Irak y affaire sexual deprimen al partido de Bush

Los republicanos ven cada vez más negro el panorama para las próximas elecciones legislativas, que podrían dejar al presidente sin mayoría. Se admitió "similitudes"





WASHINGTON (AFP) – El pesimismo se instaló en filas del Partido Republicano de George W. Bush, luego que las últimas encuestas de cara a las elecciones de noviembre pusieran en evidencia la impopularidad del Congreso y del presidente, agravada por las malas noticias de Irak y el recrudecimiento del escándalo sexual con nuevas revelaciones sobre las relaciones entre un ex legislador y un sacerdote.

A menos de tres semanas de las elecciones legislativas del 7 de noviembre, la mayoría republicana sufre un desencanto tan profundo como el que le valió a los demócratas en 1994 su primera derrota en la Cámara de Representantes en 40 años: sólo el 16% de los estadounidenses aprueba su acción en el Congreso, según un sondeo publicado este jueves por el diario Wall Street Journal.

«Habrá una ola demócrata, al menos mediana, (y) puede ser una gran ola», estimó el politólogo Larry Sabato.

Su colega Charlie Cook aludió recientemente a «un huracán de categoría cinco» que sopla hacia el Congreso y estimó que es probable un cambio en la mayoría, debido a la guerra en Irak y a diversos escándalos surgidos repentinamente en la actualidad.

Existen posibilidades de que el mes de octubre sea el más mortífero para las fuerzas estadounidenses desde el comiendo de la guerra en Irak en 2003.

Se aproxima la probabilidad de que el número de bajas estadounidenses alcance al de las víctimas de los ataques del 11 de septiembre de 2001, lo que no deja de destacar la oposición demócrata, convencida de que el conflicto en Irak ha perjudicado la «guerra contra el terrorismo».

Hasta el propio presidente Bush, cuya impopularidad se confirma cada semana, se arriesgó a hacer un peligroso paralelo entre Irak y la guerra de Vietnam, lo que los medios destacaron como gran noticia. «El podría tener razón», declaró Bush, al reaccionar a un comentario del columnista Thomas Friedman, del New York Times, quien comparó los ataques contra las fuerzas estadounidenses e iraquíes a la Ofensiva Tet de 1968, año de elecciones presidenciales en Estados Unidos. La Casa Blanca precisó que el paralelo sólo se refería al contexto electoral, y que no consideraba que la situación en Irak implique un cambio en el curso de la guerra, como lo hizo la Ofensiva Tet.

Para cambiar este clima, «necesitamos una sorpresa en octubre», estimó la estratega republicana Kim Alfano Doyle. «No como el caso Foley, sino una cosa un poco mejor», precisó, al aludir a un factor que agravó las dificultades republicanas: el escándalo sexual del renunciado legislador republicano Mark Foley, acusado de abuso sexual con adolescentes varones que cumplían pasantías en el Congreso. Ayer, nuevas revelaciones agravaron el escándalo, que ahuyenta votantes conservadores.

Por ahora el pesimismo es palpable en las filas republicanas. El vicepresidente Dick Cheney expresó su esperanza de conservar la mayoría en la Cámara de Representantes: «Hay una oportunidad» de mantenerla, dijo, confiando en que las buenas noticias económicas (la baja del precios de la gasolina y del déficit presupuestario) deberían pesar. Cada día, los expertos agrandan la lista de distritos electorales indecisos, hasta ahora controlados por la mayoría republicana saliente. No obstante, aunque la diferencia de intención de voto entre demócratas y republicanos es muy amplia a nivel nacional (52% contra 37%, según Wall Street Journal), se mantiene muy cerrada a nivel local, lo que hace difícil dimensionar los avances demócratas.


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