El destilado de autor que nació en Roca, se produce en Cervantes y ya viaja por el mundo

Hugo Galván y Fabiana Arriagada transformaron la mixología botánica en una marca con identidad propia. Entre trámites, mudanza de ciudad y un viaje relámpago a la Feria Internacional de Turismo, Tura Gin demuestra que la perseverancia es el ingrediente principal de la mejor destilación.

Por Gladis Gutiérrez

Son de Roca y decidieron emprender en Cervantes. Desde hace 2 años y un poco más, están en el negocio de elaborar gin y ya participaron de la FIT (Feria Internacional de Turismo) que se realizó el año pasado en la Rural de Buenos Aires. Actualmente comercializan su producto en la zona, aunque no en su ciudad de residencia -no pierden la esperanza de hacerlo- y asisten a ferias y llevaron su marca a la última Fiesta de la Manzana.

“Cómo arranca esta aventura de fabricar gin. Fabiana, mi señora, hacía mixología botánica que es el deshidratado de diferentes ingredientes para prepara tragos. Ella armaba los pastilleros y cada vez que tenía que armar un voucher para regalar compraba un gin comercial. Le pregunté si era negocio: ¿qué opinás si nos ponemos a hacer gin, qué tan difícil puede ser?”. Así arrancó la charla con Hugo Galván de Tura Gin (@turacraftgin).

Hubo Galván y Fabiana Arriagada, los hacedores de Tura Gin.


Soy enfermero y chef, además doy clases de gastronomía, pero me puse a estudiar para saber cómo hacer gin. Pasaron 3 meses y conseguí un alambique chico. Hice una tirada y salieron 12 botellas. El gin tenía unos colores y aromas que me fascinaron. Eran las mismas 3 variedades que tenemos ahora, pero de esto hace casi 2 años y medio. Los aromas los teníamos, pero los sabores no se asemejaban con los que tenemos hoy”, recordó Galván.

Este emprendedor empezó la elaboración entre prueba y error. El grupo de amigos fueron los primeros en catar la bebida. “Quería que lo probaran, que me dijeron cómo estaba. Todos me decían que estaba rico y que era diferente. En esas degustaciones uno de mis amigos me dice que se lo venda. Todavía no teníamos marca, a él no le importó y e hicimos negocio”, dijo.

Aquí surgió el qué nombre ponerle. “Tura, el apodo de mi mamá”. Ahí arrancó el camino para registrar la marca. “Empezamos con la tarea de contactar con un estudio de abogados para poder empezar a hacer los trámites. Tuvimos que esperar un par de meses para una primera publicación en un Boletín Oficial. Si nadie reclamaba la marca se pasaba a una segunda instancia. Se hacía el registro y había que esperar otro año por si alguien reclamaba el nombre. Al principio era ansiedad pura por miedo a que alguien esperando que nadie pidiera esa marca”, comentó Galván.

Los botánicos que dan color y aroma a este gin.


Pasaron varios meses y les informaron que la marca no había sido reclamada, pero que había que esperar un tiempo más. Se pagó un canon y compraron los códigos de barra cuando finalmente la marca fue de estos emprendedores.

Ahora venía la parte de conseguir el alcohol, ya que hay que registrarlos. Empezamos a hacer los papeles con INV (Instituto Nacional de Vitivinicultura). Recibimos la habilitación para la compra. En esta instancia pasamos 8 meses en Roca esperando que nos dijeran el mínimo de m2 que necesitábamos para habilitar. Como no había regulación u ordenanza de destilerías, no había conocimiento de las medidas tampoco. En los destilados casi no hay deshechos. Los botánicos se ponen en la torre del alambique, se enciende y el arrastre del alcohol los deshidrata otra vez, solo arrastra aromas. Nos queda una bolsa de ‘desperdicio’ para hacer compost”, explicó Galván.

