Familia de crianceros denuncia violento desalojo y acusa a policías

Matías Subat

NEUQUÉN (AN)- “La policía nos tenía contra las piedras y un hombre nos decía que iban a matarnos por usurpar un campo… a Alcides, que es un hombre que nos ayuda en los arreos, le quebraron los huesos de la mano con una piedra cuando la policía nos revisaba”, denunció ayer Daniel Espinosa, un criancero de la zona de Trahuncura que hace una semana fue violentamente desalojado por la Policía y civiles en la zona de Hualcupén, entre Loncopué y Caviahue. Espinosa y Alcides Romero aseguran haber sido golpeados y detenidos por una patrulla encabezada por el comisario de Caviahue, Rubén Rebuffo, por orden de desalojo firmada por la jueza de Zapala Luisa Squetino. “Teníamos una autorización de la dirección de Tierras de Zapala, del señor Williams Rodríguez, pero cuando llegamos (luego de siete días de camino) ya nos amenazaron la familia Encina y el señor Daniel Palma, que es el cuñado; hicieron la denuncia y el 30 de enero la jueza nos dio doce horas para que nos vayamos; nos íbamos a ir pero en doce horas es imposible juntar 700 animales que llegaron flacos y cansados a la veranada (en tierras fiscales). Nos rodearon en la casita que ahí tenemos y nos decían que dejemos las armas, nada de armas teníamos, los cuchillos nada más… Rebuffo llegó con Palma que sí estaba armado y con los (hermanos) Encina que nos decían de todo; a palos nos sacaron”, relató Espinosa y dijo que la Policía los tuvo “seis o siete horas presos y esposados como si fuéramos delincuentes”. “Vamos a pedir que se investigue el operativo conjunto del policía Rebuffo, hay muchos casos en los que la fuerza se beneficia con animales que pasan como gentileza”, deslizó el dirigente de la CTA César Sagredo, quien acompaña a los crianceros. “Teníamos un permiso de veranada del señor Williams, no sirvió de nada, nos apalearon y le dejaron los animales a los mismos vecinos, hay 18 chivas menos, y el resto mi padre (Jovino) los está manteniendo al costado de la ruta. Se murieron cuatro. Se pueden morir todos”, dijo Espinosa. “Fuimos a reclamar a la comisaría de Loncopué con mi cuñada y me dijeron que qué teníamos que hacer las mujeres, que qué clase hombres eran”, dijo Guadalupe Riquelme, la esposa de Daniel Espinosa, quien hasta hace unos días era empleado de la dirección de Termas. Por toda la situación no ha podido presentarse a trabajar y lo han notificado de que está despedido. “Avisé pero igual me echan después de nueve temporadas, me quedo sin trabajo y mis animales se van a morir”, dijo el hombre que ayer fue recibido por el subsecretario de Tierras, Eduardo Ferrareso. El lunes pudieron denunciar el caso en la Justicia. Un perito constató la lesión de Alcides.


Matías Subat

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