Francisco de Viedma y su testamento
La llegada del fundador y su empresa de colonizar la comarca.
Perito en agrología, fue elegido para poblar la costa patagónica y poco a poco vio la zona poblada con chacras y huertas.
En los comienzos
actor de la historia
Nos atrevemos a sostener que Francisco de Viedma y Narváez no estuvo ni está en las páginas que la historia dedicó a los conquistadores de América y sí formó parte del grupo español que jugó a la aventura de poblar y colonizar las costas patagónicas a partir de 1779 y de conocimiento histórico, solamente perduró fundacionalmente con las hoy Viedma y Carmen de Patagones siendo la causa el famoso libro del jesuita inglés Tomás Falkner insinuando la facilidad de ocupación de las tierras sureñas bañadas por el Atlántico. Francisco de Viedma y Narváez y Basilio Villarino –integrantes de la expedición de Juan de la Piedra que desembarcó en Península Valdés– con otros expedicionarios entraron en el río Negro –de los Sauces o Segundo Desaguadero– y “como a unas seis o siete leguas distante de la Mar y una cuadra de la margen del Río por la parte del sur” (sic) el 22 de abril de 1779 comenzaron a levantar el “Fuerte y Población de Nuestra Señora del Carmen de Río Negro en la Costa Patagónica”, pero en junio el desborde del río por la marea les hizo mudar a la margen norte, más alta, donde se reedificó el fuerte pero en piedra caliza y del cual perdura la torre, postal sobresaliente de la bonaerense Carmen de Patagones que comparte la celebración. El andaluz nacido en Jaen (11/1/1737), “en esas tierras cultivó sus olivares, labró la gleba y trazó canales. Precisamente por ser un perito en agrología el ministro Gálvez lo eligió para que viniera a poblar la costa patagónica” (Entraigas, RA, 1959). Existen variados documentos y escritos que hablan de su recia personalidad y dominio de todo lo relacionado con el agro, de su amistad y buen trato con los curiosos tehuelches, el cacique Chanel o Negro y el arribo en octubre de 1779 de las primeras familias colonizadoras con arados y herramientas: “El hombre de empresa que era Viedma comenzó enseguida su obra colonizadora. Hendió la reja en la gleba virgen de ambas márgenes del río y éste no lo defraudó. Esa ‘vega dilatada’ que Viedma miraba a diario desde el fuerte construido en el cerro, se fue poblando de chacras y de huertas y de potreros y ganado” (Entraigas, ídem). Las primeras cosechas mostraron las buenas posibilidades de varios cultivos y hasta se envió trigo a Buenos Aires. Los alrededores de la Guardia San Javier mostraban varios cientos de vacunos, lanares y yeguarizos y en pocos años asomarían frutales, especialmente vid que daría paso al famoso “vino patero”, hermanado con el guindado. Pero llegó premio a su labor y para Viedma posible desconsuelo: fue nombrado gobernador e intendente de Santa Cruz de la Sierra y Cochabamba en el Alto Perú, donde pasaría el resto de su vida, también con efectiva tarea desde 1785. El testamento Villa de Oropesa era capital de Santa Cruz de la Sierra y allí fijó su residencia Francisco de Viedma y Narváez que, según publicación boliviana “encarnó las virtudes del organizador, administrador y, sobre todo, del estadista en la novísima acepción del término. Pocos como él realizaron una larga y edificante gestión, a base del profundo conocimiento de las características naturales del ambiente en que actuó, de sus posibilidades de progreso, de la idiosincrasia de la raza nativa y de los medios adecuados para el impulso y desarrollo de la agricultura y ganadería… fue un decidido defensor de la clase indígena”. El conocimiento del testamento de Francisco de Viedma y Narváez surge de la investigación del paleógrafo e historiógrafo boliviano Adolfo de Morales, del cual se desprende que otorgó poder “al licenciado D. Fermín Escudero mi Teniente Letrado para qe. a mi nombre otorgue mi Testamento con arreglo a todo lo qe. le tengo comunicado, en cumplimiento de mi final y deliberada voluntad, y en descargo de mi Conciencia” (sic). Inicialmente indica al mandatario Teniente Letrado “La protestación de nuestra Santa Fe, señalará como señalo para la mortaja de mi Cadáver, el Hábito y Cuerda de mi Padre S. Francisco, qe. sea sepultado en la Iglesia de su Convento, de Observantes de esta Ciudad; qe. se den de mis bienes la limosna a las mandas forzosas a ocho rrs. a cada una de ellas, y qe. se digan para bien de mi Alma nueve Misas Cantadas y Vigiliadas, en la qe. incluyo la de la quarta funeral, así lo expongo para qe. conste” (sic). Seguidamente declaró que estuvo casado por la Iglesia con María Teresa Gallegos y Godino “natural de la Ciudad de la Mancha, Obispado del referido Jaen” y durante el matrimonio no “procrearon hijo ninguno”. Revocó el testamento otorgado en la Corte de Madrid en 1778. Nombró al Teniente Letrado Fermín Escudero su albacea “Fidey Comisario, Executor Testamentario y Tenedor de bienes, a efecto de que cumpla con los Comunicados qe. le tengo hechos pa. descargo de mi conciencia. Y en el remanente de todos ellos, derechos y acciones instituirá como instituyo por mis herederos: en los bienes qe. tengo y poseo en esta Ciudad, a la Casa de Huérfanos, qe. por amor al bien público, y del recto Orden del Estado, me he Comprometido a establecerla en esta Ciudad; para lo qual tengo impetrada la Real Aprobación de S. M. y en los que tengo en España, junto con mis derechos y acciones a mi hermano el Sor. Coronel del Ejército Dn. Andrés de Viedma y Narváez”. Se otorgó el 10 de diciembre de 1808 en Cochabamba. Falleció el 28 de junio de 1809. En detalle, el extenso testamento, contiene llamativas decisiones, como “dejar libre a su esclavo Martin” con legado en efectivo y similarmente a Miguel González por sus servicios y a Bartolomé Rodríguez, su sirviente. Dispuso pago de deudas a varias personas. A su criada y doméstica Josefa, cincuenta pesos y “una yunta de bueyes”. Los legados fueron muchos y a distintas personas –imposible de enumerar– hasta libros, variados elementos, propiedades, cosechas y a su Teniente Letrado “por los muchos años que le ha ayudado a desempeñar los deberes de su ministerio con exacta Contracción y Voluntad, se le den por vía de Legado su Espadín con puño de oro, y un bastón, con más sus Cajas de oro”. Bibliografía y fuentes principales: Angelis, P de: “Francisco de Viedma”, 1836 (1969); Alcaldía Municipal de Cochabamba (Bolivia), Testamento, 1978; Morales, A de: “Don Francisco de Viedma”, 1978; Entraigas, RA: “Don Francisco de Viedma” (BANH), 1959; Biedma, J.J.: “Apuntes”, 1887 y “Crónica”, 1905; varios: “Río Negro. Pasado y presente”, 1981; Archivo del diario “Río Negro”; Biblioteca Patagónica (VECh) y otros. (*) Periodista. Investigador de historia patagónica
Su deceso
HéCTOR PéREZ MORANDO (*)
Perito en agrología, fue elegido para poblar la costa patagónica y poco a poco vio la zona poblada con chacras y huertas.
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