Hugo siguió el consejo de un amigo: fue a Cervantes a buscar un espacio para hacer el gin. Cuando lo consiguió desde el municipio les pidieron 2 o 3 habitaciones divididas entre sí y dependía del tamaño del alambique y las normas de seguridad. Desde el INV requerían otro registro más. Esta vez fue en Roca, en la parte de Salud. “Hubo que presentar planos del lugar y contratamos a una persona de Seguridad e Higiene y a un Técnico en Alimentos”, dijo Galván.

Son 3 variedades para disfrutar.


Las habilitaciones y la marca ya estaban, pero no podían comprar alcoholes. Hubo que habilitar a través del RNE (Registro Nacional de Establecimientos) y están con los trámites en la RNPA (Registro Nacional de Productos Alimenticios) para que el gin pueda circular en cualquier parte. Lo bueno es que se pudo comenzar con la destilación.

En este punto, la idea era participar con eventos. Se contactaron con Turismo de Neuquén para poder ser parte de un festival del Gin que se hacía. A raíz de esa consulta, en setiembre/octubre les llegó una invitación para participar en la FIT, en Buenos Aires. Como no eran de Neuquén, ya que el primer contacto lo hicieron con esta provincia, todo quedó en espera. Le contestaron que era imposible. Galván no se quedó con la negativa. Comenzó a llamar a todo tipo de organismos porque quería participar. Finalmente dio con una coordinadora de Turismo de El Bolsón que le dio una “solución”. De todas formas las inscripciones para participar estaban cerradas.


La desilusión fue grande, el viaje a Buenos Aires no podría concretarse. Esto ocurrió un martes, el jueves de esa semana Hugo recibió un mensaje de alguien que no conocía. Llamó y le confirmaron que había un lugar para participar en la FIT. “Mientras yo seguía preguntando cómo era esto de la FIT, mi señora, ya estaba buscando pasaje para que viajara”, recordó. El ofrecimiento era para estar 2 horas en el stand de la provincia de Río Negro. Fue así que con pasaje confirmado, ese mismo día en solo una hora subió al colectivo con 2 o 3 cajas de gin. En viaje, el mensaje desde la organización que le llega a Hugo le decía que tenía estar temprano en la Rural, porque “abría el stand nacional, luego iría al de provincia”.

Llego a Buenos Aires, un familiar me va a buscar. Esa noche fue imposible dormir. A las 8 de la mañana empecé a ordenar para irme”, comentó Hugo. Cuando llegó a la Rural, lo acreditaron para entrar, lo llevaron a recorrer el lugar y lo dejan en el stand nacional. A las 14 abrieron el portón y en cuestión de segundos había más de 30 personas, todo el tiempo, viendo y degustando. Pero no fueron 2 horas en el stand nacional, lo dejaron 4 horas.

Hugo y Fabiana presentando el gin en la Fiesta Nacional de la Manzana 2026. (Foto: Juan Thomes)


El raid continuó en el stand de Provincia donde también estuvo un tiempo considerable, pero cuando estaba por irse lo llevaron otra vez para cerrar el stand de Nación. Fue una tarde vertiginosa y con la suerte de haber hecho conocer el producto, además de algunas ventas. “El gin arrasó, hasta gente de Colombia que visitó la feria me preguntaban si la bebida era como el agua ardiente. Les expliqué que era diferente. Lo probaron, les encantó y se llevaron una botella para su país”, concluyó orgulloso.

Cuando volvió a Roca, la presentación en los diferentes eventos ayudó a que Tura Gin se siga conociendo en la zona.


Son de Roca y decidieron emprender en Cervantes. Desde hace 2 años y un poco más, están en el negocio de elaborar gin y ya participaron de la FIT (Feria Internacional de Turismo) que se realizó el año pasado en la Rural de Buenos Aires. Actualmente comercializan su producto en la zona, aunque no en su ciudad de residencia -no pierden la esperanza de hacerlo- y asisten a ferias y llevaron su marca a la última Fiesta de la Manzana.

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