Fernández deberá renegociar el contrato por el gas de Bolivia

En un año finaliza la adenda que redujo la importación. Por Vaca Muerta no se necesita ampliar el volumen.





El gas fluye en un solo sentido. El contrato firmado en el 2006 se tiende por veinte años a pesar del gran desarrollo alcanzado recientemente en Vaca Muerta.

El gas fluye en un solo sentido. El contrato firmado en el 2006 se tiende por veinte años a pesar del gran desarrollo alcanzado recientemente en Vaca Muerta.

La adenda que se acordó con Bolivia para reducir la cantidad de gas que se importa desde el Altiplano finalizará en exactamente un año. Si no se pauta una nueva renegociación la cantidad de gas importado se incrementará y dejará sin mercado a la creciente producción de Vaca Muerta.

En 2006, al calor de la crisis energética que se había desatado en el país por la insuficiente producción de gas que obligó a cortar de un día para el otro las exportaciones a Chile, el gobierno nacional pautó un contrato de largo plazo para importar gas desde Bolivia. El acuerdo sigue vigente dado que se extiende hasta 2026.

El contrato original pautaba que a lo largo de todo el año Bolivia enviaría a Argentina 27,7 millones de metros cúbicos. En 2010 se avanzó hacia una flexibilización de la letra firmada y en la primera adenda del contrato se acordó reducir a 21,3 millones de metros cúbicos los envíos diarios.

Pero nuevamente el escenario cambio. La mayor producción de gas de Vaca Muerta comenzó a enfrentarse al gas que ingresaba desde Bolivia, y el país del Altiplano también tuvo una caída en su producción por la que no cumplió con su parte de los envíos.

Hay que renegociar para que el precio del gas que se importa de Bolivia se parezca más al precio del gas doméstico”.

Gustavo Lopetegui, exsecretario de Energía de la Nación.

Ambos factores llevaron a una nueva adenda que marca que en pleno invierno Bolivia envía 18 millones de metros cúbicos por día, los reduce a 16 en primavera y otoño y a 11 durante el verano.

Esta adenda está vigente desde febrero pero finalizará en diciembre del año que viene y, de no mediar una nueva negociación, los volúmenes del gas que se importa volverán a la anterior negociación, es decir a los 21,3 millones de metros cúbicos diarios durante todo el año.

Desde el saliente gobierno nacional, el ahora exsecretario de Energía de la Nación, Gustavo Lopetegui, destacó que “hay que renegociar el contrato y en especial el precio que se paga por el gas de Bolivia”.

Este no es un punto menor, dado que mientras dentro del país la mayor producción de gas llevó en los últimos dos años a una marcada caída en el precio del millón de BTU (la unidad de medida del gas), el fluido que se está importando tiene no sólo un precio por contrato que no fluctúa como el del mercado local, sino que además es muy superior.

Por ejemplo, en estos días de inicios de verano, el valor que se está pagando por los 11 millones de metros cúbicos diarios que envía Bolivia (que en la medición argentina en realidad son 10,5) rondan los 7 dólares por millón de BTU. Esto implica más del doble que lo que se está abonando al gas producido en Argentina, y que en los últimos contratos spot se llegó a vender por hasta 2,30 dólares por millón de BTU.

El ahorro

US$ 300
millones por año es el ahorro que se logró con la última adenda del contrato, por la limitación del volumen.

El planteo de una nueva renegociación también toma en cuenta que la producción de gas en Bolivia está tendiendo a la baja y difícilmente el país pueda cumplir con los contratos de exportación que registra. Esto quedó de manifiesto en los últimos informes internacionales que alertaron sobre déficit en las certificaciones de reservas de Bolivia, en todos los casos siendo que se certificaron más reservas que las que efectivamente habría.

Pero además, en este escenario en el que el gas boliviano compite en desiguales condiciones con el gas argentino, las negociaciones encaradas por Brasil también son una pauta a seguir con atención.

El país carioca avanza en un achique de su contrato, por cerca del 50%, en el que también está negociando una reducción en el precio que abona por el gas boliviano lo que permitiría tener la pauta de cuánto vale hoy el fluido que se importa.


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