Quiso solucionar «de forma salvaje» un conflicto y mató a una mujer: 3 años de prisión
La fiscalía, la defensa y la hija de la víctima llegaron a un acuerdo para que se le imponga una pena mínima al autor del disparo fatal en medio de un linchamiento. Hubo debate sobre la responsabilidad del Estado.
La convocatoria se hizo por Facebook, el 9 de diciembre del 2020, y la consigna era echar del barrio a los moradores de una vivienda del barrio Independencia de Neuquén. Se congregaron 20 vecinos, según algunos testigos, aunque otros dicen que fueron más de 100. Llevaron palos, ladrillos y molotov. Marcela Carina Aznal Ancaten, de 45 años, era una de las cinco personas que estaba en la casa, y salió al exterior para devolver una bomba incendiaria que había caído en el interior. En ese momento recibió un escopetazo que le causó la muerte.
Fue, como lo expresó la jueza Carina Álvarez, un intento de solucionar de forma “salvaje” un conflicto de vecindad. Se produjo en un contexto en el que hubo varias revueltas en barrios populares que terminaron con viviendas incendiadas.
El autor se entregó horas después, y en un fallo dictado durante la feria judicial de enero se lo condenó a sólo 3 años de prisión por homicidio culposo (sin intención) y a pagarle una suma de dinero a la hija de la víctima.
La polémica resolución, que recién ahora trascendió, fue producto de un acuerdo entre el fiscal Andrés Azar, el querellante Néstor Figueroa en representación de la hija de la víctima y las defensoras Cecilia Fanessi y Lucía Barceló.
«Hecho tumultuoso»
«Durante la investigación surge que se trató un hecho tumultuoso, con varias personas que estaban fuera del domicilio de la víctima y con los familiares de estos parapetados en el interior, que se trató de una revuelta», dice el fallo.
Añade que «todos los testigos hablan de un mismo escenario: de una publicación en redes convocando a un escrache para tratar de echar del barrio a los moradores de aquel domicilio y de una situación tumultuosa con palos, botellas, ladrillos y bombas molotov».
«Si bien el disparo fue del imputado, lo hizo en medio de piedras, bombas molotov, de palos, de gente corría de un lado a otro, que había muchísimas personas, y que existieron otros disparos».
Afirma entonces: «no se pude acreditar fehacientemente que el imputado haya tenido la voluntad de ultimar a la víctima; que haya apuntado fríamente y disparado». Por eso se le aplicó la figura atenuada de homicidio culposo, que es aquel que se comete por imprudencia o negligencia.
La ausencia del Estado
La defensa «reseñó los problemas del barrio y el por qué del tumulto, diciendo que fue el tercer homicidio que ocurrió en esa casa. Que ese domicilio operaba como una especie de aguantadero donde se juntaba gente del ambiente delictivo y esto generó conflictos, en los cuales hubo dos homicidios previos. Criticó la ausencia del Estado para solucionar lo que sucedía en ese domicilio y señaló que esto generó que pretendieran prender fuego vivienda para sacarlos, siendo que al otro día los vecinos terminaron de prender fuego su casa para evitar el ingreso de otras personas».
La jueza Álvarez expresó que no compartía esa línea de razonamiento de la defensa «en cuanto pretendió de alguna manera justificar el accionar de su asistido en una supuesta inactividad estatal. Así se alegó que el haber operado aquella casa como “aguantadero” y ante la ineficacia del Estado de proveer seguridad provocó ese enfrentamiento, que se armara todo un barrio y se convocara para echar a sus ocupantes, incendiando la casa; ello resulta insostenible en un Estado de derecho donde debe primar la ley, no la justicia por mano propia, los conflictos barriales y de cualquier tipo deben resolverse en el marco de la legalidad y recurriendo a la justicia pero nunca de forma violenta como sucedió en el presente».
La convocatoria se hizo por Facebook, el 9 de diciembre del 2020, y la consigna era echar del barrio a los moradores de una vivienda del barrio Independencia de Neuquén. Se congregaron 20 vecinos, según algunos testigos, aunque otros dicen que fueron más de 100. Llevaron palos, ladrillos y molotov. Marcela Carina Aznal Ancaten, de 45 años, era una de las cinco personas que estaba en la casa, y salió al exterior para devolver una bomba incendiaria que había caído en el interior. En ese momento recibió un escopetazo que le causó la muerte.
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