Infierno de rehenes y balazos dentro del ADOS

Un delincuente fue muerto por la policía, pero antes le disparó a sangre fría a una inocente.

NEUQUEN (AN)- Fue un infierno de rehenes, balazos a sangre fría y muerte, todo dentro de un policlínico lleno de pacientes y en una calle repleta de transeúntes, en el alto neuquino. Una pareja de delincuentes que escapaba de la policía se metió dentro del ADOS, baleó en la cabeza a una empleada, hirió a un oficial e intentó escapar disparando en todas direcciones. Pero se toparon con más uniformados y un asaltante cayó muerto acribillado, mientras que su cómplice huyó.

El saldo del episodio, sin antecedentes en esta ciudad por su extrema violencia y por el escenario donde ocurrió, fue de un delincuente muerto, una mujer en gravísimo estado, un policía baleado en la espalda y un joven con un culatazo en la cabeza. Anoche toda la policía de la provincia estaba lanzada tras el ladrón prófugo.

El muerto fue identificado como Javier Enrique Panetti, de 20 años y con domicilio en el barrio Islas Malvinas. En el ambiente policial se lo conocía como «el loco de la tijera» porque en una ocasión intentó resistirse a una detención utilizando como arma ese elemento.

La mujer a la que presuntamente él hirió es una empleada de maestranza y se llama Elba Farías, de 50 años. Anoche estaba en terapia intensiva y se hacían esfuerzos desesperados por salvarle la vida.

El policía que recibió un balazo en la espalda, disparado al parecer por el mismo delincuente, es el oficial ayudante Rubén Escobar, y está fuera de peligro, mientras que quien recibió el culatazo en la cabeza es Walter Castro, de 26 años, conserje del ADOS.

El gravísimo hecho comenzó alrededor de las 20.30, cuando una pareja de delincuentes asaltó la farmacia Santa Genoveva ubicada en Islas Malvinas 525.

Allí se apoderaron de 100 pesos en efectivo, un teléfono celular y escaparon. Al menos uno lo hizo en bicicleta.

Desde la farmacia dieron aviso inmediato a la Policía y un patrullero de la comisaría Primera se lanzó en su persecución.

Los efectivos divisaron a los delincuentes en inmediaciones de la Avenida Argentina al 800. Los sujetos escaparon hacia calle Yrigoyen y en los fondos del policlínico ADOS tomaron como rehén a una mujer a la que arrastraron varios metros (ver aparte).

Después ingresaron al centro asistencial, que a esa hora estaba muy concurrido de pacientes que esperaban atención en la guardia. De acuerdo con los testigos citados por la Policía, uno de ellos se trabó en lucha con el conserje Castro, quien sería boxeador, y le dio un culatazo en la cabeza.

Sin embargo Castro pudo desarmarlo y el delincuente abandonó el lugar.

Su cómplice, que sería el luego abatido Panetti, tomó como rehén a Farías, empleada de maestranza de 50 años. En eso entró al lugar el oficial Escobar.

«Soltá el arma o la mato», amenazó Panetti mientras apuntaba a la mujer a la cabeza con un revólver calibre 32. El policía trató de calmarlo, se agachó lentamente y dejó su arma en el piso. «No hagás locuras, quedate tranquilo», le dijo.

Pero el delincuente, de acuerdo con la versión de los testigos recogida por la policía, tomó una actitud escalofriante: gatilló su arma y le disparó en la cabeza a su rehén.

Farías cayó herida de gravedad. El policía intuyó que el próximo balazo sería para él e intentó escapar. En efecto Panetti volvió a abrir fuego, y el plomo se incrustó en la espalda de Escobar.

El delincuente tomó entonces la pistola 9 milímetros que había quedado abandonada y salió a la calle. Todos los que estaban en el hall del ADOS se arrojaron al piso o salieron corriendo, dando gritos de pavor por la escena que acababan de presenciar. La conmoción llegó incluso hasta las habitaciones donde están internados los pacientes.

Con las dos armas en la mano, Panetti se plantó en la entrada del ADOS, avenida Argentina al 800, e intentó hacer detener a varios vehículos pero ninguno le hizo caso.

Entonces llegaron al lugar varios bicipolicías. Panetti los enfrentó a balazos y se generó entonces un intenso tiroteo. A esa hora la calle estaba repleta de transeúntes que regresaban a sus hogares o hacían las compras en un supermercado próximo.

Las balas surcaron la noche y se incrustaron en árboles y vehículos estacionados. Pero varios plomos impactaron en el cuerpo de Panetti, quien cayó muerto, boca abajo, sobre la vereda a pocos metros del ingreso al ADOS.

De inmediato convergieron hacia el lugar patrulleros con efectivos de todas las unidades. La Plana Mayor de la Policía en pleno se congregó en el lugar, encabezada por el subjefe Raúl Mora.

Los policías, con chalecos antibala, treparon a los techos del ADOS buscando al otro delincuente pero no lo hallaron.

El cadáver de Panetti, que vestía sólo una remera blanca y vaqueros, permaneció largo rato sobre la vereda, hasta que llegaron personal de Criminalística y autoridades judiciales. Entonces se procedió a su identificación y se descubrió que tenía en su poder el celular que un rato antes había robado a la farmacia.

Fue atrapada por los asaltantes, pero salió ilesa

NEUQUEN (AN)- «Me puso el revólver en la cabeza y me dijo «caminá, caminá». Pero yo tengo problemas en la columna y apenas podía moverme». La primera rehén que tomaron los delincuentes no se reponía anoche de la situación vivida.

En un breve diálogo con este diario, durante el cual no dio su nombre, dijo que caminaba por calle Yrigoyen -a la altura de la parte posterior del ADOS- porque iba a visitar a una amiga.

«En eso apareció un tipo que me agarró, me puso el arma en la cabeza y me llevó a la rastra». Entre quejidos de dolor y de miedo, la víctima le pidió que no le hiciera nada.

Añadió que «me llevó por el estacionamiento del policlínico y después se metió adentro. Entonces ahí me soltó y agarró a un muchacho. «Vos andáte», me dijo, y me soltó».

La mujer tuvo suerte, ya que no sufrió ninguna lesión. Después comenzaría la pesadilla de disparos y muerte que conmovió al alto neuquino. La calle a esa hora estaba repleta de gente, y no faltaron las quejas por la cantidad de disparos efectuados en la vía pública.

«Se disparaban como en las películas»

NEUQUEN (AN) – «El tipo aparentemente se chocó o se cayó cuando venía para abajo en bicicleta, con los policías detrás de él. Se disparaban como en las películas. Siguió corriendo y pasó cerquita mío. Todo fue muy rápido», señaló un joven que presenció parte del enfrentamiento de anoche.

La bicicleta, una todo terreno de color fucsia con improvisados guardabarros de caños de PVC, quedó tirada junto al cordón de la vereda en la mitad de la cuadra. En la parrilla tenía atada una campera roja inflada. La que vestía cuando asaltó instantes antes la farmacia, según la víctima.

El testigo comentó que tras pasar a su lado el delincuente llegó a la esquina de Yrigoyen y República de Italia y tomó del cuello a una mujer. «La llevó un poco corriendo y otro arrastrándola y se metió en el patio del ADOS. No sé cómo siguió la cosa adentro, pero acá el tiroteo fue terrible», señaló exultante.

El joven del edificio de departamentos de la calle Yrigoyen, detrás del Policlínico ADOS, se dio margen para las bromas, en medio de la tensión del vecindario, cuando «Río Negro» le pidió que contara cómo se desarrolló el enfrentamiento. «¿Cuánto me pagás?», preguntó.

Otro vecino dijo que «me asomé a la ventana y vi al patrullero y tipos corriendo, pero no tomé conciencia de lo que pasaba. Eso sí, por lo menos escuché diez disparos», dijo.

Gianett Smolkin, la dueña de la farmacia Santa Genoveva, llegó preguntando por su celular. «¿Agarraron a uno? ¡Por fin se hace justicia! Ya me han asaltado cinco veces, no es justo. Quiero destacar la respuesta de la policía. No sé cómo hicieron, pero llamé y de inmediato aparecieron», relató dominada por los nervios.

«Estoy tranquila, estoy tranquila», señaló. Contó que uno de los ladrones la encañonó, según su esposo que también estaba en el local, con un revólver 32 largo.

«Le di cien pesos y el resto lo escondí. Eran dos, el otro se quedó afuera», dijo la mujer.

Añadió que el delincuente que entró «vestía una campera roja» y que les ordenó ir hacia la parte interna de la farmacia. «Me exigió que le entregara el dinero y me arrebató el celular», comentó.


NEUQUEN (AN)- Fue un infierno de rehenes, balazos a sangre fría y muerte, todo dentro de un policlínico lleno de pacientes y en una calle repleta de transeúntes, en el alto neuquino. Una pareja de delincuentes que escapaba de la policía se metió dentro del ADOS, baleó en la cabeza a una empleada, hirió a un oficial e intentó escapar disparando en todas direcciones. Pero se toparon con más uniformados y un asaltante cayó muerto acribillado, mientras que su cómplice huyó.

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