Impuestos impagables





Valcheta

En estos días impiadosos donde llegan las facturas de servicios con cifras que para los haberes de los argentinos son impagables, convendría recordar una anécdota por demás conocida con una enseñanza que los funcionarios nacionales deberían conocer.


“El infeliz Terray, ministro de Hacienda brutal de Luis XV, que tenía algo de la cordura de Sully y de Colbert, a quien el rey preguntaba cómo encontraba las fiestas de Versalles, respondía: “¡Ah, majestad! ¡Impagables!
La palabra quedó así incorporada como sinónimo de fastuoso, grandioso, pero en realidad el ministro se estaba refiriendo en sentido literal a que la fiesta del Estado ya no se podía pagar, porque “la marmita del rey estaba volcada y su jubón agujereado”.


Hoy, sucede algo parecido pero infinitamente peor, porque el que paga los platos rotos es el pueblo y lo lamentable de la situación es que ahora ya nadie las puede pagar.


Por otra parte el término “silueta”, viene del francés “silhouette”, apellido del personaje que se hizo popular en Francia como Inspector del Tesoro durante el siglo XVIII, y del cual tomaron nombre muchas monedas de su tiempo. Es un “dibujo que sigue los contornos de la sombra de un objeto”. En España la voz se difundió un siglo más tarde. Pero alude a que, por los altos impuestos que imponía al pueblo, dejaba a sus ciudadanos en “silueta”.


Y acá, ante tarifas tan impagables, seguramente quedaremos en silueta y entraremos en dieta forzada. En cambio los funcionarios tienen dietas de libre pitanza.


Sucede muchas veces en la vida en democracia de las naciones con respecto a los gobernantes que se hace realidad la frase de Voltaire porque “El águila se ha transformado en ánsar”. Dios nos libre.

Jorge Castañeda
DNI 8.569.045


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