Hiperpresidencialismo

Cipolletti

El hiperpresidencialismo que caracteriza al sistema político argentino constituye un serio problema que afecta tanto al funcionamiento de las instituciones como a la propia democracia. El efecto negativo que esa concentración de poder tiene para la sociedad se potencia cuando quienes ocupan esa función actúan como si fueran sus dueños y lo ejercen con la convicción de que el cargo que detentan les corresponde por derecho propio y no por delegación de la voluntad ciudadana.

Cual vernáculos descendientes de Luis XIV, aquel rey de “el Estado soy yo”, nuestros primeros mandatarios imponen sus decisiones de manera arbitraria sin preocuparse por los límites que impone la ley o los resultados que ocasionan, obsesionados por ser reconocidos como arquitectos-fundadores de un nuevo país.

Es el caso del presidente Macri, quien se obstina con llevar adelante una política económica que va dejando el tendal de afectados con un generalizado deterioro social a pesar de los reiterados reclamos que le formulan todos los sectores, incluso sus socios políticos, para que rectifique ese rumbo.

Su empecinamiento en continuar en este camino a pesar del ostensible rechazo que genera es una muestra de ese autoritario ejercicio del poder que tan nefastas consecuencias provoca en la sociedad.

Situación similar se vivió con la expresidenta Cristina Fernández, quien ejerció sus mandatos con muestras constantes de autoritarismo, impulsando medidas muy controversiales como la pretendida reforma judicial o el Pacto con Irán, frutos de sus convicciones, o con acciones de irritativa confrontación con sectores no afines o con actitudes caprichosas, tal como su negativa a colocarle la banda al presidente electo, lo que sin pudor justificó en su libro “Sinceramente”, afirmando que haber cumplido con ese elemental acto de convivencia democrática podía interpretarse como “una rendición”.

En estas conductas autoritarias se encuentran muchas de las causas de la profunda crisis que vive nuestro país, por lo que sería deseable que nuestros gobernantes dejaran de lado sus aspiraciones de pasar a la historia como “fundadores de una nueva Argentina” y se limitaran a gobernar cumpliendo el mandato constitucional de promover el beneficio común de la sociedad.

Carlos Segovia

DNI 7.304.065


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