Funcional con lo justo y necesario: armonía actual
Muebles resignificados, puertas originales y una decoración combinada conforman un ambiente único.
Producción: Mariana Rapoport Fotos: Pompi Gutnisky
Noel Oliveira, directora creativa de Fnaa -especialistas en ambientación de espacios y arreglos florales- transformó una vivienda abandonada en una magnífica casa. Originalmente, la planta correspondía al de la casa chorizo, de 8,66 metros de frente, una construcción típica de los inmigrantes italianos que llegaron a la Argentina a principios del siglo XX, donde un ambiente se sucedía al otro ininterrumpidamente. Tal era la precariedad inicial, que contaba con un solo baño, en la planta alta, al que se accedía por una escalera externa. La idea era reciclarla con la mayor sencillez posible y con el objetivo, siempre que fuera posible, de reutilizar los materiales originales ya que su cliente contaba con un presupuesto acotado. Para la obra gruesa, trabajó junto con el arquitecto Juan Pablo Pesado. El frente de la casa no preanuncia, en absoluto, su maravilloso mundo interior que esconde. Apenas un muro despintado acompañado de un portón de chapa oxidada. Detrás, una deliciosa galería- patio seco, meticulosamente diseñada. El suelo fue revestido de cemento combinado con adoquines, dejando espacio libre para los canteros, de los que emergen naranjos, jazmines y sauces. Otras plantas, en cambio, se alojan en macetones de cemento gris, todo al tono. Entre el portón y la casa, asoma una fuente de agua, que se hunde en el cemento apenas cincuenta centímetros, un lugar ideal donde remojarse en las tardes tórridas de verano. Ventanas, puertas, todas originales, comunican el interior con el exterior, y este juego se mantiene en toda la casa que alcanzó los 160 metros cuadrados y en el que se puede disfrutar de las vistas del patio desde la mayor cantidad de ángulos posibles. Para llevar al extremo este objetivo, se abrió un gran paño fijo en una de las paredes del living que además suma luminosidad. El eje de esta casa es un gran espacio, tipo loft, ocupado por el living y comedor. El piso del living es de Pino Tea original, las paredes fueron revocadas y pintadas de blanco, y el cielorraso es de bovedilla a la vista, con tirantes oscuros, otra de las herencias resignificada. En el comedor, el suelo está hundido unos centímetros ya que se eliminó la cámara de aire típica de estas construcciones al levantar el viejo piso de Pino Tea. En su lugar, directamente sobre el suelo, dispusieron bloquecitos de la vieja madera. Sobre la pared, un vajillero de segunda mano, aloja una colección de vajillas y botellas de vino, amén de las velas, que pululan por toda la casa cuando cae el sol. La decoración, timoneada ciento por ciento por Noel, está armada con un mix de muebles nuevos y otros viejos que fueron comprando para su cliente a medida que se construía la casa, sin saber cuál sería su destino final. Corralones y mercados de pulgas han sido sus grandes proveedores -desde el vajillero hasta el mueble sastre del living- y el resto, como los sillones y las mesas bajas, son obra de Noel, cuya aspiración ha sido la comodidad. Después llegó la etapa de abastecerse de artistas emergentes argentinos y, su fuente principal es la galería porteña Elsi del Río, donde se nutren con frecuencia. La pared de la cocina ha sido una “osadía” que les ha dado buenos resultados. Fue utilizada una pintura hidrófuga propia de muros exteriores, un revoque texturado que viene con su propio color, un suave beige. Para el piso optaron por cemento alisado, decorado con azulejos comprados en Guatemala. La bacha es antigua, originaria de la casa, y la mesa de madera de pino, ubicada en el centro de la escena, en otra vida fue utilizada por un sastre. Una escalera de cemento alisado con juntas de metal, sin ningún tipo de protección, conduce a la segunda planta, al sector privado. Allí ubicaron un pequeño vestidor contiguo a un baño muy agradable, equipado con bañera original de hierro enlozada con patas que apoyan sobre baldosas antiguas mientras que en los demás sectores, el piso es de Pino Tea. En las paredes, combinaron el mismo revoque de la cocina, con un friso de venecitas celeste y blanca, en la zona del lavabo y la bañera. El dormitorio es simple y lo suficientemente amplio como para contener un escritorio. Hiperluminoso, se comunica con el exterior a través de una puerta ventana con vista al patio y otra gran puerta, que se abre al deck, donde descansa un par de camastros de madera ideales para reposar en las frescas tardes de primavera.
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