“Hay un clima de fin de ciclo que estimula la polarización”

Redacción

Por Redacción

El gobierno ha recibido un fuerte aplazo por parte de los electores en los principales distritos del país, incluyendo su bastión clave de la provincia de Buenos Aires, y sólo una poco probable postulación del intendente de Tigre, Sergio Massa, por el oficialismo podría rescatarlo de una derrota nacional en las legislativas de octubre, señala el analista Jorge Giacobbe, que ve claramente “una predisposición a terminar el ciclo del kirchnerismo muy similar al que se dio con Menem en el 2003”. El estudio más reciente de la firma Giacobbe y Asociados en la provincia de Buenos Aires indica que el 53% de los futuros electores quiere que “el kirchnerismo pierda” contra 30% que espera que gane los próximos comicios y una cifra muy similar (51%) considera que el ciclo de gobierno actual “está agotado” contra 24% que cree lo contrario. El enojo obedece a diversas causas: inflación, denuncias de corrupción, inseguridad, etcétera. En este sentido, Giacobbe sostiene que en estas legislativas “estamos en un escenario más similar al del 2009 (cuando el gobierno recibió casi un 70% de rechazo en las urnas y perdió las mayorías legislativas) que al del 2011 (cuando Cristina triunfó con el 54% de los sufragios)”. Señal de esto, explica el analista, son las recientes propuestas del oficialismo para sugerir que la presidenta podría lanzar una candidatura testimonial en Buenos Aires o presentarse como primera candidata, también testimonial, al Consejo de la Magistratura. “La sola sugerencia de estas posibilidades absurdas refleja el grado de desesperación de algunos sectores del kirchnerismo”, señala Giacobbe. En este escenario, el clima de polarización actual es considerado “natural” por el analista. “Por un lado, el gobierno cuyo ciclo se agota tiene dos años de gestión por delante y busca retener el poder. Tiene la obligación de ganar. Serían dos años muy duros para Cristina si no logra retener apoyo en el Congreso. Por otro lado, la oposición se está preparando para ganar poder y eso tiende a generar polos de coincidencias”, explica. Giacobbe coincide con la mayoría de los analistas en que el kirchnerismo conserva un caudal de votos cercano al 30-38%. Sin embargo, lo ve más como techo que como piso. “Es casi todo lo que puede lograr. Me hace acordar al 24% de Menem en el 2003, cuando le gana la primera vuelta de las elecciones a Kirchner pero se retira porque se da cuenta de que es lo máximo que puede lograr”, explica. Por otra parte, no coincide con que la abundancia de ofertas opositoras genere una dispersión del voto contra el gobierno. “Hay que dejar de ver la política del modo antiguo. Más del 60% de los votantes hoy se definen como independientes, votan por las personas y no por el partido o por razones ideológicas. Por eso en Capital pueden votar por Macri a jefe de Gobierno y a Cristina para presidenta. La gente no es tonta: si la oposición se divide en diez alianzas no se dispersa el voto opositor de la misma manera. Buena parte del 53% que quiere que el gobierno pierda va a votar aquella alternativa que le garantice ese resultado, sin mirar demasiado partido o ideologías, como ocurrió en el 2009”, explica. En Buenos Aires, el distrito clave, la figura política que más expectativas genera es el intendente de Tigre, Sergio Massa (72% de imagen positiva o regular) , quien no pertenece al núcleo del kirchnerismo y todavía no define si será candidato o si lo hará dentro o fuera del oficialismo. “Massa es el único líder que ganaría hoy una elección yendo por cualquiera de las dos opciones (ver infografía). Es claramente el hombre en el que en este momento, en Buenos Aires (y las mediciones de Capital me dan lo mismo) la sociedad ha focalizado su atención como la figura que puede conducir este fin de ciclo kirchnerista. Ahora, que haya logrado focalizar la atención política no significa que se sostenga. En su momento Carlos Reutemann, ‘Chacho’ Álvarez y Graciela Fernández Meijide tuvieron este foco de la sociedad; otra cosa es consolidar este liderazgo en el tiempo”, advierte. Eso explicaría la actual campaña de “seducción” que el gobierno realiza sobre el intendente. “Usted le llama seducción, otros usan palabras más duras: amenazas o ‘apriete’, por ejemplo”, sostiene . Sobre Scioli, asegura que “es el gran decisor. Está dejando jirones por su relación con el gobierno. Un drenaje que, si bien no es fatal, es peligroso para su futuro”, señala.

Leonardo Herreros lherreros@rionegro.com.ar

Jorge Giacobbe

Jorge Giacobbe.


El gobierno ha recibido un fuerte aplazo por parte de los electores en los principales distritos del país, incluyendo su bastión clave de la provincia de Buenos Aires, y sólo una poco probable postulación del intendente de Tigre, Sergio Massa, por el oficialismo podría rescatarlo de una derrota nacional en las legislativas de octubre, señala el analista Jorge Giacobbe, que ve claramente “una predisposición a terminar el ciclo del kirchnerismo muy similar al que se dio con Menem en el 2003”. El estudio más reciente de la firma Giacobbe y Asociados en la provincia de Buenos Aires indica que el 53% de los futuros electores quiere que “el kirchnerismo pierda” contra 30% que espera que gane los próximos comicios y una cifra muy similar (51%) considera que el ciclo de gobierno actual “está agotado” contra 24% que cree lo contrario. El enojo obedece a diversas causas: inflación, denuncias de corrupción, inseguridad, etcétera. En este sentido, Giacobbe sostiene que en estas legislativas “estamos en un escenario más similar al del 2009 (cuando el gobierno recibió casi un 70% de rechazo en las urnas y perdió las mayorías legislativas) que al del 2011 (cuando Cristina triunfó con el 54% de los sufragios)”. Señal de esto, explica el analista, son las recientes propuestas del oficialismo para sugerir que la presidenta podría lanzar una candidatura testimonial en Buenos Aires o presentarse como primera candidata, también testimonial, al Consejo de la Magistratura. “La sola sugerencia de estas posibilidades absurdas refleja el grado de desesperación de algunos sectores del kirchnerismo”, señala Giacobbe. En este escenario, el clima de polarización actual es considerado “natural” por el analista. “Por un lado, el gobierno cuyo ciclo se agota tiene dos años de gestión por delante y busca retener el poder. Tiene la obligación de ganar. Serían dos años muy duros para Cristina si no logra retener apoyo en el Congreso. Por otro lado, la oposición se está preparando para ganar poder y eso tiende a generar polos de coincidencias”, explica. Giacobbe coincide con la mayoría de los analistas en que el kirchnerismo conserva un caudal de votos cercano al 30-38%. Sin embargo, lo ve más como techo que como piso. “Es casi todo lo que puede lograr. Me hace acordar al 24% de Menem en el 2003, cuando le gana la primera vuelta de las elecciones a Kirchner pero se retira porque se da cuenta de que es lo máximo que puede lograr”, explica. Por otra parte, no coincide con que la abundancia de ofertas opositoras genere una dispersión del voto contra el gobierno. “Hay que dejar de ver la política del modo antiguo. Más del 60% de los votantes hoy se definen como independientes, votan por las personas y no por el partido o por razones ideológicas. Por eso en Capital pueden votar por Macri a jefe de Gobierno y a Cristina para presidenta. La gente no es tonta: si la oposición se divide en diez alianzas no se dispersa el voto opositor de la misma manera. Buena parte del 53% que quiere que el gobierno pierda va a votar aquella alternativa que le garantice ese resultado, sin mirar demasiado partido o ideologías, como ocurrió en el 2009”, explica. En Buenos Aires, el distrito clave, la figura política que más expectativas genera es el intendente de Tigre, Sergio Massa (72% de imagen positiva o regular) , quien no pertenece al núcleo del kirchnerismo y todavía no define si será candidato o si lo hará dentro o fuera del oficialismo. “Massa es el único líder que ganaría hoy una elección yendo por cualquiera de las dos opciones (ver infografía). Es claramente el hombre en el que en este momento, en Buenos Aires (y las mediciones de Capital me dan lo mismo) la sociedad ha focalizado su atención como la figura que puede conducir este fin de ciclo kirchnerista. Ahora, que haya logrado focalizar la atención política no significa que se sostenga. En su momento Carlos Reutemann, ‘Chacho’ Álvarez y Graciela Fernández Meijide tuvieron este foco de la sociedad; otra cosa es consolidar este liderazgo en el tiempo”, advierte. Eso explicaría la actual campaña de “seducción” que el gobierno realiza sobre el intendente. “Usted le llama seducción, otros usan palabras más duras: amenazas o ‘apriete’, por ejemplo”, sostiene . Sobre Scioli, asegura que “es el gran decisor. Está dejando jirones por su relación con el gobierno. Un drenaje que, si bien no es fatal, es peligroso para su futuro”, señala.

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