La avenida de Neuquén que nació del bosque de sauces

En 1910 se abrió una calle para acceder al recién inaugurado Parque del Centenario, a orillas del ríoLimay. La mitad del camino había que hacerlo a pie, porque no pasaban los carruajes.

Mayo de 1910. La ciudad de Neuquén se afianzaba como nueva capital del Territorio y se celebraba en todo el país el centenario de la Revolución de Mayo.
Los festejos por acá duraron varios días, al igual que la gesta revolucionaria. El 24 se realizó un gran banquete popular que se inició con la entonación de los himnos argentino, italiano y español, ya que la composición de la población de entonces era mayoritariamente de esos orígenes. Hubo apasionados discursos de las principales autoridades acompañados de abundante champagne.

Al día siguiente, el 25, luego del tradicional Tedéum y un nuevo evento, esta vez en la Gobernación y un poco más privado, la capital recibió uno de los regalos más importantes: el primer parque verde, El Centenario, a orillas del río Limay. Allí donde finaliza la avenida Olascoaga, que a principios de 1900 presentaba un paisaje muy diferente al actual.

Quien lo recuerda es Ángel Edelman en su libro “Recuerdos Territorianos”. El pasaje sobre la marcha hacia el Parque Centenario, fue rescatado por el Archivo Histórico Municipal. “Una multitud de jinetes y carruajes, formando fila, escoltaban al coche oficial que conducía al gobernador Eduardo Elordi, al juez Letrado, a Carlos Bouquet Roldán y varios más, dirigiéndose al bosque sobre las márgenes del Limay”, dice el texto publicado en 1954.

Pero llegar hasta allí para cortar las cintas inaugurales no fue tan sencillo. La fecha de la celebración se vino encima sin que se lograran finalizar las obras de apertura del principal camino de acceso al parque. “La avenida estaba solo diseñada con gallardetes y banderas a través de la maleza y lo quebrado del terreno no permitía continuar el tránsito en carruajes”.

“Es un parque el que se inaugura y nada más justo que se haga por la ruta que será su avenida principal, recorriéndolo a pie”.

Carlos Bouquet Roldán, primer gobernador del Territorio del Neuquén.

Bouquet Roldán descendió del coche, materializando en el acto su indicación señera: ‘Es un parque el que se inaugura y nada más justo que se haga por la ruta que será su avenida principal recorriéndola a pie’”, recuerda Edelman en su obra cumbre.

El recorrido se cumplió a pie y hasta el corazón de un frondoso bosque de sauces, a orillas del Limay, donde en la actualidad se encuentra el balneario Río Grande. Allí se desplegaron mesas, se sirvió un lunch y nuevamente hubo discursos, al compás de los acordes de la banda de música de la ciudad. El regreso, a pie primero y en coches después, finalizó al anochecer.
Los festejos concluyeron al día siguiente con un baile en la Gobernación que se extendió hasta entrada la madrugada.


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La avenida de Neuquén que nació del bosque de sauces