¿Fue el último paro contra el gobierno de Macri?

La medida de fuerza se sintió con fuerza y mostró el malestar por la situación económica. El escenario político jugó un rol importante en el desarrollo de la huelga.



Un solitario pasajero en Aeroparque, durante la jornada de paro.

Fue un paro fuerte y como se preveía, la medida se sintió. La quinta huelga nacional de la CGT tuvo una alta convocatoria, garantizada por la adhesión del transporte.


En el día del 50º aniversario del Cordobazo –la histórica revuelta que jaqueó a la dictadura de Juan Carlos Onganía– el paro presentó un frente gremial homogéneo. La convocatoria de la CGT fue acatada por las centrales rebeldes y disidentes - el Frente Sindical que lidera Hugo Moyano y las dos CTA- que ya habían anticipado su propia medida, el 30 de abril pasado.


Sin duda fue un reflejo contundente de la difícil situación social y económica, marcada por el persistente freno de la actividad, los altos niveles de inflación y la consecuente pérdida en el poder adquisitivo de los salarios. El gobierno no puede ignorarlo.


Suele decirse que los paros representan una vía para aliviar las tensiones sociales, tanto las que afectan a los que gobiernan como las que los propios dirigentes gremiales reciben desde sus bases. Este paro cumplió también con esa premisa. Sin embargo, como otras pocas medidas de fuerza, la huelga ha quedado atravesada por el pulso electoral.

“Aquel que no se sume (a la unidad) juega con el enemigo, favorece a quien nos gobierna. Los trabajadores no se van a equivocar”.

Hugo Moyano,
líder de
Frente Sindical


El paro se produjo dos semanas antes del cierre del plazo para la presentación de los frentes electorales y a algo más de veinte días de la presentación de las candidaturas.

“El acatamiento fue muy importante y la contundencia quedó demostrada en la foto de las grandes ciudades desiertas durante todo el día”.

Héctor Daer, secretaria general de CGT.


El kirchnerismo ha jugado ya su carta, con el lanzamiento de la fórmula Alberto Fernández-Cristina Kirchner, que reconfiguró el escenario electoral.
Desde la orilla de Moyano, el alineamiento a esa fórmula fue ayer explícito. El líder camionero advirtió que “juegan con el enemigo” quienes no se sumen a la unidad detrás de la opción kirchnerista.


Héctor Daer, uno de los secretarios generales de la C GT, pronunció días atrás un rotundo apoyo al armado de Cristina. “Los trabajadores ya tienen candidato”, dijo entonces. En la CGT, a a la par, vienen perdiendo influencia quienes apoyan una alternativa como la de Lavagna o la del peronismo federal. Hoy veremos algún reflejo en el congreso del Frente Renovador de Sergio Massa (pág. 13).

La cifra

$ 40.500
millones fue el costo del paro nacional de ayer, según un cálculo que difundió ayer el Ministerio de Hacienda.


Cuando aún faltan los últimos realineamientos en el peronismo, ¿fue el de ayer el último paro contra el gobierno de Mauricio Macri? Nadie supo responder ayer esa pregunta.


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