La Ciudad Eterna no olvida las amenazas del yihadismo

Estado Islámico anunció ya hace tiempo su intención de izar su bandera negra en un teatro Coliseo en llamas.

Por Redacción

ROMA – Estado Islámico (EI) tiene a Roma en el punto de mira desde hace tiempo. Cuando la milicia terrorista proclamó su “califato” en 2014 anunció su intención de conquistar ese centro de la cristiandad y de “romper la cruz”. Y en su propaganda difunde fotomontajes con la bandera negra sobre un Coliseo en llamas o en el obelisco de la plaza de San Pedro. Las fuerzas de seguridad italianas temen desde hace meses que EI planee atentados con motivo del próximo inicio del Jubileo de la Misericordia, y después de los atentados de París esos temores aumentaron. Las autoridades quieren proteger la Ciudad Eterna con un amplio plan de seguridad que el viernes presentaron el director general de la Policía italiana Nicolò D’Angelo y el prefecto de Roma Franco Gabrielli. El plan entra en vigor hoy y dos semanas después, el 8 de diciembre, el papa Francisco abrirá las puertas sagradas de la Basílica de San Pedro. Durante el año santo extraordinario, que se prolongará hasta el 20 de noviembre de 2016, el Vaticano espera la llegada de millones de peregrinos y organizará numerosos actos. Tras la larga recesión económica, Roma esperaba que el Jubileo diese un impulso a la economía de la ciudad. Pero desde los atentados del 13 de noviembre cunde el miedo, y el pasado miércoles hubo menos asistentes de lo normal en la Audiencia General semanal del papa. Los controles de acceso a la plaza de San Pedro aumentaron y se apostaron soldados armados en otros puntos de la ciudad. También hay mayor vigilancia en las embajadas, aeropuertos, sinagogas y edificios franceses. Hay menos colas ante los famosos Museos Vaticanos, los hosteleros se quejan por las cancelaciones y el tráfico es algo más fluido de lo habitual. La gente está nerviosa y el jueves se vivió una situación de caos en los metros de Roma y Milán debido a cuatro falsas alarmas de bomba. El FBI estadounidense comunicó esta semana a las autoridades italianas los nombres de cinco sospechosos de terrorismo que habrían tenido intención de atentar contra San Pedro y la catedral y La Scala de Milán. Pero por el momento parece que sólo se trataba de una vaga sospecha. El prefecto Gabrielli pidió el viernes a los medios que no aviven el miedo al terrorismo. “Se necesita capacidad de discernimiento para diferenciar las muchas noticias infundadas de las realmente importantes”, afirmó. El miedo ya se deja sentir entre los romanos, normalmente orgullosos de vivir en una ciudad abierta en la que impera el “vive y deja vivir”. Pero el papa Francisco no piensa cancelar el Año Santo. Y, a pesar de las advertencias, también mantiene sus planes de trasladarse la semana que viene a África, en un viaje que lo llevará a la República Centroafricana, escenario de sangrientos combates entre cristianos y musulmanes. (DPA)


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