Florida, de peatonal famosa a postal del caos

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BUENOS AIRES.- La mítica peatonal Florida, la gran calle comercial de Buenos Aires, permanece en un difuso estado de caos y anarquía. Un conflicto entre vendedores ambulantes y el gobierno porteño que se agudizó en los últimos días convirtió a la típica postal turística de la capital argentina en escenario de forcejeos entre policías y manifestantes. A la tradicional presencia de extranjeros con bolsas llenas de regalos y porteños que corren a sus trabajos se sumaron en las últimas semanas ollas populares, calles cortadas y móviles policiales. El epicentro del conflicto es la conjunción de Florida con Corrientes, una de las avenidas porteñas más famosas, a sólo tres cuadras del Obelisco, otro ícono de Buenos Aires. La disputa estalló en los últimos días del 2011, cuando el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires decidió expulsar a los vendedores informales que exponían su mercadería sobre mantas apoyadas en el suelo de la peatonal, conocidos como “manteros”. La queja había surgido de parte de los comerciantes tradicionales, quienes plantearon ante las autoridades que la presencia de vendedores ambulantes, algunos de ellos artesanos, implicaba una competencia desleal que les ocasionaba graves pérdidas económicas. Por otra parte, algunos de los miles de peatones que transitan la calle a diario se quejaban de que, con las mantas en el piso, era difícil circular. La mayoría de los artesanos dejaron el lugar ante la orden de desalojo dispuesta por el gobierno porteño, pero un grupo se mantiene firme en el lugar. El conflicto genera además un trastorno para el tránsito del centro de Buenos Aires, ya que los artesanos, entre otras medidas de protesta, empezaron a bloquear la circulación de autos por la avenida Corrientes. Este lunes, los vendedores desplegaron durante seis horas sus mantas sobre el asfalto de Corrientes y comercializaron sus mercaderías en medio de la avenida. La medida se repitió ayer, cuando los “manteros” instalaron una olla popular y volvieron a cortar el tránsito ante la curiosidad de los turistas que, pese al conflicto, continúan con sus compras habituales. El jefe de gobierno porteño, Mauricio Macri, rechazó la resistencia de los vendedores informales al asegurar que “nadie puede apropiarse del espacio público” y les pidió que “entiendan que hasta ahora estaban vendiendo fuera de la ley”. Sin embargo, la situación está lejos de normalizarse. El 8 de diciembre pasado se aprobó en la Legislatura porteña la ley que regula la actividad comercial en el distrito. (DPA)

Los “manteros” no quieren dejar la peatonal y trasladan su protesta con cortes a la avenida Corrientes.


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