Gana o gana

La política petrolera es la que ordena a la dirigencia del partido.

Redacción

Por Redacción

El MPN tiene plasticidad política suficiente como para adaptarse a un eventual gobierno de Daniel Scioli o a uno de Mauricio Macri. Su historia se construyó sobre bases pragmáticas con principios ideológicos adaptables según las circunstancias de cada tiempo. Pero existe un tema de estrategia de desarrollo, la política petrolera, que se transforma en una frontera inflexible que ordena a la dirigencia del partido cuando aparecen intereses opuestos a los que defiende Neuquén. Esta semana Juan José Aranguren, el referente macrista en materia de energía, plantó dos definiciones políticamente incorrectas para una provincia cuyo futuro depende del crecimiento de la industria del gas y del petróleo. El expresidente de Shell Argentina dijo que el autoabastecimiento energético “no es relevante” y que revisará el modelo de administración estatal de YPF. Lo dicho sobre la empresa petrolera puede que no moleste tanto en el MPN; en definitiva, al gobernador Jorge Sapag le costó digerir en sus inicios la reestatización aunque con el tiempo terminó defendiendo el modelo de gestión de la compañía. Pero poner en duda el desafío que plantea el autoabastecimiento es un tema realmente relevante, porque afecta al corazón del plan, que es el desarrollo de Vaca Muerta. Las declaraciones de Aranguren alinearon a Sapag, que revalidó su apoyo a Scioli, con Guillermo Pereyra, que ahora está con Macri después de respaldar a Sergio Massa en las primarias. El gobernador le solicitó al candidato de Cambiemos que defina claramente qué es lo que piensa hacer con el gas y el petróleo, y el senador y dirigente gremial contradijo a Aranguren y defendió las políticas aplicadas para no tener que importar ni gas ni petróleo. En medio de la incertidumbre por el resultado del balotaje, el MPN tiene la certeza de que se acomodará a lo que venga e intentará obtener la mayor ventaja posible del nuevo escenario político que surja de esta elección. El partido no perderá en esta ocasión, siempre que no le toquen Vaca Muerta. En términos políticos, el MPN ya sufrió la derrota en octubre cuando se quedó con un histórico cuarto puesto y sin conquistar una banca en Diputados. En esta elección presidencial de dos tiempos, el MPN demostró que puede multiplicar argumentos para jugar en diferentes campos políticos y hasta reorientar energías, como lo hizo Pererya, al que algunos en el partido bautizaron como un “escurridizo serial”. En la intimidad del gobierno de Sapag dicen que el candidato del Frente para la Victoria “no la tiene fácil” porque pasó de ser banca a punto entre la primera y la segunda vuelta. Existe cierta preocupación por el resultado del domingo electoral más esperado, pero es una inquietud que remite casi con exclusividad a la política petrolera. Poco o nada se ha dicho en esta campaña desde el oficialismo local en defensa de otras políticas del kirchnerismo, como los planes sociales, las reestatizaciones de los trenes y de Aerolíneas Argentinas o las reformas en derechos civiles, por mencionar sólo algunas de las políticas de los últimos doce años. La nueva generación que se hará cargo del gobierno el próximo 10 de diciembre en Neuquén tiene un concepto similar frente a las elecciones que la gestión saliente. Antes de que Aranguren fijara posición sobre la política energética, en el círculo más próximo al gobernador electo Omar Gutiérrez admitieron que el resultado del próximo 22 genera inquietud relativa. Creen, o al menos lo pensaban en ese momento, que cualquiera de los dos candidatos presidenciales trabajará para el desarrollo de Vaca Muerta. Y allí parecen clausurar buena parte de las expectativas. Hasta tanto no se sepa quién será el próximo presidente de la Argentina, en la Provincia hay decisiones importantes con freno de mano puesto. El intento por colocar los bonos por 350 millones de dólares pasará, en el mejor de los casos, a diciembre, una complicación para el delicado cuadro financiero provincial. Y el armado del gabinete de Gutiérrez, sobre el que ya se está trabajando, no tendría confirmaciones hasta después del balotaje.

gerardo bilardo gbilardo@rionegro.com.ar

panorama de neuquén


El MPN tiene plasticidad política suficiente como para adaptarse a un eventual gobierno de Daniel Scioli o a uno de Mauricio Macri. Su historia se construyó sobre bases pragmáticas con principios ideológicos adaptables según las circunstancias de cada tiempo. Pero existe un tema de estrategia de desarrollo, la política petrolera, que se transforma en una frontera inflexible que ordena a la dirigencia del partido cuando aparecen intereses opuestos a los que defiende Neuquén. Esta semana Juan José Aranguren, el referente macrista en materia de energía, plantó dos definiciones políticamente incorrectas para una provincia cuyo futuro depende del crecimiento de la industria del gas y del petróleo. El expresidente de Shell Argentina dijo que el autoabastecimiento energético “no es relevante” y que revisará el modelo de administración estatal de YPF. Lo dicho sobre la empresa petrolera puede que no moleste tanto en el MPN; en definitiva, al gobernador Jorge Sapag le costó digerir en sus inicios la reestatización aunque con el tiempo terminó defendiendo el modelo de gestión de la compañía. Pero poner en duda el desafío que plantea el autoabastecimiento es un tema realmente relevante, porque afecta al corazón del plan, que es el desarrollo de Vaca Muerta. Las declaraciones de Aranguren alinearon a Sapag, que revalidó su apoyo a Scioli, con Guillermo Pereyra, que ahora está con Macri después de respaldar a Sergio Massa en las primarias. El gobernador le solicitó al candidato de Cambiemos que defina claramente qué es lo que piensa hacer con el gas y el petróleo, y el senador y dirigente gremial contradijo a Aranguren y defendió las políticas aplicadas para no tener que importar ni gas ni petróleo. En medio de la incertidumbre por el resultado del balotaje, el MPN tiene la certeza de que se acomodará a lo que venga e intentará obtener la mayor ventaja posible del nuevo escenario político que surja de esta elección. El partido no perderá en esta ocasión, siempre que no le toquen Vaca Muerta. En términos políticos, el MPN ya sufrió la derrota en octubre cuando se quedó con un histórico cuarto puesto y sin conquistar una banca en Diputados. En esta elección presidencial de dos tiempos, el MPN demostró que puede multiplicar argumentos para jugar en diferentes campos políticos y hasta reorientar energías, como lo hizo Pererya, al que algunos en el partido bautizaron como un “escurridizo serial”. En la intimidad del gobierno de Sapag dicen que el candidato del Frente para la Victoria “no la tiene fácil” porque pasó de ser banca a punto entre la primera y la segunda vuelta. Existe cierta preocupación por el resultado del domingo electoral más esperado, pero es una inquietud que remite casi con exclusividad a la política petrolera. Poco o nada se ha dicho en esta campaña desde el oficialismo local en defensa de otras políticas del kirchnerismo, como los planes sociales, las reestatizaciones de los trenes y de Aerolíneas Argentinas o las reformas en derechos civiles, por mencionar sólo algunas de las políticas de los últimos doce años. La nueva generación que se hará cargo del gobierno el próximo 10 de diciembre en Neuquén tiene un concepto similar frente a las elecciones que la gestión saliente. Antes de que Aranguren fijara posición sobre la política energética, en el círculo más próximo al gobernador electo Omar Gutiérrez admitieron que el resultado del próximo 22 genera inquietud relativa. Creen, o al menos lo pensaban en ese momento, que cualquiera de los dos candidatos presidenciales trabajará para el desarrollo de Vaca Muerta. Y allí parecen clausurar buena parte de las expectativas. Hasta tanto no se sepa quién será el próximo presidente de la Argentina, en la Provincia hay decisiones importantes con freno de mano puesto. El intento por colocar los bonos por 350 millones de dólares pasará, en el mejor de los casos, a diciembre, una complicación para el delicado cuadro financiero provincial. Y el armado del gabinete de Gutiérrez, sobre el que ya se está trabajando, no tendría confirmaciones hasta después del balotaje.

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