La droga, en el trasfondo de dos crímenes en Roca

Mauro Ibáñez fue condenado a 12 años por el homicidio de Leo Guajardo.

Redacción

Por Redacción

César Izza

Gilda Lara escuchó ayer la sentencia. Siente que se hizo “un poco de justicia” por su hijo.

ROCA (AR).- ¿Por qué hay tanta violencia, tantos chicos muertos en el barrio Malvinas?, preguntó “Río Negro” a Gilda Lara ayer, tras conocerse el fallo que condenó a 12 años de cárcel a Mauro Ibáñez por el asesinato de su hijo, Leonardo Guajardo. “Ahí el poder es la droga. Hay una familia muy conocida que es la que provee a los chicos de droga y siempre lo dije, nunca tuve miedo de decirlo. Para ellos las vidas son números, no le dan valor a las personas”, aseguró la mujer.

En el mismo lugar donde Leonardo (18) fue asesinado de tres tiros en la madrugada del 5 de junio de 2011, también fue acribillado hace dos semanas otro joven, Pablo Rojas. Ellos no eran amigos, más bien al contrario, pero Gilda también sufre esa nueva muerte en el barrio. “Lo lamento mucho por el otro chico que murió (Rojas), porque muerte con muerte no paga nada”.

Rojas había sido testigo en el juicio por el crimen de Leonardo; estaba presente al momento de los balazos, acompañando a Ibáñez y a Valeria Guíñez, que era su prima y es la pareja del joven condenado ayer por el asesinato. El fiscal Andrés José Nelli dijo en su alegato que, de no haber sido asesinado, a Rojas le hubiera correspondido ser acusado de falso testimonio, porque mintió para favorecer a Ibáñez.

Muchos testigos mintieron en ese juicio, por complicidad o por miedo. De hecho, los jueces de la Cámara Criminal Tercera que ayer condenaron por unanimidad al acusado, ordenaron que se inicien causas contra Valeria Guíñez por supuesto encubrimiento y falso testimonio y contra Mariano Raúl Rubio, “ya que evidentemente mintió, tratando de mejorar la situación del imputado”, dice el fallo. “Era el mejor amigo de Leo y nos sentimos traicionados por él”, dijo Gilda al conocer las derivaciones de la sentencia.

Según el fallo, la noche del crimen Guajardo estaba peleando a piedrazos con Valeria. Cada vez que se cruzaban discutían. Tenían una vieja rivalidad, de cuando en febrero de 2010 mataron a Mauro Cáceres, el novio de la chica, y aparentemente Leonardo fue testigo pero “le lavó las manos” al autor del hecho, según dice la sentencia. Guajardo le reprochaba a Guíñez que ella y su grupo eran unos “narcos” y ella le respondía con insultos. Así estaban las cosas en la calle Suiza al 2700 de Roca cuando Mauro Ibáñez salió desde atrás de su novia y ejecutó de tres disparos a Leonardo. El chico quedó tendido en la calle y como la ambulancia no llegaba se lo llevaron al hospital en una moto. “Seis veces se les cayó”, recordó una vecina al declarar en el juicio. Finalmente, el adolescente murió y Mauro Ibáñez pasó un año prófugo desde aquella madrugada. En el ínterin habría cometido otro asesinato, por el que aún no fue juzgado.

El voto de la jueza María Evelina García Balduini aludió al tema de la droga en el barrio Malvinas. Dijo que el crimen ocurrió en una “compleja trama de relaciones, de personajes oscuros y ambivalentes, vinculados todos o muchos de ellos a la venta de drogas, pues así surge de los datos que conocemos como jueces de largo tiempo atrás y de nuestras intervenciones permanentes en juicios donde alternan varios de ellos como acusados, y del reciente asesinato de Pablo Rojas”. (Redacción central)

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