Favoritos intentan imponerse en el «supermartes» de EE. UU.

Republicanos y demócratas eligen en 13 estados.

Washington (EFE).- Albert Gore y George W. Bush intentarán deshacerse hoy, en el «supermartes» electoral, de Bill Bradley y John McCain, deseosos de comenzar el cara a cara hacia las elecciones generales estadounidenses de noviembre próximo.

El vicepresidente Gore, ayer todo sonrisas en varios actos políticos, lo tiene todo más fácil, pues las encuestas coinciden en que literalmente «barrerá» a su colega demócrata Bill Bradley en las trece primarias y tres caucus que su partido celebra hoy.

Bush, cuya imagen ha sufrido varios golpes durante estas primarias presidenciales, se encamina a obtener la mayoría de los 600 delegados que estarán en discusión en los trece estados en que habrán citas electorales.

Los sondeos divulgados ayer reafirman que Bush es el claro favorito en las primarias republicanas de California (162 delegados), Ohio (69), Georgia (57), Missouri (35), Minnesota (34) y Maryland (31), al igual que en los caucus (asambleas de pueblo) del estado de Washington (25).

McCain, por su parte, puede dominar los estados de Nueva Inglaterra, como Massachusetts (37), Rhode Island (14) y Maine (14), que recuerdan sus excelentes resultados de New Hampshire, la que ganó abrumadoramente el pasado 1 de febrero.

Nueva York, el segundo even-to más importante de hoy y don-de luchan por 101 delegados republicanos, Connecticut (25) y Vermont (12) representan la zona gris del «supermartes», pues las encuestas no definen un claro ganador en ninguno de esos tres estados. Los analistas coinciden en que si McCain no gana Nueva York, su candidatura quedará herida de muerte.

«La maquinaria republicana me ataca, porque yo los ataco», señaló ayer McCain, en Santa Clara (California), retomando el mensaje reformista e independiente que tanto éxito le consiguió en las primarias de Nuevo Hampshire y Michigan.

Los estrategas de McCain creen que puede ganar la votación general en California aun-que no gane un sólo delegado republicano, pues los 162 dele- gados se distribuirán únicamente en base al voto de los electores afiliados a su partido.

De hecho, su comité de campaña tiene programada para hoy por la noche una «fiesta de la victoria», en Hollywood.

Bush, en campaña en San Diego, Los Angeles y Long Beach, se dedicó a abogar por la movilización de los electores republicanos de California, donde dice que se confirmará el «inicio del final de la era Clinton-Gore».

A diferencia de California, Nueva York no otorga todos sus delegados al ganador, pues se distribuirán en base a las votaciones por distrito, lo que limitará las posibilidades de que alguno arrase en la Gran Manzana.

En este momento, Bush cuenta con el respaldo de 170 delegados y McCain tiene 105, pero necesitan 1.034 de los 2.066 que acudirán a la convención presidencial de finales de julio en Filadelfia para asegurarse la candidatura oficial a la Casa Blanca.

A sólo horas de lo que puede ser la confirmación del final de su aspiración presidencial, Bradley hizo campaña en Nueva York y rechaza darse por vencido, pero sus últimas expresiones públicas parecen un intento por resaltar su legado.

«Considero que el Partido Demócrata se ha movido hacia la dirección que he impulsado durante el último año», dijo al referirse a sus reclamos en favor de mejores servicios médicos, reforzar las leyes que limitan el acceso a las armas y reformas en el sistema de financiación electoral.

Si las encuestas no fallan, Gore arrasará con una amplia mayoría de los 1.315 delegados demócratas en disputa hoy, casi el 60 % de los 2.168 que requiere para asegurar su nominación.

California se define sobre matrimonios homosexuales y derechos indígenas

Los Angeles, EE.UU. (Télam-SNI).- Los californianos votarán hoy en un referéndum sobre veinte proyectos de ley, entre los que se cuenta el de no reconocimiento de las uniones homosexuales, además de participar en el «Supermartes» de primarias de los partidos Demócrata y Republicano.

Una de las propuestas más polémicas de la consulta es la Proposición 22, ya que introduciría una disposición en el Código Civil que establece que «sólo el matrimonio entre un hombre y una mujer es válido y reconocido».

El proyecto busca impedir que California reconozca uniones homosexuales si se legalizan en otro estado, como hace actualmente con los matrimonios heterosexuales celebrados fuera de sus límites.

