La agencia espacial argentina espera terminar lanzador de satélites en cuatro años

Es un proyecto que se ha postergado desde hace años. Hasta ahora los satélites de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales se lanzaban desde Estados Unidos y Guyana.

Para desarrollar el lanzador, ya se hicieron pruebas experimentales con diferentes vehículos. Una de ellas fue el Vex1B el 15 de Agosto del 2014. Crédito: CONAE.

Para desarrollar el lanzador, ya se hicieron pruebas experimentales con diferentes vehículos. Una de ellas fue el Vex1B el 15 de Agosto del 2014. Crédito: CONAE.

Tronador es el cerro que ruge cuando sus glaciares se quiebran en la cordillera rionegrina. Tal vez por eso, la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (Conae) de Argentina bautizó con el mismo nombre a su proyecto de creación y construcción de un cohete para lanzar satélites al espacio, que es la única etapa de esta parte del plan espacial que no se ha concretado aún en la Argentina. Ahora, la agencia espacial espera contar con financiamiento y terminar un gran vehículo lanzador de satélites en cuatro años. 

El país ya tiene experiencia y reconocimiento internacional en la fabricación de satélites, especialmente con Invap en Bariloche, pero también con otra empresa estatal, Veng, en Córdoba. Además hay decenas de PYMES privadas que participan del complejo científico-tecnológico. Hace una década se dio otro paso fundamental: la construcción de un centro de ensayos en la planta de Invap, manejado por Ceatsa, una sociedad entre la empresa estatal rionegrina y la nacional Arsat. Hasta entonces, los satélites debían enviarse a Brasil para las pruebas preliminares antes de su colocación en órbita. 

El último de los satélites desarrollados en Invap, el Saocom 1B, fue lanzado desde Cabo Cañaveral, en el sudeste de Estados Unidos. El satélite anterior, el Saocom 1A, partió desde la costa oeste estadounidense. Los satélites Arsat (el 1 y el 2) fueron colocados en el espacio por un cohete francés que partió de Guyana. En todos los casos, la logística es enorme: traslados de muchísimos kilómetros de  equipos y personal, con el agravante de depender de terceros en otros países. 

Pero ahora la Conae quiere cambiar la dinámica del desarrollo y el lanzamiento de los satélites. Se propuso desarrollar tecnología propia para los lanzamientos, con Veng como contratista principal. En realidad, hace años que el desarrollo está en marcha, con dos experiencias de despegue de vehículos experimentales (Vex, les llaman). 

Raúl Kulichevsky, director Ejecutivo Conae, le dijo a RIO NEGRO que luego de cuatro años de “poco presupuesto” para el desarrollo del lanzador, el proyecto Tronador volvió a estar dentro de las prioridades. Trabajan en la ingeniería de los subsistemas del cohete y en el desarrollo de aspectos relacionados con la propulsión. La idea es que el Tronador sea un cohete que pueda llevar al espacio hasta 650 kilos de carga hasta órbitas de entre 600 y 700 kilómetros de distancia de la Tierra. 

Una órbita de esta distancia es la que les corresponde a las dos versiones del Saocom. En cambio, los Arsat están a 36.000 kilómetros; llegaron hasta allí en gran parte por impulso propio.  En Coronel Rosales, en el área de influencia de Bahía Blanca, la Conae levantó el Centro Espacial Manuel Belgrano. Desde esta plataforma se lanzó en junio de 2007 el cohete sonda Tronador I. 

Un año después, en mayo de 2008, se lanzó el Tronador Ib, que tuvo un empuje de 1,5 toneladas, “obteniéndose un rango de 20 kilómetros y un apogeo de 12”, según la reseña de la comisión.  Pudieron así ensayar “elementos de navegación, guiado y control como parte de la carga útil”. 

Si el financiamiento quedara asegurado, Kulichevsky estima que el desarrollo tardaría no menos de 4 años. Spacex, la empresa del multimillonario sudafricano Elon Musk, hizo punta en el desarrollo de cohetes que no terminan siendo basura espacial luego de cumplir su objetivo: la mayor parte del vehículo se recupera porque vuelve a aterrizar. 

Kulichevsky explicó que la mayoría de las empresas del mundo espacial que venden este tipo de servicios ya está aplicando el mismo criterio, y que en el caso de Tronador, no será una excepción. Veng es la empresa que, en Córdoba, construirá el cohete y su principal aliada será otra vez la Universidad Nacional de La Plata.  “Con todo el camino que hemos recorrido no estamos tan lejos -sostuvo Kulichevsky-. Es posible que Argentina tenga un vehículo lanzador”. 


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