Crisis diplomática: el avión venezolano-iraní retenido en Ezeiza fue trasladado a Estados Unidos

Una aeronave que era investigada por un supuesto entramado de espionaje y terrorismo, fue decomisado y enviado al país del norte. Se encontraba retenido el aeropuerto internacional desde junio de 2022. Sus tripulantes fueron investigados y terminaron con falta de mérito.

Este lunes por la madrugada despegó el avión de origen venezolano-iraní que estaba retenido en el aeropuerto en el Ezeiza desde junio de 2022. La aeronave se vio envuelta en un complejo entramado judicial vinculado a tareas de espionaje.

La noticia fue confirmada por el propio Poder Ejecutivo.

Según se supo, la nave partió al mando de agentes estadounidenses y ya llegó a suelo norteamericano, pero por motivos de seguridad no se informó la ciudad, ni el aeropuerto en el que lo hizo tras volar desde Ezeiza.

A principio de año, el juez Federico Villena hizo lugar al decomiso pedido por Estados Unidos. Fue tras un dictamen, en el mismo sentido, de la fiscal Cecilia Incardona.

Desde el comienzo de la investigación se sospechaba entonces que sus tripulantes, venezolanos e iraníes, podían estar haciendo tareas de espionaje, aunque no hubo pruebas ni para procesarlos o sobreseerlos, por lo que todos los involucrados terminaron con falta de mérito.

El decomiso llevaba tiempo pedido por autoridades estadounidenses, pero estuvo demorado porque el gobierno de Alberto Fernández había retenido el exhorto diplomático internacional para no entrar en conflicto con Venezuela. “Entiendo que la petición es formalmente procedente, en tanto reúne los requisitos legales de admisibilidad que establece el Tratado de Asistencia Jurídica Internacional entre Argentina y Estados Unidos”, concluyó la fiscal Incardona a principio de año.


El avión venezolano-iraní retenido en Ezeiza: el llamativo caso


El decomiso de la aeronave, un Boeing 747-300 matriculado YV3531, pertenecía a la compañía venezolana Emtrasur, había sido pedido por la Justicia y el gobierno de Estados Unidos, a raíz de la transferencia irregular por parte de la aerolínea iraní Mahan Air.

Para Estados Unidos la venta de Mahan Air a la venezolana Conviasa violó el embargo dispuesto contra esa aerolínea e Irán, por lo que desde que eso sucedió lo quiso decomisar, al entender que se violó una ley norteamericana que prohíbe negociar bienes norteamericanos con empresas listadas como sospechosas de terrorismo.

Para los estadounidenses, la situación alrededor de la aeronave se agravó entre febrero y mayo de 2022, porque la empresa venezolana accedió que el avión viajara desde Caracas a Teherán y Moscú. Fue poco después de eso que la aeronave pisó suelo argentino en medio de una situación que entonces no llamó la atención de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA).

El 6 de junio llegó al aeropuerto de Ezeiza con una carga de autopartes, pero fue recién dos días después que se encendieron todas las alarmas. Cuando el avión despegó y se disponía a aterrizar en Uruguay, el país vecino le negó el aterrizaje.

La aeronave debió volver entonces a Buenos Aires para cargar combustible y quedó entonces retenida en el país al igual que los tripulantes: quince venezolanos y cuatro iraníes, que fueron investigados y a la larga beneficiados con la falta de mérito y dejando el país en el último año.

Con información de La Nación


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