La caída del avión ruso golpea al turismo egipcio

Varios países aconsejan no viajar o evacuan turistas.

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Colas para viajar en el aeropuerto de Sharm el Sheikh, desde donde despegó el avión ruso que cayó con 224 personas

AP

EL CAIRO.- Las malas noticias no dejan de caer en Egipto y sobre una de sus principales actividades: el turismo. Ayer Barack Obama y David Cameron ratificaron que la principal sospecha sobre la caída de un avión ruso con turistas el sábado pasado fue a causa de atentado. De hecho, el primer ministro británico ordenó evacuar a miles de turistas de la ciudad balnearia de Sharm el Sheikh, epicentro de posibles atentados en la costa egipcia. La pista de un acto terrorista es ahora oficialmente contemplada por el gobierno británico y por el de Estados Unidos, aunque hasta ahora para Rusia y Egipto se trata solo especulación sin fundamento. Gran Bretaña e Irlanda suspendieron los vuelos hacia la estación balnearia de Sharm el Sheij, de donde despegó el sábado el avión ruso con 224 personas a bordo, que murieron todas. A su vez, Francia recomendó a sus ciudadanos no viajar a Sharm el Sheikh, a menos que sea por una “razón imperativa, particularmente profesional”, según una advertencia difundida este jueves por el ministerio de Relaciones Exteriores. Similar recomendación hizo Bélgica a los suyos. Si la crisis continúa, “eso representará un duro golpe para la industria del turismo en Egipto, ya afectada a causa de la incertidumbre política”, advirtió Fawaz Gerges, profesor en la London School of Economics and Political Science. Los turistas evitaban ya Egipto desde la revuelta que sacó a Hosni Mubarak del poder en 2011, a lo que siguieron tres años de caos en Egipto. Solo 9,9 millones de turistas visitaron Egipto en 2014 frente a cerca de 15 millones en 2010, cuando esta actividad significaba 12% del PBI y 15% de los recursos en divisas del país. “El turismo en Egipto morirá si se comprueba que la caída del avión obedeció a un ataque terrorista”, indicó Hamada Nagi, de la agencia de viajes Hourghada. El impacto de la caída del avión se agrega a una serie de tragedias ocurridas a lo largo del año. En septiembre, ocho turistas mexicanos murieron por error en medio de un vasto desierto occidental, muy apreciado por los viajeros, en el marco de un ataque aéreo del ejército egipcio que perseguía a yihadistas. Un mes antes, la rama egipcia del grupo yihadista Estado islámico (EI) había reivindicado la decapitación de un croata que trabajaba para una compañía francesa, secuestrado cerca de El Cairo. En junio, las autoridades frustraron milagrosamente un ataque suicida planeado por cuatro yihadistas en el templo de Karnak, en Luxor, uno de los sitios más visitados por los turistas en Egipto. Horas después de la caída del avión el sábado en su bastión del Sinaí, la rama egipcia del EI aseguró que “derribó” el avión, sin dar más detalles. Expertos en aviación subrayan que la dispersión de los restos y cuerpos en una amplia superficie señala que el aparato se despedazó en pleno vuelo y optan también por la hipótesis de una bomba. “El mal ya está hecho. Incluso si fue un error de pilotaje o un accidente, todo el mundo aquí ya piensa que es una bomba (...) Estamos preocupados a mediano y largo plazo”, declaró Jacques Peter, director de los hoteles del grupo Savoy en Sharm el Sheikh. (AFP)


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