Los partidarios de la Proposición 22, quienes llevaban ventaja en las últimas encuestas, basaron su campaña en la «protección de la familia y de los niños».

Los opositores -apoyados por los precandidatos demócratas a la Casa Blanca, Al Gore y Bill Bradley, y el gobernador de California, Gray Davis- fundamentaron su posición en la defensa de la libertad individual y el combate a los prejuicios.

En tanto, los indígenas defenderán el derecho a seguir manejando máquinas tragamonedas y otros juegos, que en este estado generan alrededor de 1.000 millones de dólares por año.

La mayoría de las tribus del estado financiaron una costosa campaña televisiva, en la que aseguraron que sus casinos generan 50 mil empleos y fondos para educación, vivienda y asistencia sanitaria. «Si no se aprueba la propuesta 1A, sería devastador para las tribus de California, y nada favorable para los contribuyentes», advirtieron. Los detractores de la A1 dijeron temer que «California se convierta en un estado basado en el juego».

El «Supermartes» se celebrará en dieciséis estados para elegir a los candidatos para las elecciones presidenciales del 7 de noviembre. La primaria más importante será la de California, pues en ella se designarán 162 delegados republicanos y 367 demócratas.

Qué hacer con el superávit

Washington (EFE)- Sin grandes diferencias en sus programas, los aspirantes a la Casa Blanca centran sus mensajes en la reforma sanitaria, la educación y limitadas reducciones de impuestos, sin apenas mencionar la política exterior.

Los republicanos reviven sus propuestas fiscales conservadoras, como la reducción en los impuestos, una menor intervención del gobierno federal y más responsabilidad en las esferas locales.

Mientras, los demócratas tratan de mantener en alguna medida el concepto de un gobierno benefactor -que debe aspirar a ayudar a los más necesitados-, pero en ocasiones tienen que hacer malabares para evitar contagiarse con la retórica fiscal republicana.

Las iniciativas para reducir los impuestos se han convertido en centro de discordia entre George W. Bush y John McCain en el campo republicano, mientras los demócratas dedican buena parte de su tiempo a explicar sus planes para mejorar los sistemas de salud y educación.

George W. Bush quiere devolverle a los contribuyentes unos 483.000 millones de dólares en un plazo de cinco años, pero McCain cree que al Gobernador de Texas se le va la mano, pues acabará con el superávit fiscal y beneficiará principalmente a los más ricos.

Como McCain, Gore y Bradley consideran que el superávit fiscal, que en esta década puede superar los 3 billones de dólares, debe aprovecharse para asegurar la salud financiera del programa de seguridad social, reducir la deuda del país y fortalecer el programa sanitario para la tercera edad.

Dos héroes contra los «aparatos»

Washington (EFE).- Dos auténticos héroes de los que tanto entusiasman en Estados Unidos, John McCain, prisionero en Vietnam, y Bill Bradley, triunfador en las canchas de baloncesto, amenazan el «statu quo» de los dos partidos en las elecciones presidenciales más reñidas de los últimos 40 años.

George W. Bush, gobernador de Texas, y el vicepresidente Albert Gore son los dos grandes favoritos. Ambos tienen el firme respaldo de sus partidos, el Republicano y el Demócrata . Hasta ahora Mc Cain ha tenido mejor suerte en desafiar al candidato oficial, ganando algunos «caucus» y primarias en forma sorpresiva, dejando en duda la imagen de «imbatible» de Bush. Bradley tuvo menos suerte, y hasta ahora pareciera que la «aplanadora» oficial lo dejaría fuera de carrera. El «supermartes» es su última oportunidad.

La apariencia de políticos tradicionales de Bush y Gore se ve amenazada por la aureola de McCain y Bradley.

Los cincos años de torturas y prisión en Vietnam son una buena presentación de la integridad y los valores que defiende McCain. En campaña, prefiere que le pregunten sobre qué hará si llega a la Casa Blanca, pero no rehusa dar detalles de la experiencia vivida en las cárceles vietnamitas. Sus diferencias con Bush son mínimas, pero McCain se presenta como un candidato con más experiencia y bagaje político que el gobernador de Texas, quien tiene que demostrar que no es un simple producto de la maquina republicana.

Acostumbrado a victorias en situaciones complicadas, Bradley quiere repetir en la campaña sus éxitos con el equipo universitario de Princenton y con los Knicks de Nueva York.

Al igual que a McCain, una mayoría de hombres apoya más a Bradley, lo que algunos analistas interpretan como el lado machista de la campaña.


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