“Fuimos condenados a muerte por esta gente”
El juicio sigue hoy a las 9 en la sede de Amuc.
NEUQUÉN (AN).- Francisco Tomasevich tiene 34 años de vivir en Suecia, luego del exilio obligado en 1979. “Opté por la libertad en cuanto se presentó la oportunidad”, dijo el sobreviviente de la tortura en la comisaría de Cutral Co, quien describió que “el exilio me llevó más de la mitad de mi vida”.
El juicio por delitos de lesa humanidad cometidos en la zona reanudó las audiencias ayer con las voces de los sobrevivientes al “operativo Cutral Co”.
Tomasevich y Sergio Méndez Saavedra dieron cuenta de sus secuestros, torturas y secuelas con las que conviven luego de junio de 1976, mientras que Juana Aranda de Pincheira, relató con crudeza la experiencia de sobrevivir con la vida trunca luego de que arrancaran de su casa a su marido, Miguel Ángel Pincheira, esa semana en la comarca petrolera. Nunca más lo volvió a ver.
Ante la insistencia del tribunal por recordar alguna identidad de sus torturadores, Méndez Saavedra planteó que el tiempo en que estuvo sin vendas, sólo vio al comisario Héctor Mendoza, quien no pudo ser sometido a este juicio porque se encuentra senil y enfermo para comparecer.
“Golpearon a mi puerta y dijeron: Ejército, venían armados y eran militares”, recordó Tomasevich quien trabajaba como obrero de la construcción en Huincul. Al llegar a la comisaría de Cutral Co “de entrada fui golpeado, había otros vestidos con sacos de azul (en la oficina del comisario), frente a una mesa y con un golpe en la espalda me desarmaron; luego era una de piñas y patadas que no alcancé a preguntar qué pasaba”, describió.
Su paso por la Comisaría 24ª “fue de picana, electrodos. Preguntaron si quería volar la destilería de Huincul, porque era delegado de la construcción, pero no daba para responder porque preguntaban en medio de patadas y golpes. Fue una eternidad”, dijo Méndez Saavedra.
Tomasevich recordó el traslado hacia Neuquén capital y sus días en la U9, el brutal viaje entre patadas y golpes –atados de pies y manos– en avión a Rawson, donde convivió luego con Miguel Pincheira, Orlando Cancio, Javier Seminario Ramos, y José Méndez.
Describió que los cuatro fueron retirados de la cárcel chubutense “y no sabíamos adónde los habían trasladado; luego nos alegramos porque decían que le habían dado la libertad, pero nunca más supimos de ellos, son desaparecidos”.
De su paso por la comisaría dijo que vio a Pincheira la noche que lo torturaron y que a otros los identificó por los gritos, como Sergio Méndez Saavedra.
Sostuvo que en la unidad policial en junio de 1976 había “policías federales, o especiales, o de Buenos Aires, pero no eran de la zona”.
“En el 79 logré la opción de salir del país –desde Rawson– y allá vivo desde hace más de 33 años, opté por la libertad para sobrevivir”, insistió.
Al ser consultado si supo después por qué fue blanco de sus victimarios, respondió: “No se porqué ni quiénes son ellos para hacer esto; obreros e intelectuales, los que faltan y los que no faltan; no sé que querían destruir porque no era gente que hiciera daño. Fuimos condenados a muerte por ellos, unos nos salvamos y otros no”.
Juicio “La escuelita” III
NEUQUÉN (AN).- Francisco Tomasevich tiene 34 años de vivir en Suecia, luego del exilio obligado en 1979. “Opté por la libertad en cuanto se presentó la oportunidad”, dijo el sobreviviente de la tortura en la comisaría de Cutral Co, quien describió que “el exilio me llevó más de la mitad de mi vida”.
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