Bariloche: mató a su esposa a puñaladas y lo condenaron a prisión perpetua por el femicidio

Fue la pena que el tribunal le impuso al acusado que se declaró culpable este viernes en un acuerdo parcial alcanzado con la fiscalía y el aval de la defensa. El homicidio de María Angélica Zapata ocurrió el 30 de enero último. La sentencia quedó firme.

Por Jorge Villalobos

Salió al patio exaltado. Estaba vestido con un pantalón y camisa, pero descalzo. Sus manos estaban manchadas con sangre. Un vecino, que vive a solo “diez pasos” salió a su encuentro, porque había escuchado gritos de una mujer y pensó que era la tía, como le decía cariñosamente a María Angélica Zapata.“¡Yo la maté, porque era una sinvergüenza!”, gritó Tehubaldo Lino Domínguez, el esposo de la tía. El vecino escuchó atónito.

Minutos después, comprobó que en la habitación principal de la vivienda, ubicada en la calle Tierra del Fuego 356 de Bariloche, la mujer estaba muerta. El cuchillo, aún ensangrentado, había quedado en una cómoda del dormitorio.

La tragedia ocurrió la madrugada del 30 de enero pasado. Y este viernes, Domínguez se declaró culpable del homicidio de su esposa y lo condenaron a prisión perpetua, en un procedimiento abreviado.

Zapata y el acusado convivieron durante más de treinta años, que estuvieron marcados por la violencia machista. También, por el consumo de alcohol que afectó demasiado la vida de la pareja, relataron la fiscal jefa Betiana Cendón y el defensor oficial Marcos Miguel, en las audiencias que se hicieron este viernes.

Los cuatro hijos del matrimonio hicieron todo lo posible por ayudar a sus padres. Pero no pudieron. Tampoco la justicia.

El 23 de diciembre pasado, a Domínguez lo imputaron por un hecho de violencia de género, recordó Cendón. La fiscalía solicitó medidas cautelares, pero el juez de garantías Víctor Hugo Gangarrosa no admitió el pedido, recordaron desde la fiscalía.

Zapata se había ido del domicilio en octubre pasado. Pero siempre retornaba, explicaron en la audiencia.


El acuerdo parcial celebrado por la fiscalía y la defensa


Cendón presentó este viernes al tribunal, integrado por los jueces Juan Martín Arroyo, Gregor Joos y Marcelo Álvarez Melinger, un acuerdo parcial alcanzado con el acusado, con el consentimiento de la defensa.

Destacó la colaboración de la familia en la posibilidad de llegar a un acuerdo que ponga fin al conflicto.

El fiscal Marcos Sosa Lukman relató al tribunal el hecho atribuido al imputado. Contó que alrededor de las 2 de la madrugada del 30 de enero del 2026, en el interior del dormitorio principal del domicilio ubicado en la calle Tierra del Fuego 356 de Bariloche, el imputado atacó y dio muerte a su esposa, María Angélica Zapata. Dijo que lo hizo con un cuchillo.

Señaló que con esa arma blanca le causó multiples heridas en el torso y las extremidades. Pero cuatro puñaladas penetrantes perforaron el lóbulo inferior del pulmón izquierdo, el intestino, el higado y el bazo. Esas puñaladas causaron una hemorragia interna que mató a la víctima. Tenía 50 años.

Sosa Lukman destacó que el homicidio se produjo en un contexto de violencia de género. “Treinta años de relación, cuatro hijos y a los largo de la relación se suscitaron reiterados episodios de violencia física y psicológica, de manera crónica y progresiva”, advirtió.

Por eso, le atribuyó a Domínguez, de 66 años, ser el autor de un homicidio doblemente calificado: por el vínculo y por femicidio.


Las pruebas


Cendón indicó al tribunal las evidencias recolectadas. Mencionó la declaración de vecinos que observaron a Domínguez esa madrugada con las manos ensangrentadas. Y al testigo que escuchó cuando el imputado gritó que la había matado. También, los dos policías que fueron hasta el domicilio y verificaron que la mujer estaba sin vida. E indicó que personal de salud llegó a la vivienda, cuando Zapata estaba muerta.

Cendón dijo que la intervención de los vecinos “fue muy importante”. Comentó que uno de ellos golpeó a Domínguez cuando intentaba escapar. Al final, el acusado se alejó del lugar, pero personal del COER lo detuvo en las inmediaciones, cerca de la avenida Juan Herman.

Mencionó el informe de la autopsia y del Cuerpo de Investigaciones Judiciales. También, indicó que contaban con las declaraciones de los hijos. Y los informes de la Ofavi.

