Kate Middleton: cuna de una reina

Se crió en un condado “de postal” en lo que se conoce como lugares de clase media alta. Un recorrido por su vida.

La historia de Kate Middleton se suele vender como la de una plebeya que llega a princesa, como si se tratara de una moderna Cenicienta. Pero su realidad tiene poco que ver con la de una chica normal, algo que queda de manifiesto en un recorrido por la región en la que se crió.

Bellas casas de ladrillo detrás de cuyas ventanas se adivinan antigüedades. Jardines bien cuidados con coches de alta gama en la puerta. Y en cada pueblo una cabina de teléfonos roja.

El condado en el que se crió la futura princesa tiene algo de postal. Los paisajes tienen una belleza casi de cliché en Berkshire. Al menos cuando se deja atrás la fábrica de armas Aldermaston y la calle principal.

El entorno deja pocas dudas acerca de que Kate no representa a una “chica común” de clase media.

“Esta zona es para gente rica”, afirma Jean Barron, de 74 años. Ella vive desde hace décadas en la zona, pero para poder hacerse una idea de ese otro mundo tan cercano decidió subirse al primer tour que la empresa de autobuses local ha organizado por la cuna de Kate.

La ruta recorre Berkshire, desde la casa familiar de Kate en Bucklebury, el pub donde suelen ir sus padres, sus escuelas e incluso la iglesia donde la bautizaron. Al fin y al cabo todos quieren sacar provecho del ajetreo en torno a Guillermo y su novia.

Kate es lo que en Reino Unido, una sociedad de clases muy marcadas, se llama “upper middleclass”, la clase media alta. Los Middleton hicieron millones con su empresa de envíos de productos para fiestas. Su madre fue azafata y su padre hizo una formación como piloto y trabajó como personal de tierra.

“Aquí no estuve nunca, normalmente esto no se ve”, afirma Jean cuando el autobús pasa por el enorme edificio de ladrillo de la escuela St. Andrews, a la que asistió Kate. El colegio tuvo un papel fundamental en su vida, porque se trata de un internado de los 8 a los 13 años. Los edificios parecen una casa señorial y sobre el césped pastan caballos.

“Aquí se obtiene una educación de primera clase”, afirma la guía Charmian Griffiths. “Aunque se paga también mucho por ello”. Sin embargo, muchos se lo pueden permitir, ya que la región “tiene una gran cantidad de millonarios”.

Jean y sus acompañantes, sus vecinos Jean Bush, de 83 años, y Tony Ridell, de 73 años, se sienten como observadores también en la siguiente parada, el pub “Old Boot Inn”, donde son clientes habituales los Middleton y donde un fuego arde en la chimenea.

Todos conocen aquí a la familia, el dueño John Haley tanto que ha recibido una de las 1.900 invitaciones a la boda el 29 de abril en la Abadía de Westminster. Muestra orgulloso la cartulina con letras doradas.

“Los Middleton son personas muy normales y humildes”, afirma Haley. “Kate es una joven muy normal. Nosotros la conocimos mucho antes de que saliera con Guillermo y eso no la cambió”.

Ser normal o no es sin embargo una cuestión de enfoque. Griffiths se encarga de explicar el tema a los turistas no familiarizados con las clases sociales británicas: “upper middleclass” significa mucho dinero, pero nada de nobleza.

La ruta sigue por Marlborough, por el caro colegio secundario al que asistió Kate. Un año de internado y escuela cuestan allí unas 30.000 libras (35.600 euros/49.000 dólares). El salario medio en la isla es de unas 25.000 libras.

Salvo por una decena de turistas ancianos, el tour va repleto de periodistas y equipos de televisión. Incluso hay varios de los principales canales estadounidenses.

Kate no es sin embargo una heoína local, afirma Jean Barron. Pertenece a otro mundo, opina por su parte Ridell, “sólo es interesante por Guillermo”. Pese a ello, los tres seguirán la boda por televisión. “Es un evento bonito”, dice Ridell. “Algo diferente al día a día habitual”.

DPA.-


La historia de Kate Middleton se suele vender como la de una plebeya que llega a princesa, como si se tratara de una moderna Cenicienta. Pero su realidad tiene poco que ver con la de una chica normal, algo que queda de manifiesto en un recorrido por la región en la que se crió.

Registrate gratis

Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento

Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora