Indagaron a cinco ex represores de la ESMA

Por Redacción

Cinco ex represores imputados por delitos de «lesa humanidad» cometidos en el centro clandestino de detención que funcionaba en la Escuela Superior de Mecánica de la Armada (ESMA) se negaron ayer a contestar preguntas durante la indagatoria a que fueron sometidos por el juez federal Sergio Torres, indicaron fuentes allegadas a la pesquisa.

Se trata de Jorge «el Tigre» Acosta, Juan Carlos Rolón, Pablo García Velazco, Alberto González y Jorge Carlos Radice quienes, a los efectos de cumplir con esa diligencia, fueron trasladados esta mañana a los tribunales de Comodoro Py 2002, de esta Capital, desde el Complejo Penitenciario de Marcos Paz donde cumplen prisión preventiva.

Las fuentes indicaron a Télam que los imputados «negaron en forma breve y genérica las imputaciones», se manifestaron «completamente ajenos» a los hechos investigados (García Velazco presentó un escrito) y rehusaron contestar las preguntas que tenían los investigadores.

El magistrado, con la intervención del secretario Pablo Yadarola, quería interrogar a los represores por «las privaciones ilegales de la libertad, sometimiento a condiciones inhumanas de vida y posterior desaparición» de Omar Masera Pincolini, Victorio Cerutti y Horacio Palma; quienes fueron secuestrados por los grupos de tareas de la ESMA con el objeto de apoderarse de bienes de la Sociedad Cerro Largo.

En este legajo -un desprendimiento de la «megacausa ESMA» reabierta tras la derogación y declaración de nulidad de las leyes de obediencia debida y punto final- se investigan los hechos vinculados con aquellos que perjudicaron a Conrado Higinio Gómez quien fue secuestrado el 10 de enero de 1977.

Robaban los bienes

De acuerdo a constancias del expediente uno de los objetivos del «grupo de tareas» de la ESMA que participó del secuestro era «apoderarse de los bienes de la Sociedad Cerro Largo» que integraban las víctimas quienes fueron obligadas a firmar «documentación espuria» para desapoderarlos de esos bienes.

Los bienes pasaron así a manos de «oficiales de la ESMA» que actuaban con nombres supuestos, tal como Juan Héctor Ríos (en realidad Rádice) ó Federico Williams, nombre con que operaba el represor Francis Whamond, quienes estaban «nucleados bajo una apariencia societaria que denominaron Willri».


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