Isaiah Berlin, el universalismo trágico
Por Eduardo Basz
A pesar de la claridad expositiva que lo caracteriza, el problema del universalismo en Isaiah Berlin demanda de nosotros, lectores, un esfuerzo de estructuración y síntesis que aun cuando esta visión atraviese gran parte de su obra no es, por decirlo así, un capítulo fácilmente localizable en alguno de sus volúmenes.
Se trata de una cuestión que toma forma a partir de temas centrales como la Ilustración, el nacionalismo, el Romanticismo, el pluralismo, el Relativismo y la libertad. Hoy en día es claro el carácter trágico de toda decisión moral y política.
Pero si hay un trabajo donde la cuestión del universalismo aparece de manera más explícita ése es «La cuestión de la unión europea y sus vicisitudes», escrito en 1959. Las palabras con las que Berlin abre esa obra resultan estremecedoras y pueden ayudarnos a comprender sus inquietudes conceptuales: «A esta altura es un melancólico lugar común reconocer que ningún siglo ha visto una matanza tan continuada y despiadada de seres humanos por otros, como el nuestro. Comparadas con las guerras del siglo XX, las campanas napoleónicas y las guerras religiosas parecen locales y humanitarias». Aquí aparece, claramente, el interés berliniano por alertarnos sobre los lugares por donde transitan el fanatismo, la intolerancia y el sufrimiento.
Según Berlin, la segunda mitad del siglo XVIII marcó una fecha en torno de la cual podemos hablar de un antes y un después bien diferenciados, en lo referente a nuestras ideas sobre los fines de la vida. En el antes habrá que hacer hincapié en la visión del mundo como un todo único e inteligible, como en la idea de una naturaleza humana articulada en torno del concepto de la razón.
Pero esta conciencia entró en crisis a partir de la segunda mitad del «Siglo de las luces», cuyos ecos hacen explosión en el siglo XX.
Es en el siglo XX cuando «ya no se da por supuesta esta pretensión de universalidad, ni de la razón, ni de ningún otro principio». Ejemplo acabado de esto son el fascismo y los nacionalismos. «Es algo nuevo en la historia humana. Es un rechazo de la humanidad común, una premisa sobre la que se habría apoyado todo el humanismo previo, religioso y secular. Esta nueva actitud permite a los hombres considerar a muchos millones de semejantes no del todo humanos y, por lo tanto, se los puede matar sin ningún remordimiento».
A pesar de la claridad expositiva que lo caracteriza, el problema del universalismo en Isaiah Berlin demanda de nosotros, lectores, un esfuerzo de estructuración y síntesis que aun cuando esta visión atraviese gran parte de su obra no es, por decirlo así, un capítulo fácilmente localizable en alguno de sus volúmenes.
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