La Escuela 107 es una de las más antiguas y alberga recuerdos y anécdotas

Se creó en 1933 y en 1945 se inauguró el edificio propio. Parte de su construcción antigua aun se conserva en el barrio Canal V. Sus ex alumnos y docentes recuerdan su primaria con orgullo.

Casimiro Gómez vendió a la comisión proedificio Escuela 107, una hectárea de la chacra 107 de Colonia Bouquet Roldán.

Es una de las escuelas más antiguas de la ciudad. Por sus aulas de pupitres de madera y hierro fundido, pasaron varias generaciones de neuquinos, primero los padres y luego los hijos. Quienes fueron sus alumnos, tiempo después dictaron clases y hoy a 85 años de su creación, son los mismo que evocan preciados recuerdos y memorables anécdotas.

La escuela 107 “Carlos Bouquet Roldán” se creó el 5 de mayo de 1933. Su primer director fue el maestro Oscar Valls. Comenzó a funcionar en calle San Martín al 2.500, en dos pequeñas habitaciones convertidas en aulas que antiguamente formaban parte del depósito de un comercio de forrajes, según documentos aportados por el Archivo Histórico Municipal.

En 1945 llega la buena noticia y se inaugura el edificio propio ubicado en Planas 3645 del barrio Canal V. La construcción se pudo lograr gracias al aporte de los chacareros de la entonces Colonia Valentina. La escuela conserva sus baldosas calcáreas y cerámicas, su tradicional carpintería de madera y el jardín de ingreso.

Su amplio patio con eucaliptos y pinos. Supo haber damascos allí. Y este recuerdo fue el que llevó a Lidia Durán ex alumna de la 107 a compartir una anécdota de su paso por esas “entrañables aulas”.

“Yo tenía de compañerito de banco a Marcelito Berbel (hijo). En esos años nos sentaban nena varón, nena varón para que nos portemos bien y no charlemos tanto. El árbol del patio daba en octubre damascos chiquitos y verdes. Cuando la señorita Luisita Ríos, nuestra maestra de quinto grado salía a la dirección, Marcelito saltaba por la ventana y sacaba damascos y se los repartía a todos los niños de mi grado. Después quedábamos con los bolsillos verdes y a todos nos dolía la panza. Fueron momentos maravillosos de mi niñez. Me gustaría volver a vivir esos momentos tan sanos”, recuerda Lidia.

Y los recuerdos se suceden a borbotones. “Que bellos recuerdos guardo de mi querida escuela. Caminábamos varias cuadras para llegar a clases y nunca faltábamos”, recuerda Sandra Jara Rosales, una ex alumna.

“Tuve el honor de trabajar como docente en esa escuela en los años 80 y 90”, agrega Carlos Daniel Galofre. “ Íbamos a dedo a dar clases, hacíamos de vigilantes y cruzábamos a los chicos cuando salían de la escuela y debían traspasar la peligrosa ruta 22. Muchos alumnos eran hijos de militares que vivían en el regimiento”, cuenta Marta Esther Cervera, ex docente.

Y todos coinciden en recordar a Argentina, la portera de la escuela, un poco madre de todos. Era quien espera a los chicos tempranito en la mañana con el mate cocido con pan o leche con cascarilla bien calentita. Y era quien “estaba siempre con un abrazo o un mimo a mano para quien lo necesitara”.

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