Ganar calidez
Los pisos de madera aportan un toque distintivo y elegante siempre. Distintas propuestas en pisos flotantes y sus características.
La madera proporciona una belleza estética inigualable a cualquier ambiente y es cada vez más requerida en las construcciones unifamiliares. El piso flotante aparece entonces como una propuesta que une practicidad en la instalación con un acabado perfecto inmediato gracias a que ya vienen con laqueado de origen. Puede hacerse con madera natural o con tablas construidas con hdf o madera terciada en su base y terminados con láminas de maderas finas europeas o americanas de diferentes grosores. Puede hablarse de tres tipos básicos de pisos flotantes: • Sintético: compuesto de varias capas, generalmente de resinas de melanina con dibujos impresos que imitan la madera u otros materiales. Recomendado para alto tránsito. • Multicapa: compuesto de una base inferior de estabilización y dos o más capas de madera en donde las intermedias suelen ser de madera resistente y barata y la superior, o de acabado, de alguna madera noble. Tienen la misma calidad visual que el de madera maciza aunque lo superan con mejor resistencia a la humedad. • Madera maciza: tablas de distintas maderas macizas de unos 2 centímetros de espesor, largas y estrechas que se pueden presentar sin juntas laterales o con simple unión a media madera. En lo que a pisos flotantes se refiere, sus acabados pueden conseguirse en muchos tipos de tonos aunque los favoritos son haya, roble europeo, incienso, fresno y roble americano. Para exteriores los preferidos son la teka, el lapacho y el cerezo africano ya que son maderas más nobles por su gran resistencia natural a la intemperie. Las tablas vienen en dimensiones de 19 por 120 cm o 19 por 240 y en distintos espesores que van desde los 7 hasta los 15 milímetros. Aunque su durabilidad depende mucho de la instalación y colocación del piso y la calidad de los materiales, el tiempo de duración de un piso flotante oscila entre 10 a 15 años.
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