La trama política detrás del cambio de presidente en el Tribunal Superior de Justicia de Neuquén

Evaldo Moya no repetirá en la presidencia. Su lugar lo ocupará Soledad Gennari. También presidirá la Junta Electoral. Quiénes ganan y quiénes pierden con este sorpresivo cambio.

Desde el 21 de diciembre del 2022, cuando decidieron por unanimidad que Evaldo Moya repitiera de manera consecutiva en la presidencia del Tribunal Superior de Justicia, los cinco vocales supieron que se arriesgaban a quedar en medio de un escenario conflictivo: la Constitución provincial y la ley 2509 lo prohíben expresamente. Ayer, sin admitir que esa es la razón, dieron marcha atrás y designaron presidenta a Soledad Gennari.

La repitencia de Moya no solamente entraba en conflicto con la ley: también despertó suspicacias en la oposición política, y le dio la excusa para abrir el paraguas porque lo depositaba en la presidencia de la Junta Electoral provincial en un año clave.

¿Por qué justo este 2023 incumplen una legislación que respetan desde hace 18 años? se preguntaron, entre otros, un grupo de legisladores alineados con Rolando Figueroa y hasta el propio candidato.

El gremio de los judiciales, Sejun, fue más allá. Después de reunirse con Figueroa presentó una acción administrativa para exigir que se suspenda la asunción de Moya, prevista para el viernes 17.

Amenaza de juicio político


La semana pasada, Figueroa se encontró en la vía pública con la vocal Soledad Gennari, quien estaba acompañada por Ana Esteves, integrante del Tribunal de Cuentas y prima del exgobernador Jorge Sapag.

Figueroa le advirtió que si Moya asumía el viernes, al día siguiente pediría el juicio político de los cinco vocales. Es una amenaza con pocas posibilidades de concretarse: difícilmente los números lo acompañen en la Legislatura para tamaña empresa. Pero fue otro ladrillo más en la pared.

Además le dijo a la vocal que la presidencia le correspondía a ella, porque hacía cinco años que no la ejercía. La conversación se difundió rápidamente entre los oídos correspondientes.

Río Negro le preguntó a Gennari si este hecho había existido y de la manera que lo cuentan. «No lo corroboro», fue su respuesta, pero otras dos fuentes del Tribunal dijeron que existió.

«Estaría»


El lunes a la mañana, un golpeado Moya dio una entrevista a una radio amigable con uno de los candidatos a gobernador que terminó de la peor manera.

-¿Usted está en condiciones de asumir nuevamente la presidencia del Tribunal Superior de Justicia?

-Yo estaría en condiciones de asumir nuevamente como presidente del Tribunal Superior de Justicia, sí.

Pocas horas después hubo un acuerdo extraordinario. Participaron Gennari, Moya, Alfredo Elosu Larumbe y Gustavo Mazieres. En el edificio estaba el quinto vocal, Germán Busamia, pero avisó que no asistiría.

Los argumentos formales


Allí se resolvió designar a Gennari presidenta. Los argumentos son burocráticos: «en ejercicio de la función administrativa, este Tribunal puede disponer dejar sin efectos actos administrativos respetando el paralelismo de formas. Que la presente decisión orgánica, recibe como fundamento una reorganización administrativa y jurisdiccional, basada en un criterio de división de trabajo dentro del organismo, siendo ésta una facultad exclusiva del mencionado poder del Estado que integramos». Fidel Pintos en su mejor momento.

La jura se adelantó para el miércoles a las 9:30.

Vencedores vencidos


Esta marcha atrás deja heridos y fortalecidos. O por lo menos, abre la oportunidad de que cada quien haga la lectura que más lo favorezca.

Rolando Figueroa puede argumentar que sus críticas tenían asidero, pero -y ese es uno de los objetivos del golpe de mano- se queda sin un argumento para cuestionar la transparencia de las elecciones. Aunque el enroque cambia sin cambiar nada: la Junta Electoral sigue integrada por Moya, Gennari (ella como presidenta) Elosu Larumbe, Gerez y Alejandra Bozzano.

El frente interno


Hacia el interior del Tribunal Superior de Justicia, Soledad Gennari surge como la figura más fortalecida, mientras que Moya queda eclipsado.

Germán Busamia ni siquiera se hizo presente en el acuerdo extraordinario. Son conocidas sus diferencias con Gennari y con el fiscal general José Gerez -quien sí participó, prestando conformidad a lo resuelto- y habrá que ver cómo asimila el rol de presidente subrogante.

El recién llegado Mazieres conserva el espacio que le reservaron en el Consejo de la Magistratura: jurará hoy como titular, aunque según la letra fría de la ley le correspondería otro sillón presidencial.

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