La carga tributaria



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Argentina desfallece y quien provoca eso es la fenomenal carga tributaria a la cual nuestros políticos nos someten. Es de tal magnitud dicha carga, que si se redujesen los impuestos, se recaudaría más.

Que como es eso, fácil, si la tasa de impuestos en 0%, la recaudación es 0%, pero si la tasa de impuestos es 100%, la tasa de recaudación también será 0%, porque nadie estará dispuesto a trabajar para dar todo el resultado de su trabajo al estado; en el medio hay muchas combinaciones posibles (Gráfico #01 – Curva de Laffer). Si la tasa tributaria es extremadamente alta, serán extremadamente pocos los interesados en trabajar e invertir; algo parecido nos está pasando hoy en día, cuando (Según el IARAF) la carga tributaria Argentina es la que más creció en el mundo para el periodo que va de 2.002 a la fecha.

Si a esto le agregamos que hoy nuestro PBI/Cápita es 7,2% menor al de 2.011, que la tasa de inflación 2.018 llegó al 47,6%, que la tasa de interés actual se encuentra en 60%, que tenemos 104 impuestos distintos, un riesgo país que ronda los 700 PB, que estamos en el puesto Nro. 160 en el Ranking de Libertad económica (Venezuela Nro. 162 – Fuente: Fraser Institute of Canada), que tenemos el puesto Nro 3 en cuanto a países con más trámites para iniciar un negocio y que tenemos excesivas regulaciones; entenderemos porque es falso que vayan a venir inversiones, crearse fuentes de trabajo y que salgamos de esta decadencia a la cual los gobiernos nos someten sistemáticamente desde hace alrededor de 7 décadas.

El gobierno se encuentra pasado de su punto de equilibrio de la curva tributaria y dada la carga fiscal a la cual somos sometidos, es mucha la gente que decide dejar de estar en blanco para pasar a estar en negro a pesar de las limitaciones y riesgos que ello les provoca o también estará el caso de quien prefiere cerrar su negocio dado que no puede lograr la rentabilidad mínima esperada o decidirá no iniciarlo.

El macrismo supuestamente había venido a cambiar esta decadencia a la cual el populismo nos había llevado, pero no pudo, no supo o no quiso.

Está visto que no hay peor forma de gastar, que alguien gaste la plata de otro y eso es lo que pasa cuando el Estado gasta nuestro dinero.

Cambiemos pensó que ellos gastarían mejor que los gobiernos que le sucedieron, pero el problema de fondo es que con gastar en forma más eficiente, no es suficiente, lo que hay que hacer es bajar el gasto público a la vez de hacerlo más eficiente, lo que nos permitirá bajar los impuestos, dejando así de asfixiar al sector privado. La gente no puede soportar más con sus impuestos: jubilaciones sin aportes, una masa de empleados públicos excesivos, planes sociales sin contraprestación ni límite de tiempo, ni pensiones por invalidez en un volumen tal como si hubiésemos participado de una guerra.

Se debe volver a los valores de la libertad, a las prácticas que llevaron a la Argentina a estar entre los Top 10 de países con mayor PBI/Cápita desde el último cuarto de siglo del SXIX y hasta mediados del SXX.

Salgamos de esta decadencia y de estas prácticas que se nos repiten ininterrumpidamente.


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