la autoría del hecho, mientras comían un asado.

Una de las teorías del homicidio por error fue que ambos tenían a su madre policía. Al respecto el voto del presidente del tribunal: “la Fiscalía afirmó que, como no tenían el domicilio de Pollutro, indagaban por el hijo de la policía como si pudieran dar datos de alguien por ser hijo de la policía o pudiera existir parecido físico por tal circunstancia”.

Otro dato que perdió credibilidad fue el parecido físico entre las personas: había más de 10 kilos y más de 10 centímetros de estatura diferentes entre ambos.

La fiscalía usó para alegar la acusación, la declaración de Ancao sobre el arma homicida cuando se le tomó declaración como testigo.

“Extraña sobremanera que tanto la querella como la fiscalía afirmen que el arma homicida es tal cual la describió Ancao y utilicen esa descripción como indicio de propiedad de la misma contra el imputado” dice el fallo.

La víctima y la persona que supuestamente querían matar no se parecen: había más de 10 kilos y 10 centímetros de altura de diferencia.

No al supuesto crimen por error

Jonathan Miguez fue asesinado la noche del 20 de septiembre de 2012 cuando caminaba hacia una despensa del barrio 1.200 Viviendas. Había ido a visitar a su novia y salía a comprar algo para cenar cuando lo balearon. La hipótesis de la fiscalía era que el joven fue atacado por error, cuando los imputados quisieron vengar el robo del que había sido víctima Valdebenito, y se confundieron de persona. Para los defensores de los acusados, no había elementos para condenarlos.

Datos

La víctima y la persona que supuestamente querían matar no se parecen: había más de 10 kilos y 10 centímetros de altura de diferencia.

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