Grupos de poder, precios y tarifas
Diego Lo Tártaro*
El Estado restaurado y nuevamente presente debe imponer su capacidad de poder y con autoridad, sensibilidad social, equidad y firmeza para proteger a los débiles.

El gobierno anterior dejó a la economía en caída libre y devastada y hoy la nueva administración debe hacer frente a un desorden y descontrol descomunal. Una de las áreas más difíciles, delicadas y urgentes a resolver por la conflictividad de intereses y fuerzas y por su incidencia en toda la sociedad en su conjunto es todo lo referente a la formación de los precisos de los alimentos, actividad dominada por grandes empresas productoras o elaboradoras semimonopólicas. Estos alimentos luego son comercializados por cadenas de grandes supermercados que han hecho del remarcar precios su actividad principal. Para cerrar el círculo, las grandes exportadoras de granos que dominan el mercado tienen una dimensión mundial que les permite ser árbitros decisorios de toda la actividad cerealera.
Toda esta conjunción de intereses corporativos entre producción, comercialización y exportación afecta en forma directa al consumidor y va en detrimento de los pequeños y medianos productores y de las economías regionales.
Debemos recordar a modo de ejemplo la catastrófica situación a la que se llevó a toda la fruticultura, actividad en la que fuimos líderes mundiales por calidad y precios, como en las manzanas y peras del Alto Valle. Tan grande es el daño inferido a Río Negro y Neuquén que como consecuencia del destrato y desatención que se les dio se permitió y facilitó el posicionamiento de Chile como aventajado exportador por encima nuestro, cuando en épocas pasadas solo fueron débiles y distantes competidores.
Continuando con las economías regionales, una actividad a la que poco se presta atención es la pesca, y en particular a las grandes empresas pesqueras de altura, que en su mayoría son extranjeras, a las que poco y nada se controla en cuanto barcos mellizos, la cantidad y número de sus capturas que van en forma directa al exterior.
Con igual libertad de comportamiento proceden los laboratorios que dominan el mercado de los medicamentos y arbitrariamente fijan sus precios.
Ahora, el gran problema que debatimos en forma continua y para el que no encontramos solución es: las tarifas de servicios públicos como luz, gas, agua, teléfonos y combustibles que aumentaron en una proporción promedio de 10 a 1 con respecto a los salarios. Finalmente, para no dejar a nadie fuera de la fiesta, tenemos a los bancos a los que la administración Macri les permitió indescifrables comisiones que por servicios cobran, y como premio a su complacencia política en algunos casos, y en otros por simple asociación de intereses, les sumó las astronómicas utilidades que lograron con las Lebac y Leliqs descaradas dádivas.
Sin lugar a dudas es aquí donde se contraponen intereses muy desiguales: por un lado empresas nacionales y extrajeras que imponen su influencia y poder económico y por el otro lado usuarios, productores, economías regionales y pymes totalmente desprotegidos y débiles, cuya voz fue desoída y desatendida por cuatro años.
Es precisamente aquí donde el Estado hoy restaurado y nuevamente presente debe imponer su capacidad de poder y con autoridad, sensibilidad social, equidad y firmeza para acudir rápidamente a proteger a los más débiles y en particular a aquellos sectores de menos recursos y desprotegidos que atraviesan situaciones límite, como los desocupados, los semiocupados que tratan de alcanzar la subsistencia y los jubilados conducidos a una muerte más prematura. Este poder que emana del voto de la ciudadanía y que delega en la actual administración es el mandato de recomponer este descontrol y dar equilibrio y equidad a esta desigualdad.
A modo de ejemplo del comportamiento y/o irregularidades de empresas extranjeras, valga un conocido y controvertido caso como fue el Rebalanceo Telefónico. Hoy Telefónica, luego de casi tres décadas de operar en el país, decide una encubierta venta de su filial de la Argentina según su presidente ejecutivo Sr. José María Álvarez-Pallete, demostrando una vez más cómo las multinacionales, luego de obtener ganancias que exceden muchas veces a las que obtienen en sus países de origen, resuelven partir. Estos beneficios extraordinarios se lograron mediante procedimientos cuestionados y denunciados tanto en el país como en España, donde en su momento el Juez Garzón denunció pago de coimas a funcionarios argentinos para lograr el citado rebalanceo.
De lo expuesto se infiere que debemos estar expectantes, atentos y dispuestos a colaborar con las actuales autoridades en la difícil tarea que tienen a su cargo, solo así entre todos alteraremos el rumbo de decadencia ininterrumpida que padecemos. Pero no desesperemos, demos tiempo al tiempo, sepamos comprender eventuales errores o dudas de esta administración, ya que el escenario donde deben actuar fue devastado por el peor de los tsunamis: el de la torpeza, la soberbia, la incapacidad e insensibilidad social. Y en muchos casos el de la corrupción de la que formaron parte durante muchos años como contratistas del Estado y socios del poder.
* Presidente del Instituto Argentino para el Desarrollo de las Economías Regionales (Iader)
El Estado restaurado y nuevamente presente debe imponer su capacidad de poder y con autoridad, sensibilidad social, equidad y firmeza para proteger a los débiles.
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