Hiperactivo y solitario, con fuerte pragmatismo
El estilo político del gobernador
Políticamente hiperactivo y solitario. Su camino es fluctuante, producto de que en su mundo reinan ideas sueltas.
No hay ideologías, pero sí mucho pragmatismo y afinidad en sus relaciones. El gobernador Alberto Weretilneck bien se vale de su innato carisma para lograr fuertes fidelidades.
Afable, difícilmente expone antagonismos. Se reserva sus enconos y aquellos en quienes los deposita deben preocuparse.
Perseverante y laborioso. Goza en la construcción política más que la costura cotidiana de la administración pública.
Su edificación política es personal. Desconfía. No hay otros referentes.
En el 2013 la legisladora Susana Diéguez buscaba cierta claridad de Weretilneck cuando estaban juntos frente a una crisis con el senador Miguel Pichetto y el riesgo de quiebre nacional.
“¿Y nosotros qué vamos a hacer?”, fue la consulta de la parlamentaria. “¿Quiénes somos ‘nosotros’?”, fue su reacción lacónica.
Una forma de construcción
La construcción que emergió es una prueba irrefutable de eso. Corresponde a un producto exclusivo de Weretilneck, con el despliegue estatal que le abrió puertas para su efectivo vínculo personal.
Nunca se aferró a ningún objetivo ajeno, con o sin ideologías. Sorprendió en el 2010, abandonó su sociedad con el radicalismo y se alejó de Julio Arriaga para acordar con el peronista Carlos Soria, incorporándose a la fórmula del FpV. No se privó de vapulear a sus exsocios en su mensaje de asunción en la presidencia de la Legislatura.
Se alineó el año pasado a la ventura de Sergio Massa y se apartó del kirchnerismo.
Luego, esa marcha transmutó y descuidó al Frente Progresista, enfilándose hacia un espacio regional. No hay vacilación en Weretilneck ni conflictos internos frente a cada transformación.
El gobernador siempre meritúa que es mejor una contradicción que aferrarse a un plan equivocado y perdedor.
No tiene rumbo definitivo y tampoco lo quiere tener. Ese camino alterable poco lo afectó en sus fines y el logro electoral del domingo lo muestra.
Pragmatismo puro. “Su pragmatismo no es malo, pues tiene límites morales”, es la defensa de su vice Pedro Pesatti.
Las sociedades necesitan de sosiego y fe. En la campaña, Weretilneck se ocupó de comunicar y mostrarse como garante de esos deseos. Gran parte del electorado le creyó.
Falta desandar qué hará este astuto político hoy investido como el gobernador de mayor respaldo electoral de la historia rionegrina.
Adrián Pecollo
adrianpecollo@rionegro.com.ar
El estilo político del gobernador
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