“¿Justicia en Río Negro?”
Tenemos en Río Negro, en los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial, una caterva de abogados, por lo que en esta provincia no debiera ocurrir, por ejemplo, que los exintegrantes del STJ Sodero Nievas, Luis Lutz y Alberto Balladini hayan estado procesados o a punto de serlo en el juzgado del Dr. Igoldi, como lo hemos leído en infinitas publicaciones de este diario; el primero, por uso indebido del vehículo oficial y los servicios del chofer para fines particulares y los otros dos, por los motivos expuestos en el “Río Negro” del 10 del corriente (en la página 10). Da pena explayarse en los dineros que no debieron usufructuar (licencias, etcétera). Luego, como es común, “no pasa nada” y seguramente nadie de los nombrados será condenado. Por otro lado, hace poco tiempo fue incendiado –según versiones– premeditadamente uno de los juzgados del palacio de justicia –que se halla en la misma vereda que la gobernación–. La instrucción cayó en manos del juez Igoldi… quien habría recurrido a especialistas de la Policía pampeana para dilucidar el caso con el desdichado proceder de algún “investigador” y habría trascendido que a uno de los posibles involucrados le intervinieron el teléfono, lo que causó malestar en el gremio –en el Poder Judicial– . Hay tantos casos no resueltos… por ejemplo, el cobro de sobresueldos por “gastos reservados” de legisladores, las denuncias de la diputada Piccinini en contra de Gesualdo, etcétera, etcétera… ¿será por todo ello que la procuradora general piensa incorporar más fiscales? ¿Y si hicieran un relevamiento en las secretarías de los juzgados para saber cuántas causas hay en curso y/o demoradas sin motivo alguno? ¿Y el estado de los involucrados penalmente? Sería bueno que se le reintegraran los derechos, deberes y atribuciones a la Policía para actuar –como antes– y que pudiera detener, demorar e iniciar causas judiciales bajo la responsabilidad del comisario, quien debería rendir cuentas –como antes– directamente al juez una vez que las actuaciones estén en los juzgados y ahí recién la intervención del fiscal, sin embarrar la cancha, contando con las pruebas, los testimonios y las indagatorias, junto a los detenidos, inmediatamente de haberse tomado conocimiento de un delito –como antes–. Ahora tenemos delitos de todo tipo y dimensión que ocupan la mayoría de las páginas de los diarios y no pasa nada. Bien dijo el papa Francisco: “Quien no vive para servir, no sirve para vivir”. Yo digo: estamos tan cerca de los juzgados y tan lejos de la justicia… Juan Carlos Malgesini, DNI 4.673.429 Puerto del Este
Juan Carlos Malgesini, DNI 4.673.429 Puerto del Este
Tenemos en Río Negro, en los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial, una caterva de abogados, por lo que en esta provincia no debiera ocurrir, por ejemplo, que los exintegrantes del STJ Sodero Nievas, Luis Lutz y Alberto Balladini hayan estado procesados o a punto de serlo en el juzgado del Dr. Igoldi, como lo hemos leído en infinitas publicaciones de este diario; el primero, por uso indebido del vehículo oficial y los servicios del chofer para fines particulares y los otros dos, por los motivos expuestos en el “Río Negro” del 10 del corriente (en la página 10). Da pena explayarse en los dineros que no debieron usufructuar (licencias, etcétera). Luego, como es común, “no pasa nada” y seguramente nadie de los nombrados será condenado. Por otro lado, hace poco tiempo fue incendiado –según versiones– premeditadamente uno de los juzgados del palacio de justicia –que se halla en la misma vereda que la gobernación–. La instrucción cayó en manos del juez Igoldi... quien habría recurrido a especialistas de la Policía pampeana para dilucidar el caso con el desdichado proceder de algún “investigador” y habría trascendido que a uno de los posibles involucrados le intervinieron el teléfono, lo que causó malestar en el gremio –en el Poder Judicial– . Hay tantos casos no resueltos... por ejemplo, el cobro de sobresueldos por “gastos reservados” de legisladores, las denuncias de la diputada Piccinini en contra de Gesualdo, etcétera, etcétera... ¿será por todo ello que la procuradora general piensa incorporar más fiscales? ¿Y si hicieran un relevamiento en las secretarías de los juzgados para saber cuántas causas hay en curso y/o demoradas sin motivo alguno? ¿Y el estado de los involucrados penalmente? Sería bueno que se le reintegraran los derechos, deberes y atribuciones a la Policía para actuar –como antes– y que pudiera detener, demorar e iniciar causas judiciales bajo la responsabilidad del comisario, quien debería rendir cuentas –como antes– directamente al juez una vez que las actuaciones estén en los juzgados y ahí recién la intervención del fiscal, sin embarrar la cancha, contando con las pruebas, los testimonios y las indagatorias, junto a los detenidos, inmediatamente de haberse tomado conocimiento de un delito –como antes–. Ahora tenemos delitos de todo tipo y dimensión que ocupan la mayoría de las páginas de los diarios y no pasa nada. Bien dijo el papa Francisco: “Quien no vive para servir, no sirve para vivir”. Yo digo: estamos tan cerca de los juzgados y tan lejos de la justicia... Juan Carlos Malgesini, DNI 4.673.429 Puerto del Este
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