Guerrilla cesa el diálogo en Colombia

El ELN acusa al gobierno de Pastrana de "falta de voluntad" para avanzar



BOGOTA (Reuters).- El segundo grupo guerrillero de Colombia suspendió ayer sus incipientes diálogos de paz con el gobierno y rechazó la posibilidad de iniciar una negociación en el exterior para tratar de poner fin a la guerra interna del país.

Un comandante del Ejército de Liberación Nacional (ELN) hizo el anuncio en declaraciones a una cadena radial local, responsabilizando de la decisión a lo que definió como falta de voluntad de paz del gobierno del presidente Andrés Pastrana.

Es la segunda vez desde comienzos de marzo que el ELN suspende los contactos con el gobierno en protesta por ofensivas militares en una región del norte de Colombia donde tiene su cuartel general.

El comandante rebelde Pablo Beltrán admitió que el ELN podría tener que esperar hasta que asuma otro gobierno en 2002 para iniciar una negociación formal, lo que sería un revés para Pastrana, quien ha hecho de la paz la piedra angular de su gestión, iniciada en 1998.

Aunque el ELN, que tiene 5.000 combatientes, secuestró esta semana en el noreste del país a 100 trabajadores vinculados a la estadounidense Occidental Petroleum Corp. y acusó al gobierno de no tener voluntad de paz.

Los 34 trabajadores que aún permanecían en poder de los rebeldes fueron liberados ayer en una zona rural de Colombia, informaron fuentes oficiales. Los trabajadores, de empresas de vigilancia y del casino de esa petrolera en los yacimientos de Caño Limón, en el departamento de Arauca, fueron entregados a una comisión del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), pocas horas después de que esa guerrilla declaró que suspendía totalmente los contactos con el gobierno.

"Nos vemos obligados a declarar una suspensión indefinida de dichos diálogos", dijo Beltrán a la cadena radial Caracol.

Desde hace dos semanas un número indeterminado de paramilitares de ultraderecha, que combaten a la guerrilla y a sus simpatizantes con violentos métodos, inició una ofensiva contra ese grupo guerrillero en la misma región.

Beltrán denunció lo que denominó una "asociación criminal entre militares y paramilitares para conspirar contra el proceso de paz" y una inacción del gobierno para combatir esos escuadrones ilegales, acusados de violaciones a los derechos humanos.

El ELN pretende que el gobierno le entregue el control de una zona de 4.000 kilómetros cuadrados, como condición previa para iniciar una negociación de paz. Aunque el gobierno está dispuesto a crear un enclave rebelde, los paramilitares y los habitantes de esa región del norte de Colombia se oponen, con el argumento de que esa guerrilla sólo busca fortalecerse militarmente.


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