Historieta recrea a Buenos Aires en clave sórdida
Carlos Trillo guiona la impunidad con cinismo en "Sarna", con dibujos de Sáenz Valiente.
BUENOS AIRES, (Télam).- La nueva historieta del guionista Carlos Trillo, «Sarna», ilustrada por Juan Sáenz Valiente, retrata en clave policial una Buenos Aires sórdida, carcomida por el abuso de poder, la impunidad y el cinismo de personajes sin escrúpulos.
El personaje de «Sarna», que acaba de ser editada en gran formato y a colores por el flamante sello nacional Iron Eggs y en enero publicará en Francia la editorial Albim Michel- es un teniente de la División Homicidios, Lucho Lassabia, ex torturador, asesino y corrupto, que se mueve en el bajo mundo de una ciudad ficticia denominada Santa, donde la dignidad de la gente parece ser un mero recuerdo.
El apelativo de «Sarna», viene de una comezón en la piel que aqueja continuamente a Lassabia, que no deja de rascarse, como si ese hormigueo en la piel funcionara como señales de una conciencia extraviada.
Bajo un estilo que el guionista define como realista y grotesco, en la historieta asoman datos de la Argentina brutal de la dictadura y de la corrupción menemista.
Trillo, autor de tiras populares como «El loco Chávez», «Las puertitas del señor López» y «Clara de noche», vuelve al ruedo junto al joven dibujante Sáenz Valiente, con esta «Sarna», un retrato social duro, áspero, descarnado.
«Lucho Lassabia es un tipo bello, bien vestido, de ojos azules falsos -explicó Trillo-. Sin embargo es repugnante. Por eso su enfermedad de la piel, ese incesante e irritante rascarse que le ha originado el mote ofensivo de 'Sarna', que todos dicen en voz muy baja para no despertar su furia».
«Es una historia absolutamente realista. La sátira, el grotesco, la suciedad, los humores, las lívidos alteradas, las perversiones y las víctimas son siempre, en estas tierras, parte del paisaje real».
«Y Lassabia también es bastante real: los viejos torturadores y secuestradores de niños de las pasadas dictaduras militares, intentan aún fingir que son policías o militares ejemplares», definió el guionista.
Trillo aseguró que trabaja sobre la realidad que lo rodea, «donde la injusticia es tan natural y los abusos tan enormes que no parece que haya otras maneras de contar estas cosas. O desde el heroísmo de los que pierden, o desde la podredumbre de los que siempre ganan».
La historieta enfrenta al impune personaje de Lassabia con un periodista que intenta revelar su pasado, y que de ahí en más será desacreditado, rebajado, destruido, en una trama escabrosa donde se plantan numerosas pruebas falsas, y en la que «el Sarna» hace participar a una corte de obsecuentes y sometidos.
Si bien la construcción de los personajes corrió por cuenta del dibujante, las indicaciones de Trillo fueron pre
cisas: «Lassabia tenía que ser lindo, de ojos claros y vestido con ropa de Armani, ya que detrás de ese aspecto -subrayó- se oculta un tipo sucio, corrupto, miserable y repugnante».
Según Trillo, en ese juego de máscaras -Lassabia usa lentes de contactos azules y es descubierto por una mujer que ve sus ojos negros-, «su figura puede interpretarse también como la frivolidad menemista que vivimos durante 10 años seguidos».
«Sarna», relató Trillo, fue una historia pedida por la editorial Albim Michel: «El editor quería una historia negra, en esa amplitud se me ocurrió contar lo que leo en los diarios y vivo diariamente en este país. La historia de un torturador es negra, de un policía corrupto es negra ¿por qué no? me dije».
Influenciado por las lecturas de Ferro, Oesterheld y el norteamericano Carl Barks -dibujante de Pato Donald de los años 50- el guionista argentino se inició como colaborador en la revista «Patoruzú semanal» y escribió para Ediciones García Ferré episodios de «La familia Panconara, una familia muy rara», «El topo Gigio» y «El hada Patricia».
En 1975 empezó a escribir historietas con personajes propios como «Un tal Daneri», con dibujos de Alberto Breccia.
El reconocimiento le llegó junto a Horacio Altuna en la tira «El Loco Chávez» para el diario «Clarín».
Ahora, bajo la belleza formal de la nueva historieta, «Sarna», con una factura cinematográfica -contundente en el dibujo y la secuencia argumental- que no da respiro, se mueven datos y personajes reales y que pueden despertar debate: un militar con la cara de Aldo Rico, una drogadicta y un hija de desaparecidos, entre otros personajes.
«La elección del rostro de Rico -precisó Trillo- fue del dibujante y aunque él diga que lo eligió sin intenciones políticas, la historia lo llevó a poner ese y no otro».
Sobre los riesgos de incluir un personajes tan delicado como una víctima de la última dictadura militar en una trama perversa, el guionista señaló: «La represión brutal ha hecho que algunos jóvenes hijos de desaparecidos hayan visto lavadas su cabeza de manera monstruosa y hayan preferido quedarse con los represores sin conocer siquiera a sus verdaderos padres».
BUENOS AIRES, (Télam).- La nueva historieta del guionista Carlos Trillo, "Sarna", ilustrada por Juan Sáenz Valiente, retrata en clave policial una Buenos Aires sórdida, carcomida por el abuso de poder, la impunidad y el cinismo de personajes sin escrúpulos.
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