Folclore para oídos refinados con sabor neuquino
"Gabriela Icardi y Los otros" defienden un lugar para la poesía.
NEUQUEN (AN).- Producir folclore con cierto aire de intelectualidad es la intención del grupo «Gabriela Icardi y Los otros».
La banda, que por ahora se dedica a interpretar temas de autores clásicos, no tiene un circuito fijo «sino que vamos a donde nos convoquen».
«El objetivo inmediato del grupo es grabar, hace muchos años que venimos en esto, es difícil encontrar trabajo porque, hacemos presentaciones de un folclore que no es muy comercial, entonces es difícil obtener réditos de esto, pero la gente que va sale chocha», puntualiza Gabriela, la líder de la banda.
Con producción de temas clásicos, los músicos introducen como elemento renovador «los arreglos o la forma en que uno toma la poesía, con temas de Chabuca Granda, Zitarrosa, Carlos Aguirre, por mencionar algunos de ellos».
De todos modos, para Gabriela «la respuesta de la gente que va es bárbara y siempre nos acompaña en todo lo que estamos haciendo».
Para esta banda que nació al calor de la música popular, conseguir un buen escenario donde desplegar lo que sabe sigue siendo una odisea.
«En Neuquén tener lugares para tocar es toda una complicación, totalmente, este verano nos fuimos a Chubut, en la Fiesta del Bosque y su Entorno tocando y no sólo que el recibimiento de la gente es bárbaro, en Roca estuvimos en el café Dorrego y nos fue rebien, pero acá no hay lugares para folclore», suspira Gabriela, como en un reclamo interminable.
Ya dispuestos a analizar el fenómeno que vive el género que profesan, Claudio Olivieri, asegura que «de un tiempo a esta parte, los sellos comerciales hicieron mucho hincapié en chacareras y gatos y se dejó de lado mucho el folclore y la música proveniente de otras zonas del país que sin duda es distinta».
En esa evaluación repara en que «el mismo chamamé en la zona del litoral y todos los exponentes nuevos de este tipo de música, han tirado la bronca porque quedaron excluidos de ese reparto, que está dirigido por un mal llamado mercado».
El grupo está está abocado a introducir «arreglos no tradicionales, con mezcla de rock and roll y la síntesis pasa porque no vemos mucho la parte comercial. Entonces hacemos lo que nos gusta y a medida que uno va conociendo los ritmos, va planteando una misma cosa».
Para el músico, «en lo que hacen «Los Nocheros» y lo que hace Soledad no hay nada nuevo, más que el carisma de una persona que está ahí arriba, pero en sus trabajos no hay nada renovador».
«Es bueno todo lo que se refiere a la producción, pero también hay toda una parafernalia que empieza por el tema del sello y por imponer todos los elementos del mercado en función de eso», define.
Con ganas de poder concretar sus propias ideas, los músicos tienen puesta la energía en «la fundación del Banco Provincia, para que apoye nuestros proyectos, ya que con el municipio no tuvimos ninguna respuesta, siempre quedamos en el pasillo».
Descontentos con el accionar de la comuna, aseguran que «les presentamos cuando empezó la temporada de verano una carpeta y la respuesta fue: bueno ahí está el escenario hay un sonido, hay plata para apoyar».
«Nosotros queríamos que nos convocaran como hacen con gente de Buenos Aires, que me parece bárbaro que puedan acceder, pero también nos gustaría que a los grupos locales nos apoyen más», admite ya en una explícita confesión Olivieri.
Obsesionados con la idea de grabar su propia placa, reconocen que «hoy grabar no es caro y nos interesaría tener material propio para poder vender en los recitales».
El conjunto está en un buen momento como para ver plasmado su trabajo en un compact, aseguran los artistas mientras recuerdan que «en los espectáculos nos preguntan dónde está el casete para poder comprarlo y eso nos da la pauta de que ya tenemos que tener material propio».
Puesta a definir el tipo de folclore que concibe, Gabriela explica que «hay un determinado público para lo que yo hago, que es más intelectualoide, no es algo comercial, es una poesía que dice cosas».
«Yo soy la más pesimista, me bajoneo enseguida porque el camino es muy difícil, se trabaja mucho y la síntesis de todo esto es que es un camino durísimo», asume la artista.