Fracaso o redención para Gordon Gekko

Cannes la recibió fríamente; ahora el público decide.

¿Alguien se acuerda de los yuppies, de aquellos voraces especuladores financieros que proliferaron a finales de los 80? Eran esos tipos que se peinaban con gel, vestían trajes caros y estaban ansiosos por hacerse ricos. Su modelo cinematográfico se llamaba Gordon Gekko y era un peligroso tiburón que nadaba en las turbulentas aguas de Wall Street. Su sed de dinero no tenía límites. Gracias a información privilegiada, que conseguía con dudosos métodos, compraba empresas en crisis. Luego las dividía y troceaba; despedía a decenas de trabajadores y ya, convenientemente “saneadas”, las vendía ganando, naturalmente, una generosa plusvalía. Era un triunfador. Se acostaba con las más lindas, aniquilaba a sus rivales y era socio de los más selectos clubes. “Wall Street” fue dirigida por Oliver Stone, y Michael Douglas, gracias a ese personaje, ganó el Oscar al mejor actor en 1988. Al final, “Wall Street” terminaba con Gordon Gekko camino de la cárcel, acusado de malversación de fondos, utilización fraudulenta de información privilegiada y decenas de delitos más. Pues bien, ahora, 23 años después, en mitad de la crisis económica más grave desde la “Gran Depresión”, Gekko vuelve a las andadas. “Wall Street 2: El dinero nunca duerme”, llega mañana a Village Cines Neuquén y hay curiosidad por ver cómo ese icono de los 80 se desenvuelve en la primera década del siglo XXI. Michael Douglas reconoce que de todos los papeles que ha interpretado en el cine, Gekko es con el que la gente más lo identifica. “La gente disfruta con Gekko, lo cual siempre me asombró porque realmente es un ser repugnante. ”, explica el actor. “En 2008, la existencia de un Gordon Gekko ya no era posible”, dice Oliver Stone. “Ese personaje, ese tipo de piratas, habían desaparecido y habían sido reemplazados por un tipo de instituciones que tiempo atrás disponían una regulación que ya existía. Luego estalló la crisis y eso, de repente, hizo que la película fuera más interesante, dado que en ella aparecían todos los fallos del sistema. “Wall Street 2: El dinero nunca duerme” es un relato cronológico de lo que ha ocurrido”, concluye el director. En esta segunda entrega hay un pequeño recuerdo al personaje de Bud Fox que Charlie Sheen interpretó en la primera parte, pero el peso recae esta vez en Shia LaBeouf. En el filme, el joven da vida a un ejecutivo que pasa por dificultades económicas y que casualmente es novio de la hija de Gekko. “Wall Street 2: El dinero nunca duerme” se presentó a lo grande en el Festival de Cannes pero, a pesar de las grandes expectativas depositadas en ella, fue acogida con frialdad. La crítica especializada acusó a Stone de hacer una película simple y obvia. Si fuera un valor bursátil sus acciones estarían por los suelos. Pero ahora, el público tiene la palabra. (DPA)


Exit mobile version