La fiscal jefe destacó que una hermana de la víctima aportó mensajes que le había enviado Zapata y que dan cuenta de la situación que vivía con su esposo. No lo difundió por pedido de la familia.


La postura de la defensa


El defensor público dijo al tribunal que había analizado toda la prueba reunida por la fiscalía. “Conocemos a Tehubaldo, conocemos a toda la familia y toda la problemática que han transitado los cuatro hijos”, comentó Miguel.

Dijo que expuso al acusado toda la evidencia que había en su contra. También, se la informó a los hijos e hijas. “A Tehubaldo le explicamos las distintas alternativas que tenía para seguir después de estas evidencias”, sostuvo.

Miguel comentó que el imputado expresó que no quería esperar un año en prisión preventiva para llegar a la misma conclusión. Dijo que quería terminar con “esta agonía” y que sus hijos estén en paz.

Puntualizó que le habían explicado al acusado que “no había ningún margen de duda respecto a la autoría”. Miguel dijo que le informaron de la posibilidad de ir a un juicio por jurados y plantear otra teoría como circunstancias especiales de atenuación.

“Le hemos puesto en conocimiento de toda la evidencia que había en su contra. Él más que nadie es el que ha solicitado llegar a este camino”, afirmó el defensor, en referencia a resolver el conflicto en un procedimiento abreviado. Miguel dijo que no se oponía ni al hecho ni a la calificación legal planteada por la fiscalía.


Las palabras del acusado


El presidente del tribunal le preguntó a Domínguez si entendía el acuerdo parcial, que presentaba la fiscalía y la defensa. Le informó que tenía la posibilidad de ir a un juicio por jurados.

“Sí lo entiendo”, respondió Domínguez. “Yo me hago caro de los hechos y pedirle perdón a mis hijos, pedirle perdón”, expresó, con la voz entrecortada. Y agradeció a su defensor.

Los jueces se tomaron media hora para deliberar y cuando reanudaron la audiencia informaron que aceptaban el acuerdo parcial. “Rapidez no es sinónimo de ligereza o de vulneración de garantías constitucionales”, aclaró Arroyo, en referencia a que pasaron siete días desde el homicidio.

Explicó que el tribunal respetaba “la voluntad libre del acusado”. “Se encuentran presentes todas las garantías del debido proceso que le asisten”, aseguró Arroyo.


El pedido de pena


Después, pasaron a la instancia de cesura, donde la fiscalía pidió la pena de prisión perpetua para el imputado. “Nosotros entendemos que no se trató de un arrebato ocasional, sino que no es otra cosa que un ataque feroz, sostenido y consciente de Domínguez contra Zapata”, sostuvo Sosa Lukman.

“El femicidio entiendo que es la expresión máxima de violencia que hizo Dominguez para con Zapata. La pena de prisión perpetua no es desproporcionada, sino que resulta necesaria, adecuada y además es coherente frente a la forma extrema de violencia llevada adelante”, enfatizó.

“El imputado actuó con plena conciencia y voluntad de llevar adelante el hecho por el cual fue declarado responsable. El imputado conocía la condición de la víctima como mujer y como su esposa, esto es importante, y se valió de esa asimetría de poder construida a lo largo del tiempo para llevar adelante el hecho y por eso decidió eliminarla como acto final de esta violencia que llevó adelante”, resaltó el fiscal.

“Esto elimina cualquier hipótesis de reacción impulsiva o situación que pueda ser emocionalmente excusable”, remató.


La defensa no cuestionó


El defensor público no cuestionó el pedido de prisión perpetua. “Sabíamos la consecuencias: ni más ni menos que la pena de perpetua. Esto lo evaluamos con mi asistido de forma privada, y lo hablamos con sus hijas y sus hijos”.

En el momento que solicitamos esta audiencia, mi asistido mejor que nadie sabía las consecuencias”, aseveró Miguel.

El tribunal deliberó por unos minutos y explicó que no había otra pena posible para imponer a Domínguez que la prisión perpetua. Como fiscalía y defensa renunciaron a los plazos procesales, la sentencia quedó firme.


Salió al patio exaltado. Estaba vestido con un pantalón y camisa, pero descalzo. Sus manos estaban manchadas con sangre. Un vecino, que vive a solo “diez pasos” salió a su encuentro, porque había escuchado gritos de una mujer y pensó que era la tía, como le decía cariñosamente a María Angélica Zapata.“¡Yo la maté, porque era una sinvergüenza!”, gritó Tehubaldo Lino Domínguez, el esposo de la tía. El vecino escuchó atónito.

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