Investigaciones refuerzan la teoría del accidente

La caja negra del avión que cayó en Nueva York no grabó movimientos sospechosos. Falta de mantenimiento, una bandada de pájaros o un sabotaje son las hipótesis.



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NUEVA YORK . – Una falla mecánica fue la más probable causa de la caída de un avión de American Airlines en un vecindario de Nueva York, que provocó la muerte de sus 260 ocupantes y por lo menos otras cinco personas en tierra, dijeron ayer los investigadores.

Cuadrillas de rescate e investigadores escudriñaban el martes entre los restos del Airbus A300-600, que se estrelló el lunes poco después de despegar del Aeropuerto Internacional John F. Kennedy, de Nueva York, rumbo a República Dominicana.

El Vuelo 587 de American Airlines, con 251 pasajeros y nueve tripulantes, se estrelló en una zona residencial del distrito neoyorquino de Queens.

Tras examinar la grabadora de voz de la cabina de mando, los investigadores buscaron disipar los temores de que la tragedia fuera causada por un secuestro similar a los del 11 de septiembre.

“No hay nada en la grabación que nos lleve a creer que haya sucedido otra cosa que no sea un accidente de aviación”, dijo el portavoz de la Dirección Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSB), George Black. El funcionario agregó que no hay nada en la cinta que sugiera la intrusión de un secuestrador en la cabina de mando -un escenario que ya había sido descartado por el hecho de que el avión se rompió en pedazos antes de caer a tierra.

Pero Black dijo que no podía excluirse la posibilidad de un sabotaje o de una bomba.

El periódico “Washington Post” informó en su versión online que el hallazgo de “material extraño” en una de las turbinas permitiría suponer un siniestro causado por la intromisión de una bandada de pájaros, lo cual habría hecho que la turbina se incendiara.

Sin embargo, la desgracia del lunes levanta tanto en Nueva York como en Washington enormes dudas e inseguridades, y en la propia Agencia Federal de Aviación (FAA), el FBI y hasta en la Casa Blanca, están quienes entre bambalinas no excluyen un acto de sabotaje.

Para la sensibilizada gente de la calle, fue demasiada coincidencia la rapidez, sin precedentes, con la que las autoridades se apresuraron a excluir una posible acción criminal.

Para los investigadores, constituye una enorme incógnita el hecho de que tanto el timón vertical de cola del Airbus como los dos motores de la aeronave se separaron de la máquina durante el vuelo: algo considerado inusual y extraordinario para los expertos. Un investigador protegido por el anonimato manifestó que “estamos desconcertados”, porque es “un hecho que se verificó más allá de las posibilidades estadísticas”. Según “The Washington Post”, los investigadores dieron consistencia a la posibilidad de sabotaje, al igual que al escenario no menos preocupante de una gruesa falla el mantenimiento.

El vuelo se estrelló menos de dos minutos después del despegue. Numerosos testigos declararon que el avión se partió en pedazos y cayó de nariz. Algunos escucharon una explosión antes, pero las versiones eran contradictorias. (Reuters/DPA/ANSA)

Dos de las víctimas se habían librado del ataque a las Torres

El joven dominicano Félix Sánchez, ex operador de bolsa de Merrill Lynch que logró escapar a la tragedia de las Torres Gemelas el 11 de setiembre último, murió en el vuelo 587 que debía llevarlo a República Dominicana donde tenía intenciones de iniciar una nueva carrera.

Sánchez no fue el único de los muertos del lunes en Queens que había logrado escapar al siniestro del World Trade Center.

También Hilda Yolanda Mayor, una mujer de 26 años, se había salvado el 11 de septiembre al escapar del restaurante del primer piso de las Twin Towers, donde trabajaba.

Mayor regresaba a Santo Domingo para pasar una vacaciones con su madre y dos hijos que habían viajado dos semanas atrás. Félix Sánchez, de 28 años, había sido despedido de Merril Lynch el 10 de septiembre, y no se encontraba en su oficina cuando las instalaciones de la empresa fueron destruidas por el atentado. “El joven estaba convencido de haber comenzado una segunda vida después de haber sobrevivido a la tragedia de las Torres”, dijo un amigo . (ANSA).

Milagro en la calle 128 de Rockaway

La gran casa blanca de madera y de tres pisos se ha transformado ya para los habitantes de Rockaway en el lugar milagroso. Fue en ella donde Shannon McKeon, una niña de 4 años, estaba desayunando sentada sobre las rodillas de su padre Kevin cuando el motor del Airbus A300 cayó desde el cielo.

Shannon voló por la ventana y aterrizó en el jardín, en medio de sus juguetes y de lo que quedaba de la embarcación de su padre. Se la encontró con algunos rasguños y mucho miedo y ahora la gente va en peregrinaje a ver lo que queda del pequeño cobertizo a la casa de los McKeon donde se hallaba la pequeña lancha de la familia durante el invierno.

Los Mckeon encontraron refugio en la casa de unos amigos: “Shannon está bien, aunque no sé cómo hará para olvidar”, cuenta Karuy Nrugger, de 28 años.

La comunidad local, una mezcla de irlandeses, italianos y gentes de otros orígenes, había tenido más de 70 muertos el 11 de septiembre y, ahora, espera noticias sobre por lo menos siete personas a las que aún no se pudo encontrar; entre las calles 130 y 132 hay desde el lunes en lugar de casas un cráter color carbón.

De todas formas, el balance igual que la historia del vuelo a través de la ventana de la joven Shannon y de su papá es también un milagro. Un Airbus que cae podría haber provocado una matanza más grave aún, pero “es el modo en que cayó lo que salvó a tanta gente”, cuenta Sean Sooke, de 19 años, estudiante en una escuela de Brooklyn.

El motor era considerado inseguro

Las autoridades aeronáuticas de EE.UU. habían advertido hace un mes sobre las condiciones del motor del avión que se estrelló este lunes en Nueva York.

La Dirección Federal de Aviación (FAA) pidió inspecciones más frecuentes por lo que calificó como “condiciones inseguras” identificadas en la máquina. Medios locales dieron cuenta de otros problemas verificados en el pasado con turbinas CF-6 del fabricante General Electric y señalaron que las autoridades de aviación habían instado a las aerolíneas a realizar controles sobre estas turbinas.

Según informó el director de American Airlines Donald Carty, la aeronave siniestrada, que tenía una antigüedad aproximada de veinte años, había sido sometida a un control de rutina el día anterior al hecho, a una revisión exhaustiva el 3 de octubre pasado y a una revisión general en diciembre de 1999.

La próxima gran revisión estaba prevista para julio de 2002.

El mes pasado la FFA advirtió sobre la necesidad de inspecciones obligatorias más exhaustivas sobre posibles partes desgastadas de las máquinas.

La caída del avión de American Airlines le generará a las aseguradoras un costo de al menos mil millones de dólares, con lo cual los costos por catástrofes aéreas desde los atentados del 11 de septiembre ascenderán a 7 mil millones de dólares. (DPA